De declaración en declaración el gobernador en contradicción por José Gregorio Rodríguez

Una leyenda urbana atribuye al neoyorkino Groucho Marx, extraordinario actor de comedia en cine, teatro y televisión, además de humorista y escritor, la frase: “Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros”.

Antes que los mal intencionados comiencen con la especulación señalando que la tengo agarrada con Alfredo Díaz, insinuando  intereses de otra naturaleza por insistir en la materia, les comento que mi único compromiso es con los pobladores de Margarita, Coche y Cubagua, por quienes decidí aportar un modesto granito de arena para ayudar sacar a Nueva Esparta de la terrible situación en la que la tiene postrada el peor gobierno regional de su historia.

Lo que la gente decida hacer con su voto en el momento que corresponda, es asunto que compete al libre albedrío de cada ciudadano. Tengo demasiado tiempo expresando mí opinión públicamente para caer en provocaciones. ¡El que entendió, entendió!

Cito la célebre frase atribuida a Groucho Marx, porque a propósito de por lo menos un par de acontecimientos que se verificaron en la isla de Margarita esta tercera semana de febrero, nuevamente se evidencia la postura dual, acomodaticia, sin convicción, complaciendo peticiones de la audiencia, del gobernador Alfredo Díaz.

No nos vamos a referir nuevamente “in extenso”, al comportamiento del personaje desde cuando resultó electo gobernador de Nueva Esparta, el 15 de octubre del 2017.

Solo en “modo recordar es vivir” mencionamos su comportamiento de rechazo y luego sumisión y acatamiento absoluto, para juramentarse ante la Asamblea Nacional Constituyente.

Del mismo modo referimos su llamado a la abstención militante en las elecciones de alcalde de diciembre de ese mismo año y el respaldo “encaletado” pero concreto a sus candidatos en los 11 municipios de la entidad, recordando que bateó de 10 nada y le dieron una base por bolas “intencional”.

De la misma forma, anotamos su alineamiento con la abstención en las elecciones presidenciales y de legisladores regionales de mayo del 2018 y al mismo tiempo, el respaldo a siete aspirantes al Consejo Legislativo regional, donde por cierto no logró respaldo suficiente para ninguno.

De igual forma, señalamos su comportamiento ambiguo en las elecciones de concejales municipales de diciembre del 2018, donde también salió “con las tablas en la cabeza”.

En fecha más reciente, recordamos su desbocada actuación a principios del 2019, invitando a los ciudadanos de estas islas a defender en la calle el “gobierno imaginario” de su ex amigo, Juan Guaidó, a quien invitó a pasar unos días entre Margarita y Coche.

No olvidamos su saludo y respaldo al CNE luego de convocar  las elecciones parlamentarias del pasado 6D, para antes de 24 horas arremeter contra los rectores del poder electoral de la república, en términos displicentes y hasta ofensivos.

Como no recordar su condena a esas elecciones y al mismo tiempo actuar de manera militante en respaldo a la fórmula encabezada por el único diputado de oposición electo a la Asamblea Nacional, de los 6 que le corresponden a la entidad.

Pero llegó enero, se quitó la careta y por fin hizo público algo que se conocía en todos los rincones de la geografía insular. Su aspiración a la reelección en la gobernación.

Designó en consecuencia un comando regional de campaña y sus similares municipales, para comenzar un programa de visitas a los diferentes municipios, para supuestamente rendir cuentas de su gestión en cada jurisdicción en el año 2020.

En cada visita el mismo discurso; no hicimos nada porque nos quitaron las competencias, no tenemos recursos y lo poco que pudimos hacer fue para atender la emergencia sanitaria por la pandemia de la Covid-19. Sólo omitió decir que en esta materia, su presencia se limitó casi exclusivamente a repartir los insumos suministrados por el Ministerio del Poder Popular para la Salud, del gobierno del presidente Nicolás Maduro.

Pero Dios es muy grande y esta semana, de flexibilización por las festividades  carnestolendas, los acontecimientos lo pusieron en evidencia.

En una asamblea de la autodenominada sociedad civil, plena de ex militantes, simpatizantes y amigos de los partidos que han gravitado en la órbita del gobernador y de un panel compuesto mayoritariamente de afectos a alguna de sus contradictorias causas, se realizó un foro denominado: “Elecciones regionales 2021: Perspectivas desde la Sociedad Civil”.

Como era de esperarse, en las intervenciones de los integrantes el panel del foro, con la excepción de alguno de sus integrantes, se pusieron en evidencia las contradicciones.

Se impuso la línea de no participación en las elecciones regionales de este año y se desvaneció el apoyo que desde la “sociedad civil” se ofrecería a la causa reeleccionista del gobernador ese día.

La situación estuvo a punto de irse de las manos de los organizadores, cuando los asistentes expresaron su criterio, unos a favor y la mayoría en contra de las elecciones y luego, al tomar la palabra algunos de los dirigentes políticos vinculados al gobernador, el público los acusó de mantener un “doble discurso”.

Luego, finalizando la semana, en el campo del ejercicio cotidiano del gobierno, el director del mercado del pescado de Punda en Porlamar, que regenta la gobernación, al declarar la disminución de los índices delictivos en ese concurrido centro de acopio y comercialización de productos del mar, señaló que esto fue posible gracias a que “se han venido implementando operativos en conjunto con la Policía del estado, la Guardia Costera, la Guardia Nacional Bolivariana y el Departamento de Seguridad de la Gobernación”.,

Quedó en evidencia que el gobernador tiene tres años ocultando la verdad sobre el tema de la seguridad. No es a los organismos  policiales del gobierno nacional, ni a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, a quienes les ha faltado voluntad política para coordinar políticas en beneficio de la seguridad ciudadana. Así mismo es en todas las demás materias, especialmente las que tienen que ver con los servicios públicos

Siempre, siempre, luego de transcurrido algún tiempo quienes predican: “Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros”, quedan al descubierto y pierden toda credibilidad y ascendencia sobre los pueblos.

Definitivamente al señor Díaz le aplica en rigor el axioma: “de declaración en declaración el gobernador en contradicción”.

JoséGregorioRodríguez/[email protected]

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