La descentralización debe regresar para impulsar el progreso regional por Morel Rodríguez A

La descentralización fue, y es totalmente cierto, la medida más importante que la democracia le dejó a los venezolanos. Nadie puede discutir que catapultó, sin duda alguna, el despertar de la provincia hacia el encuentro de un proceso de desarrollo por la vía de una suerte de autonomía que le facilitó a los estados de la República adquirir una buena cantidad de beneficios para sus respectivas economías y el mejoramiento social de sus habitantes. La descentralización liberó, puede así decirse, a las regiones de la incómoda y humillante situación de dependencia del gobierno central, resultando abiertamente positiva, 

El proceso de descentralización, se insiste, que la democracia le dejó a Venezuela, ha tenido en estos últimos años una parálisis diríamos que preocupante, si consideramos el atraso económico y social de nuestra población hasta el punto de perder la clase media, motor importante de la movilidad social que empuja y hace sostenible el avance de la clase trabajadora, su cultura hacia el trabajo y la búsqueda del bienestar. 

Además de ser injusta la distribución del ingreso nacional a través del artículo 167 constitucional, el gobierno cada día centraliza más la gestión que deben desarrollar los gobernadores y alcaldes, como los representantes genuinos de la voluntad popular. Por su forma de gobernar, el centralismo impide la formación y crecimiento gerencial y político de las nuevas generaciones tan necesarias en el proceso mismo de renovación sin perder la importancia que tiene la experiencias y las visiones de quienes han luchado por dejar un legado de bienestar y progreso. 

Es notoriamente triste el efecto negativo producido por el centralismo aplicado hasta el momento, que las empresas responsables de los servicios públicos casi han desaparecido con las consecuencias para la población, cuyos procesos de compra y mantenimiento, por ejemplo, no funcionan a nivel de las regiones, y han perdido su autonomía de funciones alcanzada a través del tiempo. 

El burocratismo ha sido criticado fuertemente por algunos sectores internos del propio gobierno, pero sin conseguir hasta el momento los correctivos requeridos para incrementar la eficiencia del gasto público. Y, para colmo de males, se intenta en forma anticonstitucional, impulsar la mal llamada “Geometría del Poder”, la cual no incrementa en nada la participación ciudadana, pero sí significa un mayor control público, cercenando de este mod o la formación de ciudadanía, violando los principios fundamentales de nuestro Pacto Social establecido en la Carta Magna. 

A través de la Asociación de Gobernadores impulsaré la reforma del artículo 167 de la Constitución, mediante una Enmienda, un procedimiento idóneo así previsto en nuestro documento mayor. Se trata de reconocer la necesidad de avance que requieren las regiones, usando una metodología más equitativa en la distribución de los ingresos nacionales, reconociendo l vocación económica de cada estado sea petrolera, pecuaria, agrícola, minera, industrial o turística. 

Asimismo, la Enmienda también contemplaría el porcentaje del Situado hasta un máximo del 29%, como lo señala actualmente el precitado artículo. Un monto justo para establecer, constitucionalmente, el 35% de los ingresos ordinarios para gobernaciones y alcaldías. 

@MorelRodríguezA

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