A FONDO-Científicos destacados cuestionan la necesidad de las vacunas de refuerzo de COVID-19

Por Julie Steenhuysen y Kate Kelland

(Reuters) – Los desarrolladores de las vacunas COVID-19 están haciendo afirmaciones cada vez más audaces de que el mundo necesitará inyecciones de refuerzo anuales, o nuevas vacunas para hacer frente a las variantes, pero algunos científicos se preguntan cuándo o si serán necesarios dichos refuerzos.

En entrevistas con Reuters, más de una docena de influyentes expertos en enfermedades infecciosas y en el desarrollo de vacunas afirmaron que cada vez hay más pruebas de que una primera ronda de vacunas mundiales puede ofrecer una protección duradera contra el coronavirus y sus variantes más preocupantes descubiertas hasta la fecha.

Algunos de estos científicos expresaron su preocupación por el hecho de que las expectativas del público en torno a las vacunas contra el COVID-19 estén siendo fijadas por los ejecutivos de las empresas farmacéuticas y no por los especialistas en salud, aunque muchos coincidieron en que era prudente prepararse para esa necesidad por precaución.

Temen que la presión ejercida por los países ricos para que se repita la vacunación ahonde la brecha con los países más pobres que tienen dificultades para comprar vacunas y pueden tardar años en inocular a sus ciudadanos incluso por primera vez.

«Todavía no disponemos de los datos necesarios para decidir si se necesitan o no dosis de refuerzo», dijo Kate O’Brien, directora del Departamento de Inmunización, Vacunas y Productos Biológicos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

O’Brien dijo que la OMS está formando un panel de expertos para evaluar todos los datos sobre variantes y eficacia de las vacunas y recomendar cambios en los programas de vacunación según sea necesario.

El Director Ejecutivo de Pfizer Inc, Albert Bourla, ha dicho que «probablemente» la gente necesitará una dosis de refuerzo de la vacuna de la compañía cada 12 meses -similar a la vacuna anual contra la gripe- para mantener altos niveles de inmunidad contra el virus original del SARS-CoV-2 y sus variantes.

«Hay cero, y quiero decir cero, pruebas que sugieran que ese es el caso», rebatió el Dr. Tom Frieden, ex director de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos.

«Es completamente inapropiado decir que es probable que necesitemos un refuerzo anual, porque no tenemos ni idea de cuál es la probabilidad de que eso ocurra», dijo Frieden, que ahora dirige la iniciativa de salud pública mundial Resolve to Save Lives, en relación con las afirmaciones de Pfizer sobre los refuerzos.

Pfizer, en respuesta a las críticas, dijo que espera la necesidad de refuerzos mientras el virus siga circulando ampliamente. Eso podría cambiar una vez que la pandemia esté más firmemente controlada, dijo una portavoz de la compañía.

El director general de Moderna Inc, Stephane Bancel, pretende producir una vacuna para el otoño boreal que se dirija a una variante identificada por primera vez en Sudáfrica y espera que se necesiten refuerzos regulares.

Estados Unidos se está preparando para tener esas dosis a mano para los estadounidenses, mientras que la Unión Europea, Reino Unido e Israel han pedido nuevos suministros de vacunas COVID-19 para utilizarlas como refuerzos de protección.

Algunos expertos en salud, como Richard Hatchett, Director Ejecutivo de la Coalición para la Preparación ante las Epidemias (CEPI), que ha financiado muchos proyectos de vacunas, afirman que los fabricantes de vacunas hacen bien en planificar con antelación los refuerzos, dada la incertidumbre sobre lo que se necesitará a largo plazo.

Los gobiernos pueden entonces decidir por sí mismos si compran los productos, dijo.

POCA EVIDENCIA

Pfizer y su socio alemán BioNTech SE han comprobado hasta ahora que su vacuna sigue siendo efectiva en más de un 91% durante los seis meses posteriores a la recepción de la segunda dosis, en comparación con el casi 95% demostrado en su ensayo clínico. Las empresas harán un seguimiento de la solidez de la protección a lo largo del tiempo.

El doctor William Gruber, vicepresidente senior de investigación y desarrollo clínico de vacunas de Pfizer, dijo a Reuters a principios de este mes que la predicción de la necesidad de refuerzos anuales se basaba en «una pequeña evidencia» de una disminución de la inmunidad durante esos seis meses.

Pfizer espera que la vacuna COVID-19 sea una de las principales fuentes de ingresos durante años, y ha previsto unas ventas de 26.000 millones de dólares de la inyección en 2021. El gasto mundial en vacunas COVID-19 y refuerzos podría ascender a 157.000 millones de dólares hasta 2025, según la empresa estadounidense de datos sanitarios IQVIA Holdings.

El presidente de Moderna, Stephen Hoge, prevé que se necesitarán refuerzos para mantener altos los niveles de inmunidad, debido en parte a las dudas de algunos ciudadanos sobre la vacuna, ya que se calcula que un 30% de la población estadounidense podría no aceptar vacunarse.

Mientras el virus circule ampliamente, las personas con alto riesgo de enfermedad grave pueden necesitar reforzar su protección inmunitaria, dijo Hoge.

«Todos los gobiernos están en conversaciones con (Moderna) y otras empresas sobre los refuerzos», dijo.

¿INMUNIDAD MÁS AMPLIA?

A finales del año pasado, los científicos eran optimistas en cuanto a que unas vacunas altamente eficaces podrían frenar rápidamente la pandemia mundial que ha golpeado las economías y ha causado la muerte de más de 3,4 millones de personas.

Esas esperanzas se desvanecieron en febrero con la evidencia de que nuevas versiones del virus podrían evadir la protección ofrecida por las vacunas. Los estudios de laboratorio mostraron que la variante sudafricana podía producir reducciones de seis a ocho veces en los niveles de anticuerpos entre las personas vacunadas con las vacunas de Pfizer o Moderna.

Los datos de los ensayos clínicos también mostraron que las vacunas de AstraZeneca Plc, Johnson & Johnson y Novavax Inc eran menos eficaces para prevenir las infecciones en Sudáfrica, donde la variante está muy extendida.

Estos estudios impulsaron a las empresas farmacéuticas a empezar a probar dosis de refuerzo de sus vacunas y a desarrollar inyecciones dirigidas a variantes específicas del virus.

Sin embargo, investigaciones más recientes sugieren que las vacunas Moderna y Pfizer/BioNTech producen altos niveles de anticuerpos protectores para crear un «efecto colchón» contra las variantes conocidas, dijo el doctor Anthony Fauci, jefe de los Institutos Nacionales de Alergia y Enfermedades Infecciosas (NIAID) y un alto asesor de la Casa Blanca.

Y los anticuerpos -que impiden que el coronavirus se adhiera a las células humanas- no cuentan toda la historia. Varios estudios sugieren que las células T -un tipo de glóbulo blanco que puede dirigirse a las células ya infectadas y destruirlas- pueden ayudar a prevenir la gravedad del COVID-19 y la hospitalización.

Los investigadores del NIAID descubrieron que las células T de la sangre de las personas que se recuperaron del virus original podían seguir combatiendo las infecciones causadas por las variantes preocupantes encontradas en el Reino Unido, Sudáfrica y Brasil.

«Es muy posible» que no se necesiten refuerzos, dijo Fauci a Reuters. «Es concebible que las variantes no supongan un problema tan grande con una vacuna realmente buena».

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Rastreo global de vacunación (en inglés) https://graphics.reuters.com/world-coronavirus-tracker-and-maps/vaccination-rollout-and-access/

Rastreo global de casos de COVID https://graphics.reuters.com/world-coronavirus-tracker-and-maps/

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(Reporte de Julie Steenhuysen en Chicago y Kate Kelland en Londres; información adicional de Michael Erman en Maplewood, N.J.; edición de Michele Gershberg y Bill Berkrot, editado en español por Gabriela Donoso)

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