Hoy es viernes y el cuerpo lo sabe: 10 posiciones sexuales que necesitas probar

En casa, con nuestro compi de juegos y una buena sesión de series y ventilador (o manta, dependiendo de la época) siempre cabe la posibilidad de sacarle partido a la comodidad y disfrutar de un encuentro sexual de esos que surgen casi por casualidad, por roce… Un juego con esfuerzos mínimos y placeres máximos .

Les presentamos 10 posturas para empezar por una clásica cucharita… ¡y terminar en el más intenso de los goces! Y siempre podrás usar tus juguetitos para sacar el máximo partido

¡Los viernes ya no serán lo que eran!

La clásica “cucharita”

Es la postura del cariño, pero también una que a todxs nos ha servido de iniciación. ¿Cuántas veces hemos iniciado un juego al sentirnos a gusto y protegidxs? Se trata de una posición inicial ideal como dar el primer paso. Permite caricias y un roce muy suave y lento. La persona situada detrás puede empezar usando sus manos, besar la nuca, acariciar los pechos… ¡Además, facilita la penetración!

De cucharita a cuchara

Pasamos de una pequeña cucharita a algo más atrevido, con un sencillo gesto. Avanzamos un poco más presionando la espalda contra el pecho. La persona que tiene apoyadas las nalgas en su compi de juegos abre las piernas. De este modo se alcanza un nivel distinto de rozamiento, y dejamos un espacio libre para poder acariciar el clítoris o el pene. ¡Esto se pone interesante!

Cabalgata

Seguimos jugando. Ahora el control empieza a tenerlo la persona que se sitúa encima. Extiende brazos y piernas, dobla las rodillas… Ahora os sentís muy cerca, pero desde una posición poco habitual. ¡Disfrútalo! Juega con el roce de los muslos. Si optas por la penetración, la posición favorece una estimulación más intensa… ¿Te apetece probar un poco más?

Tocando la guitarra

Recuperamos una posición que se asemeja a la cucharita, pero que cambia por completo las reglas del juego. Deja más espacio para acariciar los genitales y permite una penetración diferente, con un ángulo totalmente distinto. Es perfecto para acariciar la cara interna de los muslos, una zona erógena placentera como pocas… La persona que se sitúa detrás puede usar su mano derecha con mucha libertad… ¡A sacarle partido!

Sin movernos del sofá

Vamos a hacer de este domingo (real o ficticio) un séptimo día memorable. Ahora manda la persona que era “guitarra”. Se sube encima, mientras que su compi de juegos se echa un poco hacia atrás. ¡Imposible estar más cerca! Puedes mirar a la cara, besar todo lo que quieras…

Todo para mí

Estamos segurxs que con esta postura, lo querrás todo para ti. Echamos mano de ese taburete al que casi nunca se le saca partido y por fin vemos que fue un dinero bien invertido, ¿verdad?

Mantenemos una posición similar a la anterior, pero esta vez la persona que se sitúa debajo tiene libertad para usar sus manos y empujar fuertemente contra sí a su compi de juegos. Dependiendo de la altura del taburete (y de las piernas), el control lo llevará quien se sitúe arriba o abajo.

 

Acunando

Ya que hemos probado el taburete, quizá podamos volver al sofá (si es lo suficientemente grande, si no siempre queda la opción de la cama).

Para esta posición se requiere cierta fuerza y destreza, aunque merece la pena probarla. Una de las personas se sitúa debajo, con las piernas estiradas; la otra, se coloca de lado, como si la estuviesen acunando. ¡Todo dependerá de vuestra fuerza y habilidad! Si lo vemos complicado (estamos en modo domingo), podemos pasar a la siguiente 😉

Vagueando

Una de las personas se queda totalmente tumbada, la otra se sube encima, pero de lado. En esta posición la persona inmóvil se siente dulcemente dominada, cede el control y el trabajo (¡por qué no decirlo!) a su compi. ¡Es una postura que resulta muy excitante desde ambas posiciones!

Vistas al acantilado 

Vamos a echar un vistazo a un acantilado que tenemos muy cerca y ni siquiera lo sospechábamos. Agarramos cojines/almohadas y los acumulamos formando un pequeño montón.

Imaginad que estáis al borde de un acantilado. Una persona detrás de la otra, mirando el paisaje y dejándose llevar por el momento. ¡Pues es hora de recrear este momento! Podéis usar cojines o almohadas y juntarlos para formar un pequeño montón.

Una persona se apoya contra las almohadas, la otra puede optar por subirse encima e iniciar la penetración o dar sexo oral  “con vistas” sujetando los glúteos de su compi de juegos. Solo queda disfrutar del momento y dejarse llevar.

Barco de vela

Para despedirnos de una manera elegante, ¿por qué no hacerlo ”en barco”?

No apto para todos los sofás, en una cama resulta de lo más excitante. La persona que se sitúa encima puede moverse con libertad absoluta, mientras que la que se encuentra debajo tiene una vista espectacular de las nalgas y la espalda. Además de resultar muy sexy, podemos arquear la espalda en función de la estimulación que deseemos… Recomendamos el uso de un espejo (la visión desde otros ángulos incrementa, y mucho, la excitación).

Tras esta sesión… ¿estás cansadx?

Eso es bueno, hay cansancios muy placenteros. Si sigues nuestra guía, los viernes serán totalmente diferentes. Seguro que llegarás al lunes con otros ánimos (quizás también con agujetas) 😉 Una buena dosis de sexo hará que tu mente siga divirtiéndose con los recuerdos tan calientes de lo que has vivido.

En medio de una reunión de trabajo nadie sabrá a qué se debe esa sonrisa. ¡Menos mal que no pueden leerte la mente!

Notiespartano

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