Jesús Berardinelli falleció en defensa de la dignidad del fútbol venezolano

El fútbol venezolano se encuentra de luto ante el fallecimiento de Jesús Berardinelli, presidente de la Federación Venezolana de Fútbol (FVF), este jueves en Caracas, luego de haber sido detenido el pasado 20 de julio, en su residencia de San Felipe, Yaracuy,  por una comisión que lo traslada a Caracas y lo deja retenido en la sede de la Dirección de Investigaciones Penales de la Policía Nacional Bolivariana (DIP).

Berardinelli,  se puso al mando del organismo el pasado 11 de marzo tras la renuncia de Laureano González, fue internado el 22 de julio en la Clínica Caracas, tras tener un Síncope que lo mantuvo en estado crítico durante dos semanas.

El equipo médico de la clínica decidió intubar para asistirlo con respiración mecánica y recluirlo en la Unidad de Cuidados Intensivos, informó en su momento Javier Peralta, jefe de los servicios médicos de la federación.

Berardinelli tenía antecedentes de diabetes e hipertensión y tuvo que ser sometido a una operación de corazón hace algunos meses.

Su aprehensión fue realizada en el marco de una investigación por malversación de fondos de la Federación lo que provocó que la Contraloría General de la República ordenara congelar sus cuentas bancarias.

Elvis Amoroso, contralor de la República, explicó que las investigaciones se enfocan en fondos provenientes de PDVSA, bancos estatales y el ministerio de Deporte, sin dar detalles de los montos.

La retención

De acuerdo a las informaciones obtenidas, Jesús Berardinelli fue retenido bajo un presunto proceso legal que hasta el momento no ha sido validado por los organismos oficiales del Estado.

En la mañana del pasado lunes 20 de julio, Jesús Berardinelli, presidente de la Federación Venezolana de Fútbol (FVF) se encontraba en su residencia en  San Felipe, Yaracuy, a 300 kilómetros de Caracas, cuando un vehículo de un organismos de seguridad del Estado llegó a su domicilio.

Un grupo de cinco hombres vestidos como funcionarios policiales ingresaron a la vivienda portando armas largas y sin identificarse, le notificaron que tenía una orden de aprehensión sin embargo dicho documento no fue entregado.                             

Berardinelli, fue despojado de sus pertenencias por sus captores, quienes revisaron la vivienda sin presentar tampoco la orden de allanamiento. Sustrajeron el dinero en efectivo que encontraron y posteriormente subieron al presidente de la FVF en su vehículo –asignado por la Federación-, y lo trasladan a Caracas, mientras su esposa, Adriana Martínez, la subieron al vehículo policial con dos de los funcionarios y trasladada igualmente a la ciudad capital.     

Al llegar a Caracas, Berardinelli fue confinado en la sede de la Dirección de Investigaciones Penales de la Policía Nacional Bolivariana (DIP) donde se le conminó a renunciar a su cargo para ser liberado pero no lo hizo, por lo que no lo liberan y pasa la noche el destacamento y le dan la habitación del comandante.

Sobre las siete de la tarde, fue divulgada por redes sociales la fotografía de una presunta orden de aprehensión contra el presidente  de la FVF. Sin embargo, hasta la fecha su detención no es oficial.             

A la mañana siguiente,  lo conducen hasta la sede del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) donde no existía orden judicial ni fiscal con conocimiento de la causa, por lo que es devuelto a la sede de la DIP.

Durante el traslado, Berardinelli se mojo por la lluvia que cayó en Caracas, y así lo mantuvieron retenido en una oficina del organismo policial bajo aire acondicionado.    

En la tarde fue  llevado para realizarle un examen médico de rigor del proceso de detención y antes de su regreso a la DIP fue extorsionado , con 40 mil dólares que accedió a pagar un amigo que en una localidad al este de Caracas. Esa noche durmió sobre una colchoneta en uno de los calabozos, donde sufre un primer desmayo, que fue atendido por los policías.

El miércoles 22 en la mañana la familia de Berardinelli se presentó en la sede policial, solo permitieron que entraran sus hijos, quienes constataron que el líder de la FVF yacía en el suelo de la celda, con la misma ropa que vestía desde el lunes, sin comer y presentaba un fuerte deterioro en su salud. 

Tenía problemas para respirar, fiebre y no respondía ante las consultas de sus hijos. Parecía un cuadro de neumonía, que se sumó a su condición de diabético insulinodependiente e hipertenso, además de haber sido sometido hace mes y medio a una intervención quirúrgica del corazón para realizarle dos bypass, a sus 61 años.                      

En esas condiciones, los agentes policiales intentaron nuevamente trasladar a Berardinelli al Tribunal cuando sufrió otro desmayo, por lo que una comisión de la DIP decidió trasladarlo a una clínica para que fuese atendido. La familia fue conminada bajo amenazas a decir en el centro hospitalario que los agentes eran sus escoltas.            

En el Hospital de Clínicas Caracas sufrió un síncope con síntomas de insuficiencia respiratoria baja, por lo que fue intubado y permanece en terapia intensiva, a la espera de resultados de una prueba de Covid-19, pero el desenlace fue fatal, no pudo sobrevivir a las condiciones que le habían inpuesto.

Berardinelli sería presentado a los Tribunales

Berardinelli iba hacer presentado en Tribunales, sin embargo su abogado  no recibió la orden de aprehensión, ni el expediente del caso, tampoco tiene conocimiento del fiscal que lleva la causa.

En la supuesta orden de aprehensión divulgada, se le acusa de “falsificación de documentos”, “difamación”, “malversación de fondos”, producto de una denuncia privada de la cual también se desconoce su origen. 

La ausencia de  documentos y declaraciones oficiales sobre lo ocurrido con Berardinelli es la causa por la que la Federación Venezolana de Fútbol, en nombre de su directorio, se pronunció en un comunicado el pasado miércoles 22 de julio, calificando que su dirigente fue “retenido por presuntas autoridades”.

Antecedentes 

La retención de Jesús Berardinelli, presidente de la Federación Venezolana de Fútbol fue el último acto de la exposición mediática de la que fue objeto desde principios de julio, para socavar la reputación del dirigente y propiciar que su detención no consternara a la opinión pública, a pesar del alto perfil de su cargo. 

Todo comenzó con la divulgación, a través de periodistas venezolanos y suramericanos, que la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) le negó el derecho al voto a Berardinelli, durante una reunión el pasado 10 de julio, por no cumplir con los requisitos del test de idoneidad de la organización para ser directivo del ente.           

Conmebol habría recibido la información que Berardinelli tenía un caso judicial iniciado en la década de 1990 por tomar control de una emisora de radio con documentos en los que se había falsificado una firma.

La noticia fue divulgada en algunos medios venezolanos junto con un documento del Ministerio Público venezolano que responde a una petición del Ministerio de Deporte donde se refleja que Berardinelli tendría como antecedentes una condena de prisión, que se resolvió en 2007, pero que nunca se habría ejecutado.

En su descargo el propio jefe de la FVF había declarado que apeló la decisión ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS), con documentos que prueban que quedó libre de cargos ante la justicia venezolana.

El dirigente había asumido el mando en la FVF oficialmente en marzo pasado, tras la renuncia de Laureano González, por lo que la Conmebol le permitió ejercer su rol sin restricciones. El ente del fútbol sudamericano no hizo ninguna comunicación oficial donde dejara constancia de haber vetado al dirigente venezolano.              

Berardinelli culpó, según declaraciones a una radio venezolana,  al “Chilavert venezolano” en referencia al ex-seleccionador y guardameta de la selección de Venezuela, Rafael Dudamel, de haber propiciado la decisión de Conmebol.        

Dudamel, quien oficialmente renunció a la dirección de la selección venezolana en enero pasado, había sido expuesto por Berardinelli durante un consejo directivo presentando un documento en el que se hacía constar que había recurrido a la justicia ordinaria para denunciar a la FVF junto con otro directivo del mismo apellido que el jerarca de la federación (Reinaldo Berardinelli), pero con el cual no tiene ninguna relación familiar. 

Allí se sugirió que no se le renovara el contrato al entrenador –quien estaría apoyado por dirigentes de clubes de la Primera División relacionados con el Gobierno venezolano-, ante el riesgo al que sometió a la Federación por una posible suspensión por parte de la FIFA. De este episodio surge la presunta acusación penal de “forjamiento de documento” con la que es retenido.                     

Una semana después de este episodio, la Contraloría General de Venezuela comunicó públicamente que Berardinelli era objeto de una investigación por presuntas “irregularidades administrativas” en el manejo de recursos estatales concedidos a la FVF mediante el patrocinio de la petrolera PDVSA y que se congelarían las cuentas bancarias de Berardinelli, procedimiento que no se ha efectuado según fuentes federativas.

Antes de ser retenido, Berardinelli denunció que la FVF estaba siendo objeto de una “intervención gubernamental”, acción que va en contra los estatutos de la FIFA y que es castigada por el ente rector del fútbol con la suspensión o desvinculación de la asociación miembro implicada.    

En algunos medios venezolanos y extranjeros se ha mencionado que el Gobierno venezolano quiere hacerse con el control de la Federación Venezolana a través del Ministro del Deporte, Pedro Infante, quien también es segundo vicepresidente de la FVF.                        

Los estatutos de la FIFA prohíben que personas con cargos públicos formen parte de la junta directiva de las federaciones, por lo que fuentes federativas aseguran que el ente rector del fútbol mundial ya emitió una comunicación en la que solicitó su remoción inmediata a fin de evitar ser suspendidos o desafectados.

Tras el   procedimiento  realizado a Berardinelli, trascendió de manera extraoficial que el ministro Infante, habría fracasado en su intento de realizar un consejo directivo donde pretendía declarar acéfala a la Federación, tras la ausencia de Berardinelli. 

Según datos extraoficiales, La FVF obtiene 2.75 millones de dólares anuales por parte de FIFA y maneja con sus clubes un aproximado de 12 millones de dólares en premios internacionales, por concepto de participación en la Copa Libertadores y Sudamericana, lo cual sería un motivo ante las sanciones impuestas por Estados Unidos que afectan a Venezuela y sus funcionarios públicos para el manejo de moneda extranjera en bancos internacionales.

Notiespartano

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