Perdidos en el olvido, por Manuel Avila

Las encuestas de opinión matan de plano al Protector y al Gobernador. Ninguno de los dos supera el 10%. Es que nada han hecho por el desarrollo de Nueva Esparta. Mataron cualquier posibilidad de transformación de los pueblos de Margarita y Coche. Se convirtieron en la nada y ahora los dos quieren que se elijan una sarta de bates quebrados que nada le dicen a la región. Los chicos de Nicolás que son más que alacranes liderados por Dante que nada aporta al desarrollo de la región y el Gobernador que solo de quejas y decepciones ha barnizado una gestión cuya única excusa  es que no le envían los recursos son los impulsores de una mentira electoral pintarrajeada de colores de la mentira.

Por eso nadie se le ha parado a Dante Rivas para decirle que convirtió a Nueva Esparta en un cementerio de difuntos con el entierro del Puerto Libre, con la quiebra del sistema eléctrico, la muerte del Turimiquire y la condena de los insulares a 60 años de atraso al imponer unos ciclos de agua que cada 40 días o más surten de agua a los pueblos insulares, el fin de la era del gas para convertir a los neoespartanos en pueblos de leña y kerosén, la debacle de la red hospitalaria, el abandono de las escuelas y la muerte del sistema educativo. Con sus discursos perdidos en el tiempo se lanza Dante en veloz carrera a la diputación como número uno en la lista y propone un proceso electoral viciado, fraudulento y sin legalidad que dejará al régimen en peores condiciones ante la comunidad internacional.

Por otro lado los alacranes del bando de Bernabé Gutiérrez y Alfredo Díaz llevan en sus filas a los máximos exponentes del alacranismo insular y dejan al descubierto que no creen en la democracia y que solo las ambiciones de su jefe es lo que vale a la hora de participar en un proceso fraudulento sin parangón en la historia nacional.

Con ese estado de desvergüenza inician la campaña electoral dos bandos cuestionados por la sociedad venezolana y proclamados de una vez como conserjes del proceso, pues llamar a la participación es quemarse en la hoguera ante la sociedad venezolana. Es que ese juego torcido que lo rechaza el 90% de la sociedad venezolana es parte de la cómica de un régimen que solo tiene como objetivo el poder por el poder.

Ahora viene la pregunta cómo aspiran a formar parte de la AN diputados que entregan mortadelas como souvenirs y que representan a un gobierno que le paga un pensión a los ancianos y jubilados que frisa los 3 dólares, que le cierra las puertas del progreso a los trabajadores de la administración pública que ganan tres dólares como salario mensual y es el mismo gobierno que permitió la instalación del dólar como moneda nacional mientras le paga a sus trabajadores en base a una moneda muerta como es el bolívar fuerte.

Esa es la misma gente que aspira ser diputados de la República para avalar las irregularidades de un gobierno que castró la economía nacional y que condenó al venezolano a la miseria colectiva. Pero lo peor es que los seguidores del Alfredismo insular aceptaron el reto de medirse en las elecciones parlamentarias para llenar las busacas del «Piaroa» Bernabé Gutiérrez y por eso jugando al escondido pusieron a lo bates quebrados de la política regional para asumir el reto de participar en unos comicios fraudulentos y donde saben que no tienen ningún gane. Esas son las cosas de la política tropical que alejan al ciudadano de la realidad política y condenan a los políticos sin norte a morir en la orilla de una playa oceánica que lanza al mar a desquiciados personajes de la nada política.

Esa tesis de preservar el alma democrática como excusa del alacranazgo para justificar el voto como instrumento de la democracia es parte de las locuras de quienes sabiendo que el proceso electoral está contaminado de trampas decidieron participar para complacer el mecenas del Maelecad y figura máxima de la trampa electoral en Amazonas y en AD.

Ir a la arena electoral sin electores, ni votos es un suicidio que deja al descubierto a los aliados del régimen como es el caso de Copei que llama a votar para que no se perpetúe Maduro en el poder, pero en el trasfondo lo único que buscan es legitimar al dictador y dar continuidad a la tragedia política nacional. Lo más lamentable es que personalidades profesionales y políticas se sumen al canto de los chaures de la política creyendo que tienen los votos para ocupar curules legislativos. Ni siquiera entienden que este pueblo decidió no participar en elecciones sin condiciones electorales y en este momento cuando la data contaminada no ha sido depurada y hay votantes que emiten su sufragio en más de 60 oportunidades y donde hasta los muertos votan, no es posible ir a un proceso con ese nivel de contaminación. Las máquinas tienen software contaminados, el ventajismo comunicacional, las autoridades del CNE elegidas solo por su filiación política y todo un proceso que mantiene en las urnas electorales solo a miembros militantes del gobierno y por si fuera poco los militares están involucrados en el proceso y juegan al ventajismo electoral.

Con toda esas trampas armadas un grupo de venezolanos distantes de la realidad política y creyendo que son los auténticos demócratas del país empezaron a jugar sus cartas varios dirigentes que se casaron con el gobierno para montar la jugada perfecta del fraude electoral. Ahí están en el nivel nacional y en las regiones los alacranes y las serpientes que apoyan un proceso viciado y fraudulento. Ante esa realidad quedaron los partidos políticos divididos y condenados al olvido, pero con la mirada puesta en la vuelta a la democracia.

De esa aventura quedaron marcados por las huellas de la pezuña los que participan en la comparsa electoral y están llamando a elecciones en tiempos cuando mono no carga a su hijo, pues es evidente que el mandato de la comunidad internacional debe privar por encima de las ambiciones particulares.

La sociedad venezolana observa y calla ante la trastada de unos alacranes que buscan sacar su ponzoña en medio de la oscuridad nacional y pujan en silencio los defensores de la venezolanidad porque reaccionen los embobados personajes que creen que pueden competir con el régimen en condiciones tan desfavorables.

Encíclica/Manuel Avila

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