De concesionarios de vehículos a talleres mecánicos para subsistir

Como “muy compleja”, califica el presidente de la Asociación de Distribuidores de Vehículos de Nueva Esparta, Adane, Gabriel Briceño la situación del sector  automotriz pues a sus años de dificultades se suma la creciente hiperinflación de Venezuela y la condición de pandemia.

Asegura que a la fecha, “la producción está totalmente paralizada, y las importaciones que se hacen son bajo el esquema que aprobó el Gobierno de prerrogativas a particulares, que vemos como se ha traducido simplemente en una proliferación de ventas de vehículos nuevos y usados que están muy lejos de aportar lo que dio la industria. Esa fue la última estocada que se le dio”.

De acuerdo a Briceño la única forma para que vuelva a arrancar la industria es que se restituya el Estado de derecho y con ello la confianza de la  inversión privada, y con ello políticas directas referidas al sector como la posibilidad de importación de CKD para el ensamblaje en el país que sin duda es la principal vía para generar empleo como ocurrió en el pasado.

Recalca igualmente que para la caída del sector también ha influido la hiperinflación, que frenó toda posibilidad a los venezolanos de adquirir un vehículo. “Como un venezolano con un sueldo  de 4 dólares que no le alcanza para subsistir va a pensar en tener un carro que está por el orden de los 15 mil a 20 dólares, y además sin un plan de financiamiento, sin apertura a la banca, en fin”.

De distribuidores a empresas de servicio

Como alternativa para sobrevivir, los concesionarios de vehículos han establecido alianzas para vender las unidades que quedan en inventario y más formalmente se han convertido en prestadores de servicios mecánicos y ventas de repuesto.

“Una de las realidades en Nueva Esparta es que los distribuidores hemos podido mantener la plantilla de trabajadores, hemos podido ser solidarios con el capital humano,  aunque nos hemos reducido a ser prestadores de servicios mecánicos  y vendedores de repuestos”.

Lamenta que ninguno de los acuerdos que se fijaron en algunas reuniones con el gobierno se haya materializado, pues cada vez se fue minimizando la confianza. De siete ensambladoras importantes que tuvo el país ninguna queda, destacando el cierre de General Motors por lo que significó para los trabajadores.

Briceño refiere que la solución es igualmente compleja, porque una recuperación pasa también por la reactivación de diferentes sectores como metalúrgico,  metalmecánico, la industria del vidrio, autopartes, cauchos, actualización de software para el ensamblaje  y hasta recuperar el capital humano especializado que debió salir del país.

Toda esta situación, sostiene el dirigente gremial y empresario, ha conllevado a que el parque automotor venezolano tenga por lo menos 12 años de obsolescencia, por lo que una importación de vehículos debería ser abierta todos así como las políticas para reinstalar la industria. 

Notiespartano

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