La Ceiba de Los Robles, por Manuel Avila

La Ceiba de Los Robles tiene una data de nacimiento de aproximadamente 140 años. Es un árbol de la familia de «las malvaceae» que pertenecían anteriormente a la familia de «las bombacaceae». Es originaria de la región de Mesoamérica y se distribuye mundialmente por la zona intertropical. Pertenece a la subclase de «las Dilleniidae». Tiene 13 especies en Sudamérica y es el árbol nacional de Guatemala.

Las ceibas son árboles grandes con raíces tubulares, el tronco generalmente tiene espinas, hojas alternas palmaticompuestas, Flores solitarias, grandes y de color blanco cremoso por el centro y rosado en la zona distal  que terminan en frutos de forma ovoide que contienen numerosas semillas de color negro que se diversifican en pelusas que en cierta época del año desprenden y vuelan bien lejos,

La ceiba era considerada un árbol sagrado entre las diferentes culturas prehispánicas del área de Mesoamérica mayas, nahuas, pupiles entre otros. En la afrocubana «yoruba» y en otras etnias amazónica del Perú, pues se dice que allí viven algunas deidades de la selva, Según la creencia maya son las ramas de este árbol las que permiten la apertura de los 13 cielos. Según la cosmovisión de estos pueblos indígenas, la ceiba o «Yaaxché» como se le llama en el idioma Maya, el universo está estructurado en tres planos los cuales se comunican a través de la ceiba sagrada. Por esa creencia es sembrada en las plazas de las ciudades.

En Los Robles de la Parroquia Aguirre de Margarita, estado Nueva Esparta hay una Ceiba gigantesca que tiene data de nacimiento de más de 150 años y que ha sido un espacio sagrado para los pilarenses por centurias y que forma con la Mata de Chica y otras ceibas y robles la ecología roblera. Desde los tiempos del Kiosco de Pedro Carmen Martínez la Mata de Ceiba se constituyó en el símbolo de la longevidad y la fortaleza del oriundo de Los Robles. Bajo su sombra se han  realizado los bailes de las fiestas patronales en honor a Nuestra Señora del Pilar y más de un pilarense y visitante ha danzado al compás de la Banda del Estado «Francisco Esteban Gómez» su pasodobles y canciones de distinta naturaleza.

A esa Ceiba de Los Robles le han  cantado Jesús Avila, Alberto Requena, Miguel Guerra, Chuito Guerra y otros músicos pilarenses que visualizaron lo que representa este árbol para los oriundos de Los Robles. Pero el reconocimiento ha sido simbólico, pero no ha considerado ningún grupo social, ningún club y menos alguna individualidad que le haya dado el valor patrimonial-ecológico que tiene este gigante vegetal para la robleridad.

La prueba está intacta en el tiempo porque no ha salido una queja, una protesta o una lección de ecología para conservar la fuerza de éste árbol milenario. Nadie reclamó nada y solo han sido reconocimientos poéticos y musicales que al final no han logrado el objetivo fundamental de conservar este gigante de siete leguas. En esos espacios privilegiados por la sombra de la Mata de Ceiba se han presenciado actos ceremoniales, matrimonios, muchos han bailado, algunos se enamoraron, otros realizaron ahí paradas obligados del descanso, ofrendas poéticas, círculos de lectura, muchos orinaron sus raíces y ninguno levantó su voz de protesta por el abandono de la Ceiba. En esos espacios he visto los mejores bailarines del pueblo mostrando sus condiciones escénicas y atléticas, el baile de diversiones, los desfiles deportivos, las celebraciones por triunfos y hasta los juegos tradicionales de los niños de mi pueblo. También mítines políticos y discursos encendidos de aspirantes políticos se realizaron bajo este árbol y por supuesto hasta reinas de carnaval se eligieron por años. Y por si fuera poco hasta remates de caballo y bonches realizaron los robleros en la sombra de la Mata de Ceiba, un lugar preferido para los niños del pueblo para jugar al escondido por los escondrijos de sus profundas raíces.

La Mata de Ceiba era un lugar especial para los topes de gallos y más de un roblero salió con la boca o nariz rota en las contiendas de boxeo que se realizaban entre los muchachos del pueblo. Pero nunca escuché una campaña dirigida a apoyar el fortalecimiento de este símbolo de la longevidad roblera, pues los ciudadanos creen que la Ceiba no es un ser vivo que se alimenta, que siente,  sufre y que ha sido testigo del crecimiento, la historia y la evolución de este pueblo de paso que se ha convertido en el tiempo en el núcleo del desarrollo de Nueva Esparta. 

Por más de 140 años ha esperado la Ceiba de Los Robles la mano amiga y hombres como Aurelio Reye estudioso de la agronomía con pasantía por los campo de Maturín con la empresa Lagovén se puso a la orden de la municipalidad por años y nunca se le hizo caso en la propuesta de realizar sin cobrar nada el mantenimiento y tratamiento de ese gigante ambiental. Por eso se iniciaron los esfuerzos aprovechando la cobertura que me nombraron Cronista de la Parroquia Aguirre y mi insistencia tuvo eco en el Alcalde Morel David Rodríguez Salcedo que le ordenó al director de Ambiente para que iniciara el tratamiento a la Ceiba de Los Robles. Por eso este lunes 16 de noviembre se inicia una campaña admirable para recuperar y tratar la Ceiba de Los Robles en una cruzada por salvar ese monumento natural a la fortaleza roblera.

Lo trascendente es que se está respetando la historia ecológica-patrimonial-histórica del pueblo de Los Robles con la incursión de la Alcaldía de Maneiro en tan magno evento que simboliza  la  responsabilidad de un gobierno con su ambiente. Es que la historia de la Mata de Ceiba se limita solo unos brochazos de pintura blanca y azul que le hicieron en otras gestiones municipales que orientados por legos del ambiente y desconociendo el daño que se le hace a un árbol de estas dimensiones le pintaban su tallo y raíces sin saber que los químicos de las pinturas eran lanzas contra el alma de éste símbolo de la ecología pilarense. Pero cómo la ignorancia es cuaternaria no queda ninguna duda que los saben más que Dios no entran en el juego de la sintonía ciudadana.

Lo impresionante es como nunca le colocaron unos metros de abono a la Ceiba en sus raíces y solo la lluvia y si acaso los jardineros Miguel Rosas o Chebo Ferrer le pusieron una manguera en sus raíces para que recibiera un poco de agua. Es que como era la más grande no alcanzaba el agua, ni el abono que se le colocaba a toda la plaza cuando se acercaban las Fiestas Patronales de Los Robles.

Pero se logró por mandato del Alcalde de Maneiro que la presencia de los Bomberos Forestales para podar algunas ramas que están secas y que permitirá el renacer de su brazos, de sus hojas y de la floración de este monumento natural. Es importante que se ponga el abono, los fertilizantes y es tiempo que se coloque una pieza de mármol para que los turistas que vienen a Margarita vean como un atractivo a ese gigante natural.

Llama la atención cómo gobierno municipales integrados por sabios que sabían más que Dios no se ocuparon de la ecología del pueblo que es parte de la sintonía mundial que organismos internacionales tienen  con el mundo ambiental. Es que la idea del Maneiro Verde es parte del plan de un gobierno municipal que ha visto en el ambiente un proyecto de dar a los ciudadanos unas mejores condiciones de vida. Lástima que se haya paralizado toda la literatura revolucionaria que empezó con buen tino haciendo propuestas ambientales y ecológicas, pero de la noche a la mañana más nunca hablaron de la salvación ambiental del mundo.

Este lunes cuando los Bomberos Forestales inicien los estudios para en la misma semana comenzar una campaña de recuperación ambiental de la Mata de Ceiba de Los Robles se abre un ciclo histórico en esta población y ojalá que el Alcalde Morel David Rodríguez destine en su próximo mandato recursos para la preservación de toda la legión de ceibas y robles que por años han estado a la buena de Dios. Esa sería una gran propuesta ambiental que permitiría a los árboles del municipio sentirse atendidos por un gobierno municipal que le ha puesto interés por primera vez a la preservación y conservación del planeta.

Ojalá que con estas letras nazca algún organismo ambiental que sean integrados ciudadanos o hasta por boy scouts que se encarguen de la preservación de estas especies de árboles que forman parte de un planeta más vigoroso. Sería el renacimiento de los grupos ecológicos en una cultura que ha dejado de lado el ambiente, la historia y la cultura. No nace un grupo ecológico para custodiar la limpieza del Municipio Ejemplar, para sembrar o proteger el ambiente, pero lo que es más fácil es la aparición de grupos políticos, remates de caballo y casas de empeño.

A la Mata de Ceiba le han cantado muchos creadores robleros entre ellos Miguel Guerra Rosas que en el disco de Chuito Guerra » El Inolvidable Guecho» le canta la canción «Ceiba de mi recuerdo» donde señala:

«Ceiba de mi recuerdo te canto esta canción, te traigo esta canción como pago a tu frondosa sombra por éste pueblo que te lleva en su corazón. Eres testigo de amores y amoríos.

Bajo tu fresca sombra la juventud cuidando sus amores y recibiendo el perfume del jardín que brota de tus frondosas flores».

Encíclica/ManuelAvila

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