Oscuridad educativa, Manuel Avila

La tesis de la revolución de las clases on line forman parte de la fantasía revolucionaria. Esa tarea de impartir conocimiento por las redes requiere de internet, teléfonos inteligentes y tecnología de punta. Si no se cuenta con esos elementos no hay posibilidad de iniciar un proceso que se muere en el camino porque la mayoría carece de los instrumentos elementales para iniciar esa cruzada por la educación.

No es posible que en un país con el internet en el más bajo nivel se pretenda hacer educación a distancia sin medir las consecuencias del atraso, el salto atrás y la educación cavernícola. Pero es el mandato gubernamental que delega en el Ministerio del Poder Popular de la Educación las directrices para consolidar el proceso educativo, pero a cuenta y riesgo de estar formando bachilleres de cartón en una sociedad escolar que no encuentra escape a la crisis en la formación del futuro nacional.

Sin dudas que vamos caminando de espaldas al futuro entrando a la prehistoria y dejando atrás la consistencia de la excelencia educativa. En ese rumbo equivocado caminamos los que ayer apostamos a los cambios de paradigma y ahora estamos enclaustrados en la Universidad Bolivariana como la panacea del Siglo XXI, a las misiones como una mentira piadosa y populaista, a la Chamba Juvenil como un proyecto bandera y al cierre de las universidades emblemáticas del país al condenarlos a funcionar sin presupuestos adaptados a los tiempos de crisis.

Con esos argumentos que deforman el hecho educativo ese mutante aprovechador de la política, Aristóbulo Istúriz, salpimienta de ineficiencia un sistema educativo donde los docentes graduados en las universidades dejaron de ser importantes para dar paso a la vorágine que se vino en cuanto bachacón se puso la franela roja para dar poder al régimen. Los docentes dejaron de tener importancia para el régimen con sueldos miserables que hicieron desparecer la pasión por el acto educativo. De aquella emoción por la enseñanza que brotaba de los centros pilotos de la educación  en los pedagógicos, universidades y escuelas normales e institutos educativos solo quedan pergaminos comidos por ratones y cucarachas porque la llama del docente la han apagado al convertir sus sueldos en pagos míseros que no le alcanzan ni para comer. Ese es el rumbo de la educación nacional con el estandarte de Chamba Juvenil como modelo de una educación sin principios y con bachilleres y empíricos como los nuevos protagonistas de una educación muda.

Con la muerte de los contratos colectivos y los salarios depauperados no quedan dudas que los docentes se perdieron en la vorágine de la emigración y se han ido a buscar mejor calidad de vida a otras naciones. Ese talento nacional huyó a otros países  a prestar sus servicios. Nunca supo este gobierno que los docentes son el recurso más importante para la construcción de una nación y con tres dólares de salario no es posible dar educación de calidad a las nuevas generaciones de venezolanos.

Eso está ocurriendo en todo el país y Nueva Esparta no escapa a esa destrucción masiva del aparato educacional al ver a los docentes estadales sometidos a la prensa de la ONAPRE y a los vaivenes de un gobierno regional que ni se menciona, ni se siente y menos aparece porque dejaron las escuelas al abandono. Y es que es un ambiente de tragedia que paralizó el desarrollo de la región desde que Morel Rodríguez dejó la Gobernación y los gobiernos de Mata Figueroa y Alfredo Díaz nada han aportado al desarrollo de la región. Tampoco el Protector Dante Rivas algún aporte hace al progreso de Nueva Esparta y el abandono de las escuelas es notorio porque nunca le han realizado algún tipo de mantenimiento. Da vergüenza que en tres años de gestión ni un pote de pintura se le lanzó a una pared de las 108 escuelas que construyó Morel Gobernador.

En las escuelas estadales se perdió la ruta del mantenimiento y hoy día esas escuelas construidas en el Gobierno de Morel Rodríguez con un promedio de inauguraciones jamás visto en el país están en un deterioro masivo que habla muy mal de las gestiones de los dos gobernadores que dejaron morir la educación estadal. Por eso la gran diferencia en cuestiones de gerencia y de visión política del tema educativo que es un punto clave para el desarrollo de una nación.

Pretender avanzar en medio de la oscuridad intelectual de una nación es perder el tiempo, pues es evidente que mientras en otras naciones apuestan a la educación como prioridad en Venezuela solo importan unas misiones que fueron una estafa, al cierre de las universidades y a Chamba Juvenil como la salvación del país. Por esa locuras populistas entramos en un túnel oscuro y frío que condena a nuestro país a la barbarie colectiva. Pareciera que siembran de ignorancia las escuelas venezolanas al convertir a los educadores en los profesionales peores pagados de la administración nacional y con esa jugada le dan matarile a la formación de los ciudadanos que el país necesita.

Ya nadie quiere ir a las escuelas a enseñar porque perdieron ese impulso vital que daba a los docentes un espacio muy bien ganado en la sociedad venezolana y eran los educadores factores fundamentales en el desarrollo de los pueblos. A los docentes los sacaron de carrera al maniatarlos en sus salarios y convertirlos en profesionales de última categoría. Pareciera que al gobierno para nada le interesa la formación de los habitantes de una sociedad de ignorantes que le conviene al régimen para poder sostenerse en el poder. Esas son las cosas que autodestruyen a una sociedad de mutantes sin alma que sueñan solo beneficios económicos otorgados por el régimen para mantener el populismo a millón.

Mientras tanto la oscuridad intelectual de un país que marchaba parejo en la búsqueda de sus objetivos de desarrollo es parte de las ideas obtusas de un mundo atrapado en sus propias elucubraciones de farsantes de la política. Y es que si Aristóbulo Istúriz interpretara su momento como verdugo de la educación se arrepentiría una y mil veces de ser el protagonista de la destrucción del aparato educativo nacional.

Las protestas por los contratos colectivos se esfumaron y los cabezas calientes que gritaban consignas se tragaron los megáfonos para convertirse en aflautados personajes de una sociedad de la nada. Por ahora seguimos viendo pasar la barca del atraso y el primitivismo educativo cabalgando sobre las olas de la ignorancia y la pedantería. Ese es el rumbo que llevamos en medio de la oscuridad  intelectual de una nación agonizante donde no se visualiza horizonte, pues como dijo Efraín Subero «El, país pasa por un momento de verdadero desconcierto . De incredulidad política. Da la impresión de que ándara sin rumbo, con la brújula rota».

Encíclica/ManuelAvila

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