Lamentable: el 2021 no será un año provechoso, por Morel Rodríguez Ávila

Mientras para el campo venezolano, al decir de la dirigencia del agro, el año que termina fue el “más trágico y nefasto de todos los vividos en las últimas décadas”, la economía nacional asimismo atravesó una de sus peores crisis, la más peligrosa si se quiere de toda nuestra vida republicana. Aquiles Hopkins, Armando Chacín y Jorge Roig, presidentes de Fedeagro, de Fedenaga y representante de Venezuela ante la Organización Internacional del Trabajo, la OIT, respectivamente así lo han declarado. A los tres destacados dirigentes se le suman numerosos especialistas que coinciden en calificar al 2020 como el peor, dejando probada evidencia del desgobierno revolucionario, que no supo ni enfrentar ni menos resolver, con paliativos, aunque fuese, la aguda situación que el país y su gente atraviesan.

Aquiles Hopkins dijo, que el sector agropecuario, en cuanto a producción actual se refiere, “es equiparable a la de las décadas del 60 o 70”, agregando que “además de la crisis eléctrica y la escasez de insumos, se suma la crisis de combustible, lo que está acabando con la producción de hortalizas en los estados fronterizos”, señalando que es cuantiosa la pérdida de sus cosechas y que desde hace más de dos años el gobierno no atiende los llamados del sector “para llevar a cabo una agenda común de reimpulso del sector agroalimentario”.

Armando Chacín, líder de los ganaderos, acusa por su parte a que “la falta de créditos de la banca, la hiperinflación y el uso del dólar como moneda circulante junto al bolívar también ha hecho mella en el sector”. En su opinión “los trabajadores rurales que mantienen sus operaciones a pesar de la situación, son unos verdaderos “héroes”.

Jorge Roig afirma que hoy en día, terminando el año 2020, el 90% de las empresas en Venezuela registra pérdidas en capacidad de venta entre un 20% y un 60%, por lo que no duda en calificar de “caótica y desorganizada la transición económica de Venezuela.

Roig, quien fuese presidente muy exitoso de Fedecámaras, advirtió que nuestro país “deberá enfrentarse a una transición económica previo al desarrollo de una reestructuración en el ámbito político”, indicando que “se está viendo una transición económica caótica, desorganizada, contraria a todos los principios de la revolución. Ahora no se sabe si es pecado vender dólares o no hacerlo, las mismas reglas que te sostienen la economía siguen estando y al mismo tiempo las empresas tienen la incertidumbre si se hace lo correcto o no. Esto no fue una transición organizada, fue impuesta por circunstancias. Ahora es el sector privado quien tiene el peso de la economía, ahora el gobierno es parásito del sector privado, no les queda otro remedio que dejar que se pague en dólares, eso no estaba pensado en una revolución”, sentenciando que, a su juicio, “el Gobierno no posee las ganas, ni la capacidad monetaria de auxiliar al país”, por lo que “tenemos que resolver nuestros problemas sin un gobierno que no tenga ni capacidad ni ganas”..

Tales verdades, preocupantes, peligrosas, demuestran lo incierto que habrá de ser el inmediato futuro para estos dos sectores tan fundamentales como lo son el agro y la cría, sin dejar de lado que los ciudadanos, especialmente los más pobres en todo sentido, cada día del año transcurrido sufrieron en carne viva la carestía de los alimentos, medicinas y la ausencia de eficaces servicios públicos.

En suma, muy lamentable que el 2021 tampoco será un año provechoso, como irresponsablemente el gobierno lo asegura, dado que arrastrará la problemática del 2020 que Maduro y su revolución no pudieron enfrentar ni menos vencer. Ojalá Dios nos ayude porque a los venezolanos nos esperan mayores sufrimientos.

Morel Rodríguez Ávila

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