Oviedo, ciudad de la cultura

situado en el centro del paraíso que es Asturias, tiene buen acceso tanto al mar como a la montaña, y, además, cuenta con espacios naturales admirables dentro de los 185 kilómetros cuadrados que conforman el concejo. Un buen ejemplo son los Meandros del Nora, un monumento natural situado entre los concejos de Oviedo y Las Regueras que ensalza la belleza sencilla de los paisajes asturianos y que se puede descubrir haciendo la Ruta de Priañes, un paseo circular de ocho kilómetros, fácil e ideal para hacer en familia. Durante el recorrido se puede apreciar la singularidad de este sistema fluvial desde el mirador, además de disfrutar de las vistas a la sierra del Aramo, y de la belleza de los restos del puente medieval del Gubín.

Meandros del Nora

Meandros del Nora© Ayuntamiento de Oviedo

Asimismo, se puede explorar el equilibrio entre el entorno rural y urbano de Oviedo con la excursión para cicloturismos de Olloniego a la Cueva de la Lluera. De carácter circular y apenas cuarenta kilómetros, el recorrido entrelaza el ambiente urbano de partida con sendas verdes y carreteras poco transitadas y durante el mismo merece la pena pararse a descubrir La Cueva de la Lluera, unas cuevas prehistóricas declaradas Bien de Interés Cultural por ser el santuario exterior de arte paleolítico más completo de Europa.

Uno de los mayores tesoros con los que cuenta el Principado es el Prerrománico asturiano, y Oviedo alberga diversos ejemplos de este estilo arquitectónico único en el mundo. En 1985 tuvo lugar la declaración de Patrimonio de la Humanidad para seis monumentos de arte prerrománico, cuatro de los cuales se encuentran en Oviedo. Por eso, una buena forma de empezar a familiarizarse con la ciudad y su historia es comenzar la visita en el Monte Naranco.

Santa María del Naranco

Santa María del Naranco© Ayuntamiento de Oviedo

Desde allí, además de disfrutar de una panorámica de toda la ciudad, se puede acceder a dos referencias del prerrománico asturiano: Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo. Considerado por la UNESCO un logro artístico único, este estilo arquitectónico influyó de forma clave en el desarrollo de la arquitectura religiosa a lo largo y ancho de la Península Ibérica.

Ambos edificios, construidos durante el reinado de Ramiro I en el siglo IX y situados a apenas 200 metros el uno del otro, están muy bien conservados y se pueden visitar a diario, en horario de mañana y tarde. Las visitas guiadas duran aproximadamente media hora y en las mismas se puede descubrir más sobre estos singulares edificios y sobre la civilización que existió en el Reino Cristiano de Asturias en la época del califato de Córdoba.

Asimismo, en el corazón de la ciudad se puede visitar la fuente de La Foncalada, un tesoro de ingeniería hidráulica considerado como el único proyecto civil con fines de utilidad pública de la Alta Edad Media. Por último, merece la pena reservar un rato para dos ejemplos más de arte prerrománico, situados en zonas mucho más céntricas de la ciudad: la iglesia de San Julián de los Prados, también conocida como Santullano, pues de todos los edificios de este estilo que se conservan, Santullano es el mayor y el más antiguo (abierta todos los días excepto domingo y festivos) y la Cámara Santa. Construida bajo el reinado de Alfonso II el Casto en el siglo IX, está situada dentro de la catedral de San Salvador y la forman dos capillas superpuestas y sin ningún tipo de comunicación entre ellas. En sus entrañas se custodia la famosa cruz de la Victoria, enseña del Principado de Asturias.

Iglesia de San Julián de los Prados

Iglesia de San Julián de los Prados© Ayuntamiento de Oviedo

OVIEDO: UN MUSEO AL AIRE LIBRE

Uno de los sobrenombres de Oviedo bien podría ser la ciudad de las estatuas. Las docenas de figuras que salpican las calles de la ciudad permiten crear un recorrido a medida, disfrutando de las mismas como si de un museo a cielo abierto se tratase, mientras a la vez se descubre la ciudad. Al lado del teatro Campoamor, donde cada año se entregan los celebrados premios Princesa de Asturias, se encuentra una de las estatuas más polémicas y conocidas de Oviedo, Culis Monumentalibus, -en el imaginario popular, simplemente El Culo– e ideada por el artista Eduardo Úrculo, que creció en la cuenca minera asturiana.

En la histórica plaza de Porlier podrás descubrir la conocida popularmente como El Viajero –oficialmente, El regreso de Williams B. Arrensberg-, del mismo artista. Desde allí, a escasos metros, en la plaza de la Catedral aparece la figura de La Regenta, un homenaje a la protagonista de la novela de Clarín esculpido por Mauro Álvarez Fernández. Este autor, que escribió una de las obras cumbres de la literatura española del siglo XIX, también tiene su propia estatua en el parque San Francisco.

La Regenta

La Regenta© Ayuntamiento de Oviedo

Por otro lado, la escultura de Botero, situada en la plaza de La Escandalera y llamada La Maternidad, es una de las visitadas. Asimismo, el cineasta Woody Allen, fan confeso de la ciudad, también tiene su propia estatua, creada por Vicente Menéndez Santarúa. La estatua de Mafalda, obra del artista argentino Pablo Irrgang, aparece sentada en uno de los bancos del parque San Francisco y es una de las favoritas de los más pequeños.

Asimismo, multitud de las estatuas que se encuentran a lo largo de la ciudad están dedicadas a los oficios antiguos, como la de La Lechera, de Manuel García Linares, que está en la plaza de Trascorrales, una de las más encantadoras de la ciudad y un espacio tranquilo para hacer una parada y reponer fuerzas. Allí también se encuentra el Vendedor de Pescado, de José Antonio Gracía Prieto. Por su parte, la escultura llamada Las Vendedoras del Fontán, de Amado González Hevia, se sitúa en la plaza de Daoíz y Velarde, muy cerca del mercado del Fontán.

Pasear por Oviedo, una ciudad acogedora, segura –su índice de criminalidad está clasificado como muy bajo- y familiar, es una maravilla porque además del precioso entorno, sus calles están relucientes. Pues Oviedo es una de las ciudades más limpias de España y buena muestra de ello es que ha ganado en repetidas ocasiones la Escoba de Oro y Platino

Estatua de Mafalda, de Pablo Irrgang

Estatua de Mafalda, de Pablo Irrgang© Ayuntamiento de Oviedo

A lo largo de la ciudad hay diversas referencias escultóricas a Santiago Apóstol, desde la avenida de la Florida hasta la Manjoya, y no es para menos, ya que Oviedo es la primera capital del Camino de Santiago y punto de partida del Camino Primitivo, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2015. Y precisamente una placa conmemorativa situada a las puertas de la catedral señala que fue desde allí desde donde el rey Alfonso II partió rumbo a Santiago, en la que se considera la primera peregrinación a Compostela.

Peregrino junto a la catedral de Oviedo

Oviedo, punto de partida del Camino Primitivo© Ayuntamiento de Oviedo

No se puede dejar la ciudad sin visitar el Museo de Bellas Artes de Asturias, de cuyas paredes cuelgan obras de grandes maestros españoles, desde Goya a Miró, pasando por Picasso y Zurbarán, y que, además, tras su ampliación, obra del estudio del arquitecto navarro Francisco Mangado, se llevó el Premio Chicago Athenaeum.

CULTURA PARA TODOS LOS GUSTOS

Oviedo es un imán para los amantes de la ópera, que tiene en el teatro Campoamor su casa. En septiembre arrancará la temporada número 73 de la Ópera de Oviedo, con un programa doble protagonizado por la composición francesa del siglo XX, L´heure espagnole, de Maurice Ravel, y Les mamelles de Tirésias, de Francis Poulenc, que se estrenan por primera vez en el Campoamor. La ópera italiana llegará en octubre con I Puritani de Vincenzo Bellini, mientras que noviembre será tiempo de Madama Butterfly, obra maestra de Giacomo Puccini, y diciembre dará paso a un tributo a Beethoven, que celebrará los 250 años de su nacimiento.

Por otro lado, en Oviedo el comercio de cercanía forma parte del tejido social. Así, el pequeño comercio está muy valorado por los ovetenses. Desde librerías históricas en las que se organizan eventos semanalmente, hasta pequeños comercios en los que se puede encontrar “de todo”, mientras se pasea por las calles de la ciudad merece la pena tener los ojos bien abiertos para no perdérselos.

Claustro de la Universidad de Oviedo

Claustro de la Universidad de Oviedo© Ayuntamiento de Oviedo

OVIEDO, DULCE Y SALADO

La gastronomía no es algo que se tome a la ligera en Asturias, donde comer es prácticamente una religión. Una buena merienda a base de dos de los dulces más representativos de la ciudad, los carbayones y las moscovitas, es lo mejor para reponer fuerzas. Los primeros son un dulce almendrado que toman el nombre de El Carbayón, un enorme roble (carbayu en asturiano) que estaba situado en la calle Uría. Los segundos, unas finas pastas de almendra y chocolate de las que es imposible comer una sola.

Además, para abrir apetito nada como darse una vuelta por El Fontán, el mercado tradicional situado en el corazón de Oviedo y en el que se puede tomar el pulso a la ciudad, así como adivinar los ingredientes protagonistas de los menús de muchos de los restaurantes ovetenses, desde la fabada hasta el arroz con pitu caleya, la ternera asturiana, los ubicuos cachopos o los exquisitos quesos. Asimismo, una de las zonas de ocio con más solera de la capital asturiana está ubicada en los alrededores del mercado, donde siempre hay un ambiente lleno de vida. Y por supuesto, en Oviedo hay que disfrutar de la alegría de las sidrerías, que tienen en la calle Gascona su bulevar, además de aparecer en diversos puntos de la ciudad, desde las plazas del centro hasta los barrios periféricos. Por otro lado, Oviedo cuenta con más de una decena de restaurantes mencionados en la Guía Michelin, tanto de cocina tradicional como moderna.

Por otro lado, la conocida como la ruta de los vinos, una zona en la que como su nombre indica, se suceden las vinotecas, es una ventana abierta al día a día de los ovetenses. Situada en las calles Manuel Pedregal y Campoamor, muy cerca de la céntrica calle Uría, es el lugar perfecto para disfrutar de una amplia oferta de vinos, desde los vinos de Cangas, la única zona vinícola de Asturias, hasta vinos del resto de España y del mundo.

Este verano la capital asturiana ofrece el equilibrio perfecto de cultura, seguridad, espacios naturales y una gastronomía que es razón suficiente por sí misma para visitar la ciudad.

Gastronomía en familia en Oviedo

Gastronomía en familia en Oviedo© Ayuntamiento de Oviedo

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