El Bayern Munich, un equipo en constante renovación

Nada más acabar la Bundesliga y la Copa de Alemania, ambas ganadas por el Bayern, lo primero que hizo el club germano fue anunciar el fichaje de Leroy Sané (50 millones al City), un joven extremo alemán de máximo potencial, y la contratación a coste cero de Tanguy Nianzou, una perla ‘robada’ de la cantera del PSG que eleva el nivel del centro de la defensa, seguramente la zona más débil del Bayern. Estos dos movimientos se sumaban al del portero Nubel, ya anunciado el pasado enero, un guardameta que también llega gratis y es considerado el nuevo Manuel Neuer. Impecable, una vez más, la dirección deportiva del Bayern, seguramente el club grande de Europa que mejor saber renovar su plantilla y más exigente es consigo mismo, evitando así la decadencia habitual entre etapas de gloria de una entidad top.

Su gestión es sencilla, pero a la vez muy difícil. En todos los estamentos del club hay un mito al mando. Rummenigge, Beckenbauer, Hoeness, Salihamidzic y, el último en incorporarse, Oliver Khan, futuro CEO y de quién por cierto hablan maravillas de sus cualidades en su nuevo rol ejecutivo. Bajo el mando de todos ellos se gestiona cada área de manera ejemplar. En los despachos, es el cuarto club de Europa que más ingresos tiene, 660 millones en el último curso cuantificado, 2018-2019. Promueve los valores y la identidad del Bayern de toda la vida, respetando la esencia de su historia y su idiosincrasia bávara y alemana. Nada ni nadie perturba un club de 120 años modélicamente organizado.

Sin sentimentalismos

Sobre el verde, otro éxito en la confección y regeneración del equipo. Es muy complicado que al Bayern le suceda algo parecido a lo que le está pasando al Barça. En cuanto ven ciertos jugadores en decadencia, por mucho nombre que tengan, les invitan a salir, y no lo hacen a la espera de que le llueva del cielo un sustituto. O ya lo tienen en la plantilla, o están muy cerca de ficharlo: «Robben y Ribéry parecían intocables, pero ya no están y nadie se acuerda de ellos. Ahora es el turno de Coman y Gnabry. Lahm era el capitán, el alma, y tampoco está porque en su lugar emerge Kimmich. En el fútbol trabaja mucha gente que no sabe de fútbol y que no domina la situación, que es justo lo que no sucede en el Bayern que siempre saben cuándo moverse y qué piezas cambiar. Por eso sus plantillas siempre tiene un 80% de sus integrantes en constante renovación», explica Josep María Minguella, uno de los mejores representantes de la historia del fútbol español.

Coman, Gnabry, Davies, Goretzka, Kimmich, Pavard… el futuro del Bayern siendo ya campeón de Europa, en el embrión del actual proyecto. Y su lado, los ‘veteranos’ justos y necesarios, como Lewandowski, Alaba, Muller o Neuer, que aún rinden a un altísimo nivel. El día que no lo hagan, tomarán el mismo camino que en su día Matthaus, Effenberg, Elber, Lizarazu Schweinsteiger, Scholl, Robben o Ribéry. Desde el respeto, pero sin prebendas. El Bayern lleva década viviendo el presente y, por eso, tiene el futuro asegurado

Notiespartano/ABC

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