La revolución que camina únicamente hacia atrás, por Morel Rodríguez Ávila

Nadie puede olvidar que la descentralización fue una de las mayores y mejores medidas que la democracia adoptó en defensa del crecimiento económico y del progreso social de la provincia venezolana. 

Esa, que fue conquista sumamente provechosa, en poco tiempo le adjudicó a  las regiones, no sólo fuerza y decisión para labrarse su propio destino, sino que  las fortaleció  sin tropiezos  ni exclusiones con los recursos que la nación destina, de su tesoro nacional, para la concreción de su destino superior. 

La provincia se vio mejorada en todo. La descentralización la benefició integralmente. Fue la evidencia más grande de cómo la democracia sí pudo y quiso, porque se lo propuso, llevarle al pueblo hechos concretos. Desde luego, resultado de la responsabilidad de quienes, en esos tiempos de paz y de progreso, demostraron ser excelentes gobernantes. 

Respaldada por eficaz, aplaudida en todo el continente, como señal de avanzada, de liberación, de inteligente autonomía también, vino a unirnos más, despertando invalorables muestras de solidaridad entre todos los sectores a favor de un solo interés, el bienestar del pueblo, y un solo compromiso, hacer que avanzara el país hacia los más altos sitiales. 

La descentralización permitió que las gobernaciones recibieran los recursos que provenían de los entes que fueron descentralizados; recursos que los gobernadores y alcaldes pudieron invertir en planes y programas de hondo contenido social. Eso sí fue empoderar al pueblo.  

Y como fue una medida eficiente de las tantas que la revolución que llegaba destruyendo todo lo que funcionaba, pudo más el reconcomio y el resentimiento que la efectividad y beneficios generados, se le defenestró de un solo plumazo. 

Desde 1999, a la fecha, la provincia venezolana, que se había empinado por sobre las dificultades, comenzó a desplomarse, a resquebrajarse, a hundirse dada la desidia de un desgobierno absolutamente irresponsable. 

Se regresó a los tiempos del general Gómez en cuanto a que él decidía lo de los presupuestos para los estados con total discreción. Los más abultados para donde gobernaban sus amigotes, sus defensores; no en base a lo que los estudiosos de entonces recomendaban sobre potencialidades. El venezolano de provincia adentro volvió otra vez ser tragado por el tremedal, como escribió el Maestro Gallegos. 

La de Chávez y de Maduro, la única en el mundo que camina hacia atrás, es la gran culpable de la involución que registra el país desde hace ya largas y trágicas dos décadas. 

Lo que nos espera, de seguir por el camino, tortuoso, peligroso y curvero, que transita Maduro, es la debacle total, por lo que se debe tener en cuenta, desde ya, que al retorno de la democracia la descentralización estará en primera línea, como una de las columnas vertebrales de la gran recuperación que el pueblo clama. 

@MorelRodriguezA

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