Una ministra en Interiores, por Ángel Ciro Guerrero

Vista la crisis, que de verdad vive, la ausencia de capacitados militantes de su revolución, que puedan darles frente a situaciones muy puntuales, como el de saber manejar la política nacional, al presidente Maduro no le quedó otro remedio que recurrir al ya manido enroque en un desgastado gabinete. Y, así, porque dejó que se le escapase la pieza mayor opositora, libre ya en Madrid con su familia, removió al general Reverol.

Pero, otra equivocación más: lo envió nada menos que a enfrentar el también gravísimo problema del ineficiente servicio de electricidad del cual, todo el mundo afirma, solo sabe encender y apagar el swiche. En su lugar asentó a la contralmirante Meléndez que, a su favor, así dicen, tiene entre otras distinciones la de ser de absoluta confianza de la pareja presidencial y afiebrada militante roja. Sobre sus otras actuaciones públicas, el historial no es nada favorable y su labor como gobernadora de Lara la critican todos los guaros, incluyendo sus camaradas chavistas.  

De Reverol, tampoco se habla bien y la de mayor peso es la medalla que ganó por su pésima actuación al frente de Relaciones Interiores, donde no pasó de ser el ministro represor por excelencia que jamás haya presidido ese tenebroso despacho. Eso del “tú pallá y ella pacá”, sin explicarle al país el porqué de tan alocada decisión, evidencia que la desorganización en Miraflores es tanta que ni siquiera saben quién sirve y quién no sirve, a menos que “el jalómetro” sea el único instrumento con el que allí se mide la eficiencia. Por eso es que el país se les cae a pedazos.

Lógico, no miden las consecuencias inmediatas o a futuro que los nombramientos a dedo, sin que los avale alguna clase de conocimiento, le ocasionarán daños irreparables al país en todos sus niveles.  

Falta que al IVIC, para lo relacionado con la vacuna contra el covid-19 envíen, por ejemplo, a Delcy, así como a Tareck lo premiaron con Pdvsa. Nada extraño tiene que se designe a una dama, uniformada o no, para un ministerio clave. Lo serio y responsable es que la designada de verdad sepa qué hacer y cómo hacerlo.

Porque una ministra en Interiores, que ha fallado dirigiendo una gobernación, ¿con qué criterio manejará las restantes? Si es cuestión de favores, pues envíenla de embajadora, por ejemplo, a Europa. ¿No ven ustedes cómo de tranquilo está en Portugal el general aquél de la renuncia, “la cual aceptó” y tantos otros, felices, sin saber muy poco de casi nada, orbitando gratiñán en todo el planeta? Y de Reverol, ¿Qué se puede esperar? ¿Cómo se entenderá con los expertos, cuyo lenguaje, por no saberlo manejar, menos entender, puede ocasionar un gravísimo cortocircuito?

A menos que imponga el suyo, el cuartelario, el de todo el mundo firme y el permiso mi general para hablar con usted; mientras las plantas que Cuba compró como chatarra, repintó y nos vendió con groseros sobreprecios, terminan de explotar. Bueno, se confirma que de la falla de nuestro sistema eléctrico la culpa no es del imperialismo gringo sino del cubano y de la desidia revolucionaria que gastó en no se sabe qué la millonada de dólares destinados para el mantenimiento.

Ahora, lo que queda es rezarle al Todopoderoso para que Reverol no falle en tan delicada tarea, para lo cual debe dejar que los que sí saben manejen el asunto, no vaya a ser que nos electrocutemos todos: y que la ministra en Interiores al fin pegue una en su ya larga carrera como funcionariado.

ÁngelCiroGuerrero

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