Las simas de Sarisariñama en Venezuela

¿Quedan aún ecosistemas únicos e impenetrables en nuestro planeta? Por supuesto que sí. Las simas de Sarisariñama son un magnífico ejemplo de hábitat aún hoy demasiado misterioso y desconocido para científicos y geólogos de todo mundo.

Su localización es una de las más complejas del planeta. Con el propósito de conocerlo un poco mejor, hoy te acercamos a este peculiar enclave situado al sur de Venezuela.

El tepuy de Sarisariñama

La palabra tepuy proviene del idioma indígena pemón y significa ‘montaña’, aunque otras fuentes la traducen como ‘morada de los dioses’. De cualquier manera, un tepuy es una especie de meseta con paredes verticales muy abruptas y cimas relativamente planas. Estas formaciones son características de la Gran Sabana Venezolana y albergan las rocas más antiguas de la historia geológica del planeta, datadas en el Precámbrico.

El tepuy de Sarisariñama está situado a más de 2000 metros de altitud y en su cima alberga las peculiares simas, unos socavones de unos 350 metros de diámetro y profundidad. La verticalidad de sus paredes hace que en estos gigantescos agujeros se desarrolle una flora y una fauna únicos, de modo que se forman auténticos y exclusivos ecosistemas.

Tanto es así que en el fondo de estas simas habitan criaturas y especies vegetales que no se encuentran en ninguna otra parte del planeta. Esto es lógico, pues la verticalidad de estas formaciones las hace casi impenetrables para entrar, y tanto o más para salir.

Por otra parte, el tepuy de Sarisariñama se encuentra a varios cientos de kilómetros de la carretera más cercana, otra razón más de su difícil acceso. Por este motivo, pasó mucho tiempo sin conocerse detalles de este, y la primera exploración que se realizó en el lugar está fechada en el año 1964.

La sima de Sarisariñama apenas fue explorada en la década del sesenta.

Las simas y su biogeografía

El territorio de Sarisariñama se compone de cuarcita principalmente, y la mayor parte de su superficie es densamente boscosa. Presenta una gran variedad de especies forestales de 15 a 25 metros de altura que cubren su parte superior. Este ecosistema aislado es especialmente rico en numerosas especies endémicas de plantas y animales.

Entre las especies florísticas, destacan helechos, orquídeas, ericáceas, ciperáceas y bromeliáceas tales como la piña o ananá. Su fauna, por otro lado, también es distinguida, y alberga especies como la marmosa tyleriana, el guácharo o ave de las cavernas y los tapires.

Esta maravilla de la naturaleza está ubicada en el Parque Nacional Jaua-Sarisariñama, en el estado Bolívar, en un lugar muy aislado en medio de la jungla. El parque posee cuatro cuevas en su totalidad, todas cubiertas de selva.

El guácharo o ave de las cavernas habita en esta zona de Venezuela.

De sima a sima…

La sima más conocida es la llamada Humboldt, que lleva el nombre del naturalista y explorador alemán Alexander von Humboldt. Se trata del abismo más grande del mundo. 

Es inusual por varias razones, incluyendo su enorme tamaño y profundidad, su ubicación en la cima de un tepuy cubierto de selva, con una parte de la jungla en su base, y también debido al proceso sufrido por la cuarcita que formó a la intemperie este gigantesco sumidero.

Posee un volumen de 18 millones de metros cúbicos, mientras que la anchura máxima en su borde superior es de 352 metros y se ensancha hacia abajo hasta llegar a los 502 metros de ancho en el fondo; la profundidad es de 314 metros.

La sima Martel es otro enorme sumidero y una cueva situada en la cima de la meseta del tepuy Sarisariñama. Junto con la vecina sima Humboldt, fue avistada por primera vez en 1961 por el piloto Harry Gibson y descendida y explorada por primera vez durante la década de 1970.

En este caso, el nombre del lugar honra la memoria de Édouard-Alfred Martel, espeleólogo francés que se considera el fundador de la espeleología moderna.

Sarisariñama, un lugar cerrado al turismo

A lo largo y ancho del planeta existen sitios muy poco conocidos, bien por lo difícil de su accesibilidad o debido a otro tipo de restricciones que presentan los países en los que se encuentran. De cualquier forma, son los lugares que más atraen a los amantes de la naturaleza.

Sin lugar a dudas, en el caso de las simas de Sarisariñama, el aspecto topográfico ejerce un fuerte impacto. Estas simas o agujeros gigantes son de una accesibilidad casi imposible, y de ahí que sean únicas y exclusivas en el mundo. Tal vez la mejor manera de preservar un territorio tan virgen y endémico como este sea disfrutar de sus encantos a través de la lectura.

Notiespartano

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