Alarma entre los pescadores japoneses por el plan para verter agua de Fukushima al mar

Por Akira Tomoshige

IWAKI, Japón, 15 abr (Reuters) – Las comunidades pesqueras de Japón están alarmadas por la decisión de liberar el agua contaminada almacenada en la accidentada central nuclear de Fukushima Daiichi, una medida que también ha desencadenado un conflicto diplomático con los vecinos China y Corea del Sur.

El Gobierno de Japón anunció el martes que liberará por etapas más de un millón de toneladas de aguas tratadas de Fukushima a partir de dentro de unos dos años. China calificó la decisión de «extremadamente irresponsable», mientras que Corea del Sur dijo que estudiará la posibilidad de solicitar a un tribunal internacional que detenga el vertido.

Las comunidades pesqueras del norte de Japón, aún en apuros tras el terremoto y el tsunami que provocaron las fusiones de Fukushima hace 10 años, esperaban desde hace tiempo la decisión y han presentado protestas periódicas ante el Gobierno nipón.

«Lo que más temo son los rumores de efectos perjudiciales, incluso si se concluye que es seguro para los peces», dijo a Reuters Masao Takahagi, de 67 años.

Sin embargo, mientras revisaba las redes en su barco con su mujer en el puerto de Onahama, en la ciudad de Iwaki, a 60 km (35 millas) al sur del emplazamiento de Fukushima, no parecía seguro de que pudiera hacer mucho al respecto.

«Al final, sólo queda el mar», dijo.

Aunque el Gobierno japonés consideró otras opciones, la mayoría de los expertos esperaban que finalmente optara por el vertido en el Océano Pacífico después de que las aguas sean sometidas a tratamiento y diluidas hasta alcanzar los límites de contaminación reglamentarios.

Las comunidades pesqueras y otras que sufran daños en su reputación por el vertido serán compensadas, dijo Tokyo Electric Power, propietaria de la central de Fukushima.

Las capturas en las aguas cercanas a la central se someten a pruebas de radiación, ya que la fusión esparció enormes cantidades de material radiactivo por el aire, la tierra y el mar.

Sin embargo, la mayoría de las restricciones a la pesca se han levantado, dijo Hiromi Matsubara, de 60 años, mientras entraba en la cabina de su barco en Onahama.

«Acabamos de empezar a retomar las operaciones a gran escala. Si se libera el agua, me temo que volveremos a estar como antes», dijo.

Otros parecían igual de resignados.

«El Gobierno ha dicho que liberar el agua es científicamente seguro», dijo Motonobu Kimura, un comerciante de 38 años que clasifica pescado en el puerto.

«Lo único que podemos hacer es confiar en ellos y hacer negocios con los que sí lo harán con nosotros».

(Información de Akira Tomoshige desde Iwaki, Japón; escrito por Rikako Maruyama y Aaron Sheldrick desde Tokio; editado por Tom Hogue; traducido por Darío Fernández en la redacción de Gdansk)

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