Una maniobra perversa, por Morel Rodríguez Ávila

La designación del nuevo Directorio del Consejo Nacional Electoral, hecha por el Tribunal Supremo de Justicia, atendiendo precisas instrucciones del PSUV, que también preside Maduro, no viene a dejar resuelto el problema de la elección de la nueva Asamblea Nacional, la cual el presidente quiere completamente roja, sino a desatar una tormenta que terminará de cubrir de negro el panorama político y social venezolano.

Tal decisión es la evidencia más gruesa de la desmedida y enfermiza obstinación oficialista de atrincherarse como sea en el poder. Además, decididamente anticonstitucional, pues viola la ley que regula esa importante materia que, en todo y para todo, corresponde hacerlo en exclusiva a la propia AN. Es a los diputados y no a los magistrados, dentro de los plazos pautados y por la vía del Comité de Postulaciones, a quienes corresponde seleccionar a los rectores y los suplentes, los mejores de una larga lista de postulados que, finalmente, deberán ser votados favorablemente por la mayoría parlamentaria.

Quedó a la vista de todo el mundo que la elección a dedo de estos funcionarios es una maniobra perversa del gobierno comunista. Maduro y Cabello saben que logrando lo que lograron, podrían recobrar el dominio de la Asamblea porque, están seguros, la inmensa mayoría opositora quizás se abstenga de ir a votar en unos comicios de antemano cantados como fraudulentos.

Hay que decirlo una vez más: al estilo Jalisco, de si no gano arrebato, pero esta vez hoz, mazo y martillo por delante, el liderazgo gubernamental, como elefante en una cristalería, volvió añicos toda esperanza de unas elecciones verdaderamente libres, honestas, transparentes.

Al comprobar que, sin cualquier clase de ayudita del CNE, que no la obtendrían de unos directivos realmente imparciales, responsable de su papel histórico y estrictos defensores de lo que decida el electorado, de darse el hecho comicial, su posibilidad de triunfo estaría muy lejana, el gobierno tiró la parada, porque nadie pone en duda que la intención de voto en esta oportunidad se manifestaría a favor de la democracia y no del comunismo.

Su bufete, como los constitucionalistas, el liderazgo opositor y el pueblo califican al TSJ, asumieron la designación-exprés sin dilaciones, aduciendo una presunta omisión legislativa por parte del Comité de Postulaciones de la actual AN, incierta porque sus integrantes vienen cumpliendo, paso a paso, lo que les dicta la propia legislación electoral, aunque los llamados partidos minoritarios sostienen lo contrario, y le solicitaron la premura en tales nombramientos. Por su parte, los partidos mayoritarios, el Grupo-4, que abiertamente los confrontan tanto como al gobierno, ya ha dicho que el Directorio designado es írrito y le auguran el total desconocimiento nacional e internacional.

No es la primera vez que el gobierno utiliza al TSJ para sus pretensiones, en lo electoral principalmente, pero en esta oportunidad la diferencia es abismal, por cuanto el gobierno mismo no se ha cuidado de disimular su pantagruélica ambición de poder, el más claro retrato de un pernicioso totalitarismo.

 “De darse esa elección, será pirata la bandera que izará ese barco”, me dijo mi viejo amigo el vendedor de pescado, comentando el suceso. “Lo que va a pasar es que, con tales tripulantes, terminará hundido en la mar de las vergüenzas”.

@MorelRodriguezA

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