El único camino es el voto por José Gregorio Rodríguez

En Nueva Esparta ya está “servida la mesa” para el próximo 6D. Están habilitados 376.117 electores para las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre próximo, para escoger 6 diputados a la Asamblea Nacional, entre 126 candidatos postulados. 3 por lista y 3 por circuitos electorales.

Los pueblos de Margarita, Coche y Cubagua, elegirán entre 126 candidatos postulados, a los 6 que deberán representar a Nueva Esparta, en el foro político por excelencia, la Asamblea Nacional, en el período 2.021-2.026.

Asistimos a este proceso en medio de dificultades extremas. De un lado, la pandemia mundial de la Covid-19, que obliga a procurar medidas especiales de seguridad y bioseguridad para la protección ciudadana y del otro, una terrible situación económica promovida por los partidos del denominado grupo de los cuatro, G4, que integran: AD (Ramos Allup), Primero Justicia, Un Nuevo Tiempo y Voluntad Popular (Leopoldo López), que se atrincheraron en la Asamblea Nacional que resultó electa en diciembre del 2015, para intentar derrocar al gobierno constitucional del presidente Nicolás Maduro.

El 5 de enero del 2.021 concluyen 5 años  perdidos, por causa de las reiteradas equivocaciones de quienes detentaron el poder absoluto en la oposición venezolana y extraviaron el camino apostando por una salida insurreccional que diera al traste con la constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

Quizá, solo quizás, si hubieran transitado por el camino constitucional les hubiera ido mejor políticamente, a ellos y al país, pero muy especialmente a los venezolanos que padecemos en la cotidianidad, los rigores de una crisis auspiciada por la mayoría parlamentaria del 2.015.

En el 2.016 se les fue el tiempo apostando por la salida en medio año del presidente Maduro, en el 2.017 se consumieron en un mar de contradicciones que los hizo morder el “polvo de la derrota” en las elecciones de gobernadores de octubre y de alcaldes en diciembre de ese año.

Año 2017 que comenzaron alentando la violencia en las calles, intentando provocar un estallido social y su consecuente pronunciamiento militar, para deponer al gobierno legítimo.

Subestimaron al presidente en extremo y Maduro los sorprendió convocando a una Asamblea Nacional Constituyente, que le devolvió la paz a la república, y además ofreció a su gobierno del respaldo legislativo necesario para seguir adelante.

En lugar de reagruparse e intentar recomponer la fuerza que los condujo  a la victoria parlamentaria del 2.015 se mineralizaron de tal forma, que luego de las sucesivas derrotas regionales y municipales, se dividieron de cara a las elecciones presidenciales y de parlamentos regionales de mayo del 2.018, y consumaron la firma de su definitiva división entre abstencionistas y partidarios del diálogo y la reconciliación nacional.

Llegamos al 23 de enero del 2.019 y los factores de la oposición abstencionista escogieron la vía insurreccional como mecanismo de lucha y proclamaron un gobierno “paralelo” presidido por el entonces presidente de la AN, Juan Guaidó, quien luego de despertar la euforia de la militancia opositora de esos tiempos, al recibir el apoyo incondicional del presidente estadounidense Donald Trump, y de los países que gravitan en la órbita de influencia de los EEUU, proclamó lo que se convirtió en un mantra para la oposición venezolana: “cese a la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres”, lo cual dos años después de haberlo intentado por todas las vías y no habiéndolo concretado, se convirtió en el un verdadero karma.

Para quienes somos curiosos del acontecer político internacional y de lo que pudiéramos denominar “pretensiosamente” como un “estudio político comparado”, todavía no nos hemos encontrado con un grupo político que haya dilapidado por incompetencia, un capital político como el alcanzado por la oposición venezolana en el 2.015. Pasarán a la historia y seguramente serán referencia obligatoria de cualquier estudio sobre las equivocaciones políticas.

Por si fuera poco, ahora convocan a una consulta ciudadana para preguntar, dos años después, por lo mismo lo que prometieron llevarían adelante desde 2.019. Parecieran no tener suficiente vergüenza, pero si muchas ganas de seguir sirviéndose de los recursos de los que han dispuesto para saciar su infinita sed de poder y fortuna.

Mientras tanto, un pueblo sufrido pero digno, que ha resistido la más miserable e inhumana de las agresiones económicas que se recuerde en los últimos tiempos, se prepara para salir a votar el próximo 6D, por los candidatos de los aliados del gobierno agrupados alrededor del PSUV y el Gran Polo Patriótico y de la oposición democrática representada en una variopinta oferta electoral en donde podrán escoger los ciudadanos.

En lo que a Nueva Esparta respecta, me comprometo con nuestros lectores a procurar que los editores de este prestigioso portal de noticias, Notiespartano, me permitan adelantar mi columna de la próxima semana, para comentarles antes que culmine la campaña electoral, nuestra opinión e información de último minuto sobre la realidad electoral de la entidad.

El único camino es el voto, no queda de otra.

JoséGregorioRodríguez/[email protected]

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