¿Quién nos sacará de este laberinto?, por Morel Rodríguez Ávila

Nadie en nuestro país que tenga cinco dedos de frente, haya leído e interprete bien la Constitución de la República, podría estar de acuerdo con las actuaciones que el gobierno nacional a cada rato ejecuta y que, en su mayoría y contenido, las evidencias sobran, apuntan más a su consolidación en el poder que a resolver la crisis económica, política y social que desgarra, sí, desgarra a la nación entera.

Superadas ya las dos décadas de gobierno rojo, perdidas para el país y su gente, porque demostrado ha quedado que todo el empeño oficialista fue puesto en crecer como partido y no en hacer crecer a Venezuela, cuesta aceptar que esa sea la realidad y lo peor, que no haya horizonte que indique límite alguno.

Por el contrario, los venezolanos hemos sido obligados, esa es la palabra, a ingresar a un laberinto cuya salida es, a la fecha, absoluta y totalmente desconocida.

No se trata de soliviantar voluntades para que esa salida tenga lugar y a la violencia como instrumento. Nuestras reflexiones nunca apuntan ni apuntarán jamás hacia tan torcida pretensión. Nuestra convicción, pasión y compromiso es con la democracia, y la democracia abre puertas, no las cierra; tiende al pacifismo, al diálogo, al entendimiento.

En este preciso caso, el único objetivo es el electoral. No hay para los demócratas, comprobada mayoría, otra solución sino la que dicta nuestra carta magna.

Pero encontrarla requiere de mucho esfuerzo, abiertamente colectivo, porque demandará la participación de todos. La sociedad civil entera tiene que ser tomada en cuenta, sin exclusiones y el liderazgo político entender y aceptar esta realidad, so pena de ser superados en todo y por todos.

En tal sentido, debe abrirse definitivamente hacia el país, que aprecia a sus organizaciones políticas, por ser realmente necesarias, pero rechaza el comportamiento de muchos de sus líderes.,

La dirección política de la oposición, aunque severamente dividida, sin embargo, está obligada a entenderse, se reitera, a favor de una actitud que le insufle a las mayorías democráticas la necesaria fe y esperanza en que esa salida sólo es posible si hay unión, eso sí, sólida.

Ese liderazgo debe llamar los restantes líderes de la sociedad civil a exponer sus puntos de vista y respetárselos, porque ellos también son importantes y tienen todo el derecho a decidir sobre el futuro de Venezuela y de los venezolanos.

@MorelRodríguezA

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