6 Secretos para volverla loca

Ella está interesada en ti, y estos simples gestos harán que despiertes deseos que nunca imaginó tener. Te lo dice una experta.

Relájate Toda mujer se quiere dejar seducir, sólo que no nos gustan los hombres que piensan que por el hecho de que nos ofrezcan una copa de champaña, que nos inviten al restaurante más fino o que nos lleven a caminar por la playa, es motivo para que cualquier mujer caiga rendida a sus pies. ¡Dios, perdónalos! Porque todos han intentado alguna de estas cosas. O lo que es peor: todas al mismo tiempo. La manera de hacer que una mujer desee tener sexo contigo no es anunciando cuánto la deseas. En vez de eso, debes hacerle saber, silenciosa y cuidadosamente, por qué tendría ella que desearte. En otras palabras, cuando se trata de sexo, no necesitas un clasificado o un espectacular en la calle, necesitas mensajes subliminales. Las empresas tratan de usar este tipo de trucos para vender más productos, como la Coca Cola cuando vas al cine. Ahora tú los puedes usar para atraer más mujeres.

1. Olvídate del celular

Para empezar, las mujeres somos serias en cuanto a los horarios, y si hemos apartado tiempo para estar contigo, no estamos esperando pasarlo junto a ti escuchándote hablar por tu celular. Segundo, cuando hablas por teléfono, es muy fácil revelar las cosas de tu trabajo y de tu vida personal; este tipo de confianza es extraña y nada sexy. Pero el mayor problema es que cualquier hombre que no pueda estar dos horas sin saber lo que pasa con su trabajo, sus amigos y su familia refleja que es un hombre desesperadamente inseguro. Adelante, apaga tu teléfono celular, pero asegúrate que sea frente a ella. Te verá como un hombre que se siente cómodo y en paz con lo que tiene enfrente, no como alguien que sólo está pensando en qué va a hacer en los próximos 10 minutos. Cuidado: Si pones tu teléfono celular en “vibrar” y revisas repetidamente quién llama pero sin contestar, no la seducirás ni por error, y además, demostrarás la clase de arrogante que eres.

2. Arregla algo

Los hombres que arreglan objetos descompuestos, como el apagador de la luz, el tostador o el sanitario, se ven muy distintos a los que sólo mueven la cabeza para decir sí y señalar el lugar donde están sus tarjetas de crédito. Sabemos que no puedes arreglar el alternador de tu auto, pero con un poco de práctica, y con algunos manuales básicos, podrás hacer muchas otras cosas que te establecerán como un hombre competente. También sabemos que por lo usual no te gusta hacerlo, pero si de todas maneras tienes que arreglar algo, por lo menos hazlo en presencia de ella. Y está bien si juras que no pudiste encontrar las herramientas precisas, siempre y cuando no te quejes de más. Zona de peligro: No dejes que caiga polvo sobre tu cara a no ser que estés haciendo algo sumamente complicado. Hay una línea bien definida entre verte muy varonil y verte como un inepto con mugre en la cara.

3. Lee un libro

Déjame interrumpir tu sesión de juegos de video para hacerte una pregunta. ¿Tienes idea de cuánto puedes aprender con sólo leer un libro? A las mujeres nos encanta leer, y mucho. Y como casi todo lo demás que hacemos, nos gusta hablar de ello. Sólo que raramente podemos discutirlo con ustedes, porque la mayoría de ustedes (no necesariamente tú) son neandertales que crecieron siendo ignorantes mientras se divertían frente a un Atari (bueno, ahora Xbox). Imagínate a ti hablando con una mujer hermosa, y de repente, ella menciona que está leyendo un libro, ¡que tú también lo has leído! Entonces esta bella mujer no sólo pensará que eres atractivo, sino que también eres inteligente. También: Leer en público es una muy buena excusa para hacer que las mujeres te hablen.

4. Cambia los botellones de agua en la oficina

La vida moderna no deja que los hombres muestren la fuerza bruta que poseen. Pero tienes la suerte de que, entre todos los procesos hechos para que todo sea más fácil, aún no podamos reemplazar los pesados botellones de agua que hay en la oficina. Y como alguien tiene que cambiar esos envases de plástico de 20 litros de agua, pues debes hacerlo tú. Es una forma rápida de hacer que todas la chicas de la oficina se den cuenta del poder atlético que tienes. Tú sabes que esos botellones no son tan pensados, pero a quién le importa si las mujeres piensan que sí lo son, mi querido Hércules. Alternativa: Si no hay agua en tu oficina, sé el primero en ofrecerte para cambiar el neumático que se desinfló en el estacionamiento (siempre y cuando sea del auto de una mujer). Cuando acabes, irás de nuevo a trabajar a tu oficina. Gracias a esto se referirán a ti como “el tipo fuerte y callado”.

5. Escribe e-mails que tengan más de cinco líneas

Si estás saliendo con una mujer, de verdad te gusta, e insistes en escribirle emails que digan “Ok, nos vemos luego”, eres un menso de primera al que no sé por qué estoy tratando de ayudar. A los hombres les gusta que todo sea corto y directo. Cuando se trata de negocios, o de decirle a tus amigos cómo quedaron en el partido de la selección, está bien. Pero cuando dices algo corto y directo en el mudo de las chicas, significa ABURRIDO y SIN IMAGINACION y, el peor pecado de todos, POCO INTERESANTE. Por favor, escribe una oración o dos que sean interesantes, te harán ganar puntos con ella. ¿Ejemplos? Ella escribe, “¿Cómo estuvo tu noche?”. No escribas, “Estuvo bien”. Aunque sólo te hayas tomado dos cervezas y hayas visto la televisión, debes de tener algo que contar, como, “¿crees que las mujeres que son investigadores forenses en la vida real llevan esos pantalones tan ajustados?”. Por favor, da aunque sea una evidencia de que estás vivo y respirando, para que no piense que cuando no estás con ella te la pasas frente a una pared blanca. Porque esa es la imagen que evoca un, “Estuvo bien”. Y además: “Estuvo bien, ¿como estuvo la tuya?”, no mejora en lo mas mínimo.

6. No estás de acuerdo con ella

Tengo una amiga, Nancy, que es extremadamente hermosa. Es el tipo de mujer que sabe que los hombres harán cualquier cosa por ella. Por eso, tiene una tendencia de probar hasta donde llegan los límites de la paciencia y la generosidad de ellos. Un día, ella le insistía a su novio sobre algo que él había hecho mal. Él se disculpó dos veces. Pero ella siguió, hasta que él la miró, miró su boca perfecta diciendo críticas y más críticas y le dijo, “¿Te puedes callar?”. De ahí en adelante, ella le hizo el amor apasionadamente, y me parece que no ha parado desde entonces. Moraleja: Está bien, somos patéticas en ese sentido, pero ustedes son súper atractivos cuando están en total desacuerdo con nosotras.

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