Perú registra el peor momento de su economía

El confinamiento social obligatorio, el toque de queda, el cierre de fronteras y la restricción a actividades económicas consideradas no esenciales durante el inicio de la pandemia de la covid-19 llevó a una dura contracción de la economía de Perú entre abril y junio, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). El Producto Interno Bruto (PIB) cayó en 30,2% respecto al mismo periodo del año anterior, su mayor desplome desde que se tiene registro.

Hasta la fecha, la mayor caída anual en el PIB en el país se había registrado en 1922 y fue del 13,5%, mientras que la peor caída trimestral, del 20%, ocurrió en la época de la hiperinflación, en 1989, según los datos del Banco Central de Reserva. “Es una cifra inédita, brutal: nunca hemos tenido caídas en la producción como ahora, ello significa que la caída anual podría ser de 15% o más”, advierte la economista Giovanna Aguilar, profesora principal de la Universidad Católica del Perú.

Esta es también la caída más profunda registrada entre las mayores economías del mundo, de acuerdo con la agencia Bloomberg. La agencia Reuters reportó que el país entró ya en recesión técnica. El Banco Mundial advirtió en un informe reciente de que Perú sería una de las economías más lastimadas por la pandemia.

La recesión se ve afectada, en gran parte y de acuerdo con datos del propio INEI, por una baja del 57,7% en la inversión bruta fija, motor de las industrias. Además, la demanda interna se contrajo en 27,7% y las exportaciones disminuyeron en 40,3%. En comparación con sus pares en la región latinoamericana, Perú impuso un confinamiento obligado estricto desde los inicios de la pandemia para prevenir un colapso en el sistema de salud.

La pérdida del empleo se estima que alcanzó los 6,7 millones de puestos de trabajo, de acuerdo con el INEI. Esto representa una destrucción de casi el 40% de los empleos formales. Expertos apuntan ya a una posible “década perdida” para toda América Latina, ya que antes de la llegada del coronavirus, el crecimiento en los países era débil. En mayo, el Gobierno peruano inició un levantamiento gradual de las restricciones para reactivar la economía, pero los datos oficiales demuestran que no todos los sectores vieron un repunte a partir de la flexibilización del confinamiento.

”Se han destruido los empleos y las actividades productivas, hay un shock y las consecuencias de lo ocurrido toman un tiempo en expresarse. Ello ha ocurrido porque el Gobierno no ha atendido bien la crisis: los bonos [subsidios para los más pobres y quienes perdieron empleo] y el crédito barato para las empresas están llegando con retraso”, explica Aguilar.

Entre marzo y agosto, el Gobierno de Martín Vizcarra aprobó medidas de apoyo como parte de un plan económico por 128.000 millones de soles (36.000 millones de dólares), el equivalente al 18% del PIB nacional. Los recursos se han enfocado en el gasto público, alivio en pago de impuestos y liquidez al sistema bancario. El plan para 2021, de acuerdo con el Gobierno peruano, es que el gasto público incremente durante el primer trimestre para impulsar una recuperación. A finales de mayo, el banco central peruano anunció que el Fondo Monetario Internacional aprobó una línea de crédito “preventiva” por 11.000 millones de dólares.

La Administración de Vizcarra entregó un subsidio de 212 dólares a unos 5,5 millones de familias, y prevé entregar un segundo bono por el mismo monto a partir de septiembre al mismo grupo, además de a otras 2,5 millones de familias adicionales que no recibieron la primera ayuda. En general, los beneficiarios denunciaron múltiples problemas con el subsidio como retrasos, aglomeraciones en los bancos para recibirlos y, en el caso de las poblaciones rurales y amazónicas, el contagio de la covid-19 en los viajes a los centros poblados para hacer el cobro.

Por otra parte, poco más de 97.000 empresas recibieron créditos con tasas bajas de interés, llamados Reactiva Perú, con las que, según Aguilar, pudieron pagar a sus proveedores para no cortar la cadena de pagos. “Pero si no hay reactivación de la demanda, con el crédito que recibieron una sola vez, no van a poder continuar”, advierte la economista.

Entre los beneficiarios de ese plan están los principales grupos económicos de Perú, y compañías investigadas por corrupción o por lavado de activos o que figuran con alertas en el sistema de inteligencia financiera. Los filtros del Ministerio de Economía no fueron eficientes. ”El sistema financiero está advirtiendo que tiene problemas, pero tarde o temprano se va a reflejar el impacto [de la caída de la economía]: ello será a fin de año cuando sincere sus números sobre los créditos que no fueron pagados”, agrega Aguilar. Para ella, la recuperación puede tardar unos tres años, pero llegar a los niveles anteriores a la pandemia podría demorar una década.

Por su parte, el exministro de Producción y también economista, Piero Ghezzi, estima que en un “escenario realista o moderadamente positivo habrá que esperar hasta finales de 2022 para regresar a los niveles del primer trimestre de este año”. “En la medida en que no haya un control significativo del contagio, la recuperación será lenta, y efectivamente las cifras pueden ser peores en el siguiente trimestre”, apunta. “Hay un descontrol del contagio y el Gobierno no está logrando una política para ubicar a los contagiados y detener la propagación. La solución no está en más bonos ni créditos sino en el lado sanitario”.

Desde julio, alrededor o más de 200 personas fallecen a diario por la covid-19 y el número de infectados oscila entre los 2.500 a 4.500. El Ministerio de Salud ha reportado este jueves 27.034 defunciones confirmadas por la enfermedad, pero la ministra Pilar Mazzetti estima que la cantidad real supera las 47.000.

Notiespartano/El País

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