Orgasmo: por qué a muchas mujeres les cuesta alcanzarlo

orgasmo

Personalidades como Lilly Allen han reconocido fingir sus orgasmos. En su caso, afirmaba no haber tenido un orgasmo hasta sus veintitantos años. Y, como ella, otras mujeres se encuentran en una situación similar o tienen dificultades para llegar al orgasmo únicamente mediante la penetración. Para reflexionar sobre ello, esta semana contamos con la psicóloga y sexóloga Ana Lombardía.

Para comenzar, vayamos a ver si esto ocurre o no y en cuánta medida. Pues bien, es real y más frecuente de lo que pudiera parecer. Lo es tanto que, ya sea en pareja o a solas, hay un número considerable de mujeres que afirman no haber sentido un orgasmo nunca. Es más, muchas de ellas son jóvenes, esto no es cuestión de mujeres más mayores que, como venían de otra época, es «normal» que no lo hayan experimentado.

Es común pensar que hoy en día, al tener más estímulos no censurados relacionados con la sexualidad (como la pornografía), el conocimiento es mayor. No obstante, ya desmontamos los mitos de esta industria. Es así, que si alguien conoce a una chica de 22 años que manifiesta no haber tenido nunca un orgasmo, suele chocar. A las sexólogas no nos sorprende, porque sabemos que una educación en sexualidad de calidad aún brilla por su ausencia en muchos lugares.

Eficacia en la acción

A modo de repaso rápido, ya que los y las lectoras habituales de esta sección ya lo saben, recordemos cuál es la vía más eficaz para que una persona con vulva tenga un orgasmo. Si bien aún se piensa que mediante el coito, la penetración vaginal, este llega, la realidad es que es algo que ocurre en raras ocasiones. Es más, incluso se habla del supuesto orgasmo vaginal, teorizado por primera vez, por cierto, por Freud (que, pese a ello, reconoció que no entendía a las mujeres).

El psicoanalista certificó su error al considerar que las mujeres que orgasmaban vía clítoris eran «inmaduras», al ser esta la vía más eficaz para ello. Pues resulta que el orgasmo vaginal no existe como tal, puesto que si se estimula de esa manera se puede llegar al orgasmo, pero a causa del clítoris interno (al que, desde la vagina, se puede acceder en cierta manera). Puesto que esta es la palabra mágica, clítoris, no sorprende cerciorarse del éxito de cierto aparatito, el Satisfyer.

Autoexploración

Una vez que hemos recordado los mecanismos, veamos qué suele ocurrir. Ya hemos mencionado la falta de educación sexual de calidad, puesto que la que se hace no puede considerarse como tal. Se realiza desde los silencios y el ocultamiento, por ejemplo, de la vulva y el clítoris (ausentes en los libros de texto de los colegios). Además, a las mujeres con curiosidad en su sexualidad y ganas de disfrutar de sus cuerpos se les mira mal en muchas ocasiones (todo lo contrario que a los hombres). Todo ello implica que ellas conozcan mucho menos su cuerpo y tengan, en la práctica, menos capacidad para disfrutar dado que, por ejemplo, se masturban bastante menos que los hombres. Si nadie te lo explica, si una amiga que lo hace la llaman de todo y si el porno (y las películas románticas), transmiten el mensaje de que con la penetración es suficiente, ¿Qué vas a hacer acaso?

Ahí vienen los problemas, porque, si bien los hombres parten con ventaja en este asunto, dado que su modelo erótico se centra en lo visto en todas esas películas, ello les ayuda en su placer, pero escasamente les dota de herramientas frente a una mujer. Ese modelo pone al pene en el centro de todo y parece que el pobre es capaz de todo, pero la realidad es que, sin necesidad de usarlo, una mujer se lo puede pasar muy bien, incluso mejor que utilizándolo. ¿Qué ocurre? Que en los encuentros sexuales, el clítoris femenino es más bien ignorado y nos centramos en la penetración. De hecho, se hacen muchos menos cunnilingus que felaciones. Todo esto origina una brecha orgásmica muy importante, con hombres que casi siempre llegan y mujeres que bastante menos.

Fingir los orgasmos

En cuanto al tema de fingir, creemos que se debe hacer algo de autocrítica, también por parte de ellas. De entrada, pensamos que fingir no es una buena idea. Hay muchas mujeres que lo hacen para no hacer sentir mal a su pareja, para finalizar la relación sexual cuanto antes o para erotizar la situación. A pesar de ello, siempre con tacto, creemos importante comunicar cuando no se está satisfecha y expresar lo que se desea. También relajarse, porque así todo llega mejor. Es decir, salir de la teoría de la mujer guitarra, tal y como la nombra el sexólogo, terapeuta y docente Joserra Landarroitajauregi.

Esta consiste en concebir a la mujer como un instrumento pasivo, que solo da buena música si es bien tocada. Pues bien, resulta que ella es autosuficiente, para empezar y, para seguir, si se desea hacer esa buena música en pareja, puede tomar la iniciativa y echar una mano, nunca mejor dicho, a el o la compañera. Muchas mujeres se quejan de que los hombres necesitan GPS para encontrar el clítoris, pero la pregunta es ¿acaso se les ayuda? A ellos tampoco les ha explicado nada adecuado nadie y debemos recordar que esto es un trabajo en equipo, así se alimenta el deseo.

Por tanto, consideramos que esto sólo se arreglará con una buena educación sexual, sí, pero también con una buena comunicación con las parejas sexuales, aunque se les haya conocido recientemente.

Por último, que quede claro, si eres una mujer que está leyendo esto y no ha tenido nunca un orgasmo, no te preocupes. Ni eres rara, ni estás enferma, ni eres una mala amante, simplemente, te han ocultado la información. Y si resulta que alguien no te satisface, dilo, tú también tienes derecho al placer.

Notiespartano

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