El templo de Santa María Novella de Florencia

El templo de Santa María Novella es uno de los más famosos de Florencia. Esto se debe a su belleza arquitectónica y a que es una de las muestras del arte de Alberti, uno de los mejores arquitectos del Renacimiento. Entrar en ella es vivir una experiencia única e irrepetible que no podrás olvidar.

Florencia y el origen del Renacimiento

La ciudad de Florencia es conocida mundialmente como la cuna de los más grandes artistas del Renacimiento. Este fue un estilo artístico, pero también una corriente cultural y humanística que abogaba por la vuelta a los grandes saberes del Imperio romano, y sobre todo, la vuelta del ser humano como el centro del universo.

En esta ciudad se hicieron algunas de las obras más importantes de la época y entró en competencia con Venecia y Roma por tener los templos más bonitos e innovadores. Es el caso de la iglesia de Santa María Novella, un ejemplo perfecto de la unión entre el arte y la religión y el uso de la escala humana en la arquitectura.

Su origen se encuentra en un viejo oratorio dedicado a Santa María del Valle.

Crucifijos en el interior de un templo de Florencia, Italia.

Sobre este oratorio es que se construyó el nuevo templo, de ahí el término de Novella (‘nueva’) que se encuentra integrado en su nombre. La ampliación de este lugar fue concedida a 12 frailes dominicos; los frailes Sisto Florentino y Ristoro Da Campi fueron los primeros en proyectar la edificación.

La iglesia se terminó en 1360, bajo la supervisión de Fray Jacopo Talenti. En 1420, el Papa Eugenio IV la consagró y se convirtió en la primera basílica de Florencia. No obstante, todavía faltaba la parte más importante: la fachada, la gran imagen al exterior que debía mostrar la importancia del templo.

Este trabajo fue encargado a León Batista Alberti, arquitecto de prestigio que trabajara bajo el mecenazgo de Giovanni Rucelli. Así, entre 1456 y 1470, se realizó una de las obras magnas del renacimiento florentino.

El templo de Santa María Novella

La fachada de Santa María Novella es un emblema de la arquitectura del Renacimiento. En ella se pueden apreciar diferentes nichos, uno de los cuales inspiró a Boccaccio para una de sus historias del Decamerón. El nombre del mecenas está presente y el sol, símbolo de la orden Dominica, se ubica en la zona más alta de la fachada.

Los tesoros del interior

Obra de Vasari en el interior del templo Santa María de Novella, Italia.

En su interior, consta de planta de cruz latina dividida en tres naves, en donde las obras de arte de grandes maestros llaman la atención por su colorido y majestuosidad. En todo su recorrido se pueden ver crucifijos muy elaborados, impresionantes frescos y pinturas que supusieron toda una innovación en su momento. Es el caso de La Madona del Rosario, un cuadro de Vasari (imagen superior).

En su altar mayor se encuentra la serie de cuadros que muestran la vida de la Virgen y de San Juan Bautista realizadas por Giovanni Ghirlandaio. En estas obras participó Miguel Ángel como aprendiz. Igualmente, en la nave principal se puede ver un crucifijo de Giotto, que muestra la grandeza del arte religioso.

Obras de Brunesleschi, de Giuliano de Sangallo, y Masaccio, del que destaca la Trinidad ubicada en la nave lateral izquierda, pueblan el resto de naves y capillas. Las más importantes son Gondi y la capilla Storzzi, esta última pintada por Nardo de Cione y Andrea Orcagna.

Los claustros de Santa María Novella

En la parte exterior del templo se encuentran los claustros: el llamado claustro verde y el claustro de los muertos. El primero se denomina de esta manera por los frescos en los que sobresale este color. En él, se desarrollan diferentes escenas del Antiguo Testamento.

Los famosos claustros de la iglesia de Santa María de Novella.

Por otra parte, el claustro de los muertos alberga varias familias prominentes de Florencia. Es el más sobrio en cuanto al color, pero en él se pueden ver hermosos trabajos de mármol blanco.

Como último punto de este recorrido, desde este claustro se puede entrar a La Capilla de los Españoles. Se trata de un lugar con gran historia, por haber sido el espacio concedido a doña Leonor de Toledo, esposa de Cosme I de Medici, para que rezara a su llegada a Florencia junto a su séquito español. Allí, destacan los frescos que lo adornan.

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