Gobernador Desnudo, por José Gregorio Rodríguez

Cada día son más los dirigentes políticos, gremiales, empresariales y sindicales, ubicados en el campo opositor neoespartano, que le reclaman al gobernador Alfredo Díaz, su falta de coraje para asumir decisiones políticas de envergadura. El hombre pareciera tener un corto de circuito entre “las que te conté” y el cerebro. Le encanta quedar bien con “Dios y con el diablo”.

Por eso siempre recordamos su actuación apenas resultó electo gobernador el 15 de octubre del 2.017 y proclamado por el Consejo Nacional Electoral (CNE), el mismo que después satanizó hasta la saciedad.

Parece que fue ayer cuando proclamó a los cuatro vientos que no se juramentaría ante la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) y luego de “montar el paro” de una supuesta consulta al pueblo insular, realizada entre quienes hoy son integrantes de la nómina de la gobernación, decidió ir y jurar “a puerta cerrada”, en el despacho de Delcy Rodríguez, quien para entonces se desempeñaba como presidenta de la soberanísima ANC.

Es pedagógico recordar estos episodios, porque sobran los desprevenidos a quienes estos politiqueros de ocasión “engatusan” en su buena fe. En fecha más reciente celebró públicamente la convocatoria de elecciones parlamentarias para el 6 de diciembre próximo y en menos de 24 horas se retractó y “embistió” contra los nuevos rectores del CNE.

Estamos convencidos que los dirigentes políticos cuando construyen su liderazgo sobre la base de la formación permanente, con dedicación exclusiva al servicio público, y en ejercicio de sus funciones con ética, transparencia y eficiencia  a través del tiempo, están sostenidos sobre poderosas bases morales y son capaces de resistir cualquier prueba. Hay otro tipo de oficiantes, a los que les luce más apropiado el calificativo de  politiqueros, cuya ejecutoria se caracteriza por el uso de la simulación como postura para alcanzar y preservar posiciones de poder.

Este parece ser el caso del gobernador de Nueva Esparta a quien, para definirlo resulta apropiado recordar el cuento del danés, Hans Christian Andersen, publicado en 1837: “El Rey está desnudo”, aunque su título real era “El traje nuevo del Emperador”.

Ambos títulos sirven para identificar a Alfredo Díaz; quien ha quedado al desnudo en su “requeteprobado” mal gobierno y también al descubierto en sus pretensiones de erigirse como el “emperador” de las islas de Margarita, Coche y Cubagua.

Está totalmente dedicado a promover su candidatura a la reelección en la gobernación, y por añadidura, a promocionar los candidatos del adeco Bernabé Gutiérrez a la Asamblea Nacional.

Pero todo indica que se está quedando “sin el chivo y sin el mecate”. Sus principales aliados que deberían ser los integrantes del G4 (AD-Ramos Allup, PJ, VP y UNT), ya no se quieren retratar con él y le quedó como recurso designar al dirigente de un partido que es “pariente muy lejano” de los integrantes de “los 4 de Guaidó”, Encuentro Ciudadano, de la diputado Delsa Jennifer Solórzano Bernal, como secretario general de gobierno, a ver si lo perdonan Henry y sus amigos.

La verdad es que entre quienes conforman la “Alianza Democrática” que participa en las elecciones parlamentarias del 6D (AD-Bernabé, Copei, El Cambio, AP y otros más), tampoco lo quieren y le costará bastante “potabilizar” su candidatura a la reelección.

Unos  y otros sostienen que cualquiera fuera su postura política por convicción, debió asumirla con el coraje que lo hizo la gobernadora del estado Táchira Lady Gómez, quien por la calle del medio, proclama su respaldo a los candidatos de la alianza en su estado y no anda con esas “medias tintas”. No son pocos los que le sugieren al señor Díaz, que le pida prestado unos pantalones a su colega del Táchira.

Ojalá no le suceda al personaje lo mismo que al protagonista de la novela de Andersen, y cuando vaya a buscar quienes lo respalden para presentar su candidatura a la gobernación el próximo año, sea víctima de una alucinación y sin respaldo político alguno, e impulsado por la alucinación de sus más leales cortesanos se lance al ruedo electoral y cuando voltee a ver no tendrá ni financistas, ni aduladores porque como en la historia novelada “cuando fueron a buscar a los picaros al castillo, estos habían desaparecido con todo el dinero, joyas, oro, plata y sedas que les había sido entregado para confeccionar el vestido del rey. El engaño había surtido efecto y el rey iba desnudo”.

Porque de lo que si estamos seguros es que pueblo no le queda y él lo sabe porque tiene acceso a las mismas encuestas que leemos.

Todo parece indicar que el gobernador, está quedando desnudo.

JoséGregorioRodríguez

 

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