Nueva Esparta al garete con dos “protectores” sin brújula, por Morel Rodríguez Avila

El margariteño sufre mucho más que los restantes pueblos de Venezuela adentro. Su condición de insularidad, que en tiempos de democracia fue atractivo para el mundo entero, hoy en día el comunismo gobernante la ha convertido en un grave problema. Aquí hay hambre y la amenaza de hambruna crece agigantadamente, porque los alimentos que deben importarse de tierra firme, cuestan una fortuna. Igual los medicamentos. También los insumos necesarios para actividades que muy poco se mueven porque, si a ver vamos, y no es mentira alguna, un altísimo porcentaje de las pequeñas y medianas industrias insulares bajaron su santamaría, creciendo el desempleo.

Igual lo hicieron los comerciantes. Los bulevares, por ejemplo, antes retrato de una floreciente actividad, ahora son muestra del desamparo y la tristeza. En su mayoría las tiendas están cerradas. Apenas unas cuantas abiertas y sus propietarios, que antes vendían joyas y ropa de última moda, por citar un caso, están vendiendo harina pan, de trigo, pasta, arroz, caraotas y hasta papel sanitario.

Eso ocurrió porque el gobierno nacional, además de generar la crisis económica más dura y dañina de la vida republicana de Venezuela, en Margarita y Coche mató al Puerto Libre, al dejar que una partida de especuladores y ladrones robaran al tesoro nacional solicitándole divisas, disimulando el atraco con la importación de mercancías de tercera o cuarta categoría, en un alto porcentaje made in China, y destinando el 90 por ciento del botín obtenido a engrosar sus fortunas en otra parte.

El gobierno evitó pedir la rendición de cuentas y se hizo el loco a la hora de aplicar las leyes, por lo que el peso de tanta vagabundería y de cómplice olvido, terminó hundiendo lo que efectivamente fue, durante muchos años, el instrumento potenciador de la economía insular, aliado del turismo, que también en tiempos de la democracia florecía,

A la fecha, los insulares se preguntan dónde están los culpables. Nadie lo sabe, pero sí que el Puerto Libre está en el fondo de la mar, consecuencia de la irresponsabilidad y la desidia gubernamental.

La de Margarita y Coche actual es la imagen de un estado efectivamente abandonado. Lo comprueba el pésimo funcionamiento de los servicios públicos. Ninguno efectivo. El descuido al respecto es enorme: un acueducto cuyas tuberías están, en tierra firme, todas horadadas porque son innumerables las tomas clandestinas para robarse el preciado líquido antes de llegar al sistema submarino, también perjudicado por la ausencia de la atención que el gobierno nacional no le prestó cuando correspondía ni en la magnitud necesaria y la que llega es tan poca que tenemos pueblos que pasan hasta cuarenta días sin agua. Deben comprarla en dólares a los avispados dueños de los camiones cisternas.

Calles y avenidas, que en los años democráticos fueron bien planificadas, construidas y mantenidas, se deterioran día a día y son la muestra de un perjudicial abandono, porque los alcaldes no hacen nada, las autoridades nacionales tampoco y el protector, elegido a dedo por el oficialismo, pasa el tiempo buscando construirse una imagen de gerente, pero será de sueños porque de hechos concretos, nada de nada; mientras  el otro protector, el elegido a votos, casi nada hace por el pueblo que lo llevó a la Gobernación. Sin olvidar a los diputados que nos representan en la AN, dado sus cargos obligados a pelear por nuestro mejor porvenir, ni siquiera vienen a visitar sus comunidades. Ojo, también los írritos “constituyentes” sufren de desidia, aunque muy bien lo disimulan aplaudiendo los “operativos” de puro relumbrón muy bien publicitados, por cierto.

Pero es el pueblo quien mejor testimonio puede rendir a la hora de las comparaciones. Los margariteños y cochenses saben que en los años que gobernamos sus destinos, porque supimos interpretar sus deseos y tratar de atender sus reivindicaciones, la tierra insular y su gente tuvieron la mejor y mayor calidad de vida de toda Venezuela; que fuimos los constructores de su modernidad; que se impulsó su crecimiento, que se protegió la salud, la seguridad, la educación, se fomentó, defendió y creció el empleo. La construcción y el turismo constituyeron ejemplo nacional. Una vasta obra que no solo lel reconocen y agradecen, sino que lasinfraestructuras construidas, varias en cada pueblo de los once municipios, están allí todavía siendo las púnicas que rinden frutos. Verdad incontrastable.

Lo que hicimos, reitero, fue interpretar cabalmente lo que el pueblo quiso, responsables como siempre hemos sido, y con el único interés de ayudar a resolver problemas, con efectividad que nos la da la sensibilidad social que mantenemos como dirigentes políticos y no buscadores de fama o del poder para ser servidos, sino con el compromiso de servir.

Da tristeza que en Margarita y Coche el progreso y crecimiento se haya detenido a extremos que su gente tiene que rogar le vendan una bombona de gas, que crezca la marginalidad; que se engorde la lista de los que buscan qué comer en la basura, y que en los hospitales y ambulatorios, ni hablar de las medicaturas, no haya los medicamentos más esenciales: que el Tren de la Salud, por su efectividad y rendimiento, lo hayan detenido la desidia y la envidia; que de la bolsa alimentaria, con más de veinte productos, gratis, se repartiera en los municipios todas las semanas, y no como ahora, a pocos, y pagando, siempre y cuando se hayan inscrito en los organismos que controla el gobierno.

Las pruebas sobran y las diferencias son tan inmensas como la mar que nos rodea.

@MorelRodríguezA

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