La batas blancas, por Manuel Avila

La verdad es que jamás había estado Nueva Esparta tan abandonado a su suerte. No contamos en la región con los equipos y los insumos médicos para dar la pelea al Covid o a cualquier pandemia que nos azote. Esa es nuestra realidad en una región que tiene un Gobernador y un Protector y ninguno toma una decisión que beneficie a la región. Por esa razón Nueva Esparta marcha a la deriva en medio de una pandemia que se lleva en sus alas a muchos margariteños que nunca soñaron con irse tan pronto del plano terrenal.

Pensar que en ninguna de los hospitales de la región existen las condiciones para atender una emergencia como la que se está presentando en la región es evidente. Colapsaron los hospitales y las clínicas privadas no tienen la posibilidad de atender a tanta gente junta contaminada con el mortal virus. Así empezaron a caer de pie los médicos que comenzaron con Isidro González y siguió con Arturo Rodríguez, Jesús Rojas Velásquez y el doctor Anés. Eso probó de nuevo que lo del Covid no es un juego, ni una mentira y menos una fantasía.

Al comienzo se comenzó a jugar duro por parte del Protector que ordenó cerrar Maneiro porque 10 casos salieron de la Alcaldía Ejemplar y eso llevó a mantener cerrado el municipio por un largo rato. Pasaron los días y hasta el mes hasta que le dio la real gana al Protector de quitarle el cepo al Municipio comercial de Margarita, pues en una jugada política pretendieron mantener fuera de juego a Maneiro para dar la sensación de orden. Pero eso no quedó ahí,sino que hasta se amenazó con incorporar como Protectora Municipal a una concejala del PSUV que lanzó sapos y culebras de manera desordenada y que tuvo que recoger las infromaciones que lanzaron de manera irresponsable cuando se descubrió que la cepa de Maneiro tuvo su raíz en el director de la escuela de beisbol de Pedro González.

Ahora cuando las batas blancas están quedando colgadas en el perchero de los médicos caídos ante el paso arrasador del Covid no hay quienj tome la decisión de declarar la emergencia sanitaria en Nueva Espartaa, pareciera que tanto el Protector como el Gobernador solo están pendientes de la actividad política y se olvidaron que en los últimos días han sido 123 casos, 83 casos, 63 casos y 120 casos. Con esos números no se ve movimiento por ninguna parte y la gente cae infectados con el Covid en todas partes para generar un clima peligroso que amenaza con contaminar a todo el estado del mortal virus.

Las críticas a la gerencia hospitalaria de las instalaciones de salud en Nueva Esparta empezaron a salir a flote cuando se ha probado que no hay condiciones para atender tantos casos juntos de Corona Virus, pues evidente que las instalaciones hospitalarias no tienen los respiradores mecánicos y artificiales para combatir una situación que deja al descubierto la crisis de la salud en Nueva Esparta.

Las mentiras de lado y lado para referirse a dotaciones que nunca han ocurrido es parte de las locuras de quienes intentan pelear por el poder político en Nueva Esparta, pero que no terminan de cristalizar una propuesta de salud que permita contar con los equipos y materiales para enfrentar cualquier pandemia. Entramos en un proceso desordenado de gerencia hospitalaria y las alocadas decisiones de poner a una maestra como directora del principal hospital de Margarita es parte de las atarantadas locuras de generar políticas equivocadas. De esa forma ni el Protector, ni el Gobernador han enfrentado la calamidad que atraviesa la población insular y solo se han dedicado a hacer política y solo eso.

Las dotaciones hospitalarias han sido cero en los últimos años y por eso en los períodos  recientes los centros hospitalarios se vienen quedando solos y las políticas de salud son casi nulas a la hora de garantizar la salud a los neoespartanos. Lo que está en juego es la protección social a los ciudadanos y no lo están haciendo ni uno, ni otro. El Protector porque se pierde en sus mandatos sin dirección y del Gobernador se pierde solo en las quejas por falta de presupuesto. Esas son las limitadas líneas del proceso y las desvastadas propuestas de la Dirección de Salud de la Gobernación que no dejan resultados importantes para consolidar la garantía de salud al ciudadano.

Creer que Nueva Esparta está amurallada contra el corona virus es parte de las locuras de un régimen que se pierde en las ilusiones de la crisis. Por esas razones los gerentes de la salud en Nueva Esparta se ahogan entre la inutilidad y la inoperancia al mostrar la cara grotesca de la desidia.

De esa crisis hospitalaria pueden dar fe los pacientes que han ido a los centros de salud y han visto de cerca la calamitosa situación que devora a los pacientes enfermos del virus y que no encuentran una salida a su crítica situación. Lo peligroso es que cuando caen los médicos en el cumplimiento de su deber y emoiezan a abundar los casos en toda la región, no hay una autoridad que declare la emergencia sanitaria que impida que sigan entrando a la isla personas con el virus escondido en sus chaquetas.

Las batas blancas comenzaron a caer progresivamente desde los percheros hospitalarios para mostrar el material del que estaban hechos los dueños del poder. Así quedó probado lo que se dijo con anterioridad que los centros de salud de Nueva Esparta no estaban preparados para enfrentar una pandemia de esta naturaleza. Y así ha sido evaluado el sistema de salud regional.

No discrimina el Covid entre médicos, enfermeras, ciudadanos y políticos, pues es evidente que la realidad del país muestra el talón de Aquiles de una sociedad atrapada en sus propias debilidades.

Encíclica/ManuelAvila

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