Economía seguirá en hiperinflación y constante devaluación

La economía venezolana continuará inmersa en una profunda inflación, ante el fracaso de las políticas del Banco Central de Venezuela para corregir el alza de precios; persistirá el alza en el tipo de cambio y la dolarización de la economía será indetenible, de acuerdo con el informe del Observatorio Venezolano de Finanzas 2020, de la Asamblea Nacional.

Destaca asimismo el balance que la situación fiscal se agudiza, como consecuencia de la desaparición de la contribución fiscal petrolera, persiste la destrucción de la actividad económica y se reclama con urgencia la necesidad de un nuevo modelo económico.

Advierte que por tercer año consecutivo Venezuela registró una elevada tasa de inflación, que se según estimaciones hasta noviembre se ubicó en 4.087%, con lo cual persiste la situación de hiperinflación que ha caracterizado la economía venezolana desde noviembre de 2017.

Destaca asimismo, que las acciones del BCV con el objeto de contener el alza de precios han fracasado rotundamente en la medida que la efectividad del encaje bancario de 100% para procurar estabilizar el tipo de cambio y de esta manera tratar de mitigar el alza de precios, no ha sido efectiva. Contrariamente, esa política de encaje ha provocado una restricción sin precedentes del crédito bancario, todo lo cual ha contribuido a profundizarla recesión de la economía.

Ratifica el OVF que después de haber exhibido una relativa estabilidad del tipo de cambio, a partir de septiembre la depreciación de la tasa de cambio se aceleró de manera significativa, que en un entorno de elevada dolarización transaccional, se transfirió rápidamente hacia los precios, creando un efecto de sobrerreacción de éstos ante el deslizamiento del tipo de cambio, configurando una situación donde la tasa de incremento de los precios excede a la de la tasa de cambio. Por tanto, el tipo de cambio nominal se ha atrasado creando una situación en la cual es de esperarse nuevos ajustes del tipo de cambio de acuerdo con la inflación, con lo cual se genera un círculo de vicioso que va de la depreciación del tipo de cambio y sus efectos sobre los precios y de éstos hacia el tipo de cambio.

La situación fiscal se ha agravado por un fenómeno que no se había visto en Venezuela y es la virtual desaparición de la contribución fiscal petrolera como consecuencia del efecto combinado de la disminución efectiva de las cotizaciones del petróleo, provocada tanto por la reducción de los precios nominales de los hidrocarburos como por los descuentos que se conceden a los compradores y el elevado costo de los fletes en vista de los nuevos mercados localizados básicamente en Asia. Todo ello, unido al derrumbe de la recaudación del IVA debido a la baja del consumo, ha afectado sensiblemente las finanzas públicas. En estas circunstancias, el financiamiento inflacionario del BCV se ha incrementado, especialmente desde septiembre, añadiendo presión sobre el tipo de cambio y los precios.

Una actividad económica destruida

Recuerda que durante 2020, la actividad económica ha mostrado una caída estimada en 50,4%, hasta el tercer trimestre de 2020, según el Indicador Mensual de Actividad Económica. El principal factor que ha motorizado la caída de la actividad económica ha sido la producción petrolera, la cual denotó una contracción de 43% en octubre de 2020 respecto a similar mes de 2019, la cual arrastró a los sectores conexos a esa actividad como son los casos de la metalmecánica, química y servicios, entre otras.

Estiman que un factor fundamental que contribuyó a debilitarla producción fue la COVID-19. Efectivamente, desde abril de 2020 con la declaratoria de emergencia sanitaria, el cierre de buena parte de los establecimientos industriales y comerciales significó la paralización de renglones productivos donde no era posible el trabajo digitalizado, principalmente en la manufactura y el comercio. La incidencia de la COVID-19 fue doble: por una parte afectó la cantidad del tiempo trabajado y por tanto el producto generado y por la otra, la demanda agregada se resintió debido a la reducción del ingreso nacional disponible de la economía para conformar una contracción pronunciada de la actividad económica. Con los actuales niveles de salario, no parece factible una recuperación de la economía, por la debilidad del consumo que ello involucra.

Avanza la dolarización

Conforme la hiperinflación se consolida, la sustitución monetaria ha tomado una fuerza inusitada a lo largo de 2020. De acuerdo con la firma Ecoanálitica, el 65,9% de las transacciones de la economía en noviembre de 2020 se realizó en dólares. La dolarización financiera, de activos y pasivos bancarios, no parece ser de una magnitud relevante, principalmente en lo que se refiere al crédito bancario, no obstante la indexación de la cartera de crédito al movimiento del precio del dólar.

Afirman que la dolarización ha sido la respuesta natural de la economía, ante la destrucción del sistema monetario y del bolívar y como consecuencia de ello éste ha perdido sus atributos como moneda. El bolívar ha quedado reducido al pago del transporte colectivo y de algunos servicios públicos. Igualmente, la dolarización ha significado una ampliación de la desigualdad entre los venezolanos, por cuanto aquellos sectores que reciben ingresos en divisas tanto por trabajo como por remesas han podido sostener medianamente su nivel de consumo, a diferencia de aquellos que no perciben divisas y cuyo consumo se ha desplomado. La caída del consumo privado durante 2020 se estima en 25%, declinación ésta que no ha podido ser compensada con la entrada de capitales producto de las remesas y otros ingresos.

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Notiespartano/El Impulso

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