Fernández afronta crisis económica y tensión interna a un año de su elección

Gobernar es siempre un difícil acto de equilibrio y, al mismo tiempo, un prueba de fuego para la capacidad de liderazgo, que se hace más necesaria aún en tiempos de crisis. Eso le debe quedar más que claro a Alberto Fernández, el presidente argentino, que este 27 de octubre cumple un año de haber sido electo. Asumió el gobierno el 10 de diciembre de 2019, en un momento crítico desde el punto de vista económico y social. Y entonces llegó la pandemia del coronavirus. Argentina es ahora el sexto país del mundo con la mayor cantidad de contagios de COVID-19. La cuarentena decretada por el presidente a muchos argentinos ya les parece eterna: más de siete meses de aislamiento y restricciones que hacen mella en el entramado socioeconómico. ¿Cuál es el balance de estos 10 meses de gobierno?

Crisis económica, pandemia

«Sin duda, este gobierno está pasando por una situación inédita a nivel global, regional, y a nivel país” a causa de la pandemia, dice el analista político Luis Tonelli, en entrevista con DW. «Pero si se hace un balance específico, no comparativo, lo que se ve es un gobierno al que le cuesta encontrar un rumbo político-económico”, opina.

Cuando asumió Alberto Fernández, había muchas dudas sobre quién iba a conducir el timón del gobierno, el presidente, o la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, quien aportó la mayoría de los votos de la fórmula. Cuando llegó la emergencia, señala el politólogo, «su manejo de la crisis como piloto de tormentas, decretando la cuarentena total, le dio una popularidad increíble al presidente”. «Pero luego lo alcanzó la realidad, es decir, la situación económica y social en la pandemia, un cóctel un tanto explosivo, y esa es la situación de gobierno que hoy tenemos”. La negociación exitosa de la reestructuración de deuda fue un hito positivo. Pero duró mucho tiempo, y eso provocó más incertidumbre. Según Tonelli, “la pandemia aceleró los problemas de Argentina”.

Caída en las encuestas

Con una cuarentena que es una de las más largas del mundo, las medidas para frenar el COVID-19 amenazan la supervivencia de los diferentes sectores económicos de Argentina. ¿Reflejan las protestas del 12 de octubre, el llamado «Banderazo”, la caída en la aprobación del presidente que marcan las encuestas? Esta alcanza a un 43%, con una desaprobación del 47%, 3 puntos más que en septiembre, según datos de Poliarquía. En abril de 2020, el apoyo a su gestión superaba el 80%.

Mariana Llanos, investigadora del Instituto de Estudios Latinoamericanos GIGA, con sede en Hamburgo, dice a DW que nunca creyó que ese 80% pudiera mantenerse fácilmente, y que, debido a la grave situación económica y a la pandemia, la caída «podría haber sido mucho peor”. Y recuerda lo convulsionada que estaba América Latina hace un año, con protestas sociales en Ecuador, en Chile, y unas elecciones complicadas en Bolivia. «Argentina canalizó ese malestar pacíficamente, en la alternancia política”, subraya. Según ella, las protestas más recientes contra el gobierno de Alberto Fernández se originan mayormente en el ala opositora, y no tanto en quienes votaron por este gobierno.»El Frente de Todos tiene una llegada directa a los sectores populares, y también respondió rápida y acertadamente con programas de ayuda social, como medidas de contención de la pandemia. Sin embargo, las medidas pueden funcionar en el corto plazo, pero si en el mediano plazo no se logra frenar la inflación y no baja el dólar, estamos de nuevo en el punto de partida, o peor, porque la crisis fiscal es enorme”, explica. «La negociación de la deuda externa en medio de la pandemia fue un acierto, sin embargo, yo no veo que la crisis económica esté contenida. La situación internacional está difícil, pero tampoco veo ni en el gobierno ni en la oposición un camino, un proyecto de largo plazo”, subraya.

Para Luis Tonelli, la pérdida de apoyo está vinculada con una falta de liderazgo, agravada por los «conflictos internos” dentro del gobierno peronista, un movimiento heterogéneo, «que debilitan al presidente”. Y añade que se necesitaría «un relanzamiento del gobierno” por parte de Alberto Fernández. «Hay diferencias, puede haber tensiones, pero no está en duda, hasta ahora, la unidad de la coalición gobernante en sus distintas expresiones, no sólo entre el presidente y la vicepresidenta”, contrapone Leandro Morgenfeld, profesor de Historia Económica y Social en la Universidad de Buenos Aires e investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Pero Tonelli remarca que «el gobierno está en una especie de clinch interno que no lo deja llevar los factores de poder hacia un solo lado”.

Reforma judicial, ley contra fake news, posición hacia Venezuela
«El gobierno que encabeza Alberto Fernández tuvo un buen reflejo en cuanto a una visión sanitaria de la crisis, en el sentido de ir hacia un confinamiento rápido”, indica Leandro Morgenfeld, Según él, la bajada en las encuestas «tiene también que ver con una construcción de los grandes medios de comunicación opositores, que quieren horadar lo más posible a un gobierno para combatir cualquier política estatista o reguladora, o de regulación mixta, que pueda perjudicar su posición hegemónica y sus intereses empresariales”. Y remarca que «falta una reforma impositiva que genere los recursos económicos para financiar a los sectores. En ese sentido, el gobierno tiene una cuenta pendiente importante”.

Sobre la reforma judicial y a la ley de noticias falsas, la iniciativa del observatorio NODIO «para fortalecer la pluralidad de voces”, que los críticos ven como un intento de control del trabajo de la prensa, Mariana Llanos estima que «son más parte de la agenda de Cristina de Kirchner que de Alberto Fernández, pero sobresalen como agenda del gobierno, justamente porque no está clara cuál es la agenda propia del presidente”. Luis Tonelli piensa que Fernández «no está gobernando a la altura de las circunstancias. El gobierno no sacó la reforma judicial, no funcionó la intervención a Vicentin, votó a favor del informe de la ONU sobre Venezuela, pero en la OEA se abstuvo. Eso es esquizofrénico, y finalmente, todas esas cosas afectan el respaldo al presidente”.

El historiador Leandro Morgenfeld aclara que «las iniciativas de leyes contra las noticias falsas se están llevando adelante desde hace tiempo en varios países del mundo».

A juicio de Morgenfeld, «en este contexto tan particular de pandemia y de crisis económica, todavía es muy prematuro hacer un balance de cómo está avanzando en todas las materias el gobierno, que lleva poco más de 10 meses en el poder, en un año muy complicado, y con una situación estructural externa e interna muy delicada, con un difícil equilibrio entre las distintas fuerzas de la coalición gobernante”. Para Mariana Llanos, «esa agenda intensa, colada en medio de los múltiples problemas acuciantes de Argentina en 2020, no ayudó mucho a la popularidad del presidente”. Queda por ver ahora qué papel jugará la gestión de la crisis sanitaria del coronavirus por parte del presidente Alberto Fernández, así como el éxito la reestructuración de la deuda, en la intención de voto en las legislativas de octubre de 2021. Según encuestas, por ahora, el Frente de Todos sigue siendo favorito, aunque no está claro si obtendrá la mayoría en la Cámara de Diputados y en el Senado de la Nación.

Notiespartano/DW

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