Lo que ha debido decir Padrino López, por Morel Rodríguez Ávila

Vladimir Padrino López, tal cual lo definen sus actuaciones últimas frente al micrófono, actuando como el militante uniformado del PSUV que preside el Despacho de la Defensa, una vez más dejó en claro que él y los suyos, es decir el generalato, son los que gobiernan.

Los civiles, que componen el actual liderazgo rojo -no los retirados de las Fuerzas Armadas, que son muchos-, según lo que se interpreta del mensaje ministerial, también estarían muy por debajo de los altos jefes militares. Por lo tanto, interpretando lo que quiso decir y tal cual conminó a los venezolanos a entenderlo, cualquiera podría pensar que presuntamente hasta el señor presidente estaría siendo comandado por Padrino y su sumiso oficialato. Por lo menos así lo piensa la inmensa mayoría de los más reputados analistas de la política venezolana. Igual en el escenario internacional.

Se desprende entonces de su arenga del pasado 5 de Julio, que la Constitución para este funcionario público, que en realidad el general en Jefe lo es, no le merece respeto alguno pues, al decir lo que dijo, la violentó pública e impúdicamente. Asunto imperdonable, porque los militares, según la Carta Magna, también están obligados a respetar la letra y el espíritu del preciado documento mayor de la república, al igual que a defender nuestras fronteras, la vida y la paz de la nación.

Sus palabras, además de ofensivas son, sin duda alguna, violentas, desmedidas e inaceptables. Otro agravio que se lo registrará la historia, como lunar negro, que nadie olvidará.

El calificativo empleado contra los demócratas opositores, sean independientes, líderes o militantes de partidos políticos, pudiera ser demostrativo de odio, y no de convivencia precisamente, contra los civiles que no siguen ni quieren seguir sus lineamientos castrenses, menos los ideológicos.

Ante los venezolanos, en primer lugar, su afirmación en cuanto a que al poder no volverán los demócratas, mereció una gran repulsa. Y para el mundo también constituyó demostración más que evidente del rumbo totalitarista que funcionarios como Padrino López le están dando al gobierno.

Destacan los analistas que Padrino, como vocero del partido oficialista, quizás lo que pretendía era lograr, como en efecto logró, su ratificación en el mando militar. Pero indican, además, que, con tal fin, su mensaje fue una abierta advertencia buscando que la oposición no vote, quizás porque sus camaradas del Psuv no están tan seguros de tenerlas todas a favor, y desde ya buscan despejar el camino aun cuando su jefe, el señor presidente, a cada rato insiste en convocar a comicios para elegir la nueva Asamblea Nacional.

Padrino López lo que ha debido decir es que un gobierno verdaderamente democrático se afirma como tal prestigiando lo que la constitución califica de un acto y un deber ciudadano, el voto.

La verdad es que el general se excedió, valga decirlo. Su mensaje tenía que haberlo dirigido en exclusiva dentro del estricto marco de lo constitucional y del debido respeto a la ciudadanía en tal sentido, porque el ministro de la Defensa, aquí y en cualquier otro país del mundo, está obligado a respetar la ley que regula, protege y promueve tan importante y fundamental jornada de civismo. Ha debido convocar al sufragio, no a limitarlo, no a disminuirlo, no a contaminarlo.

Tenía que haber sido absoluta y totalmente imparcial, comedido, institucional y democrático. Eso se le hubiese aplaudido.

@MorelRodríguezA

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