Guerra contra el periodismo, por Omar González

Una feroz arremetida de un grupo de abyectos policías y militares se ha desatado contra los periodistas de Venezuela que cubren las protestas, los abusos y las corruptelas que se registran en el país como consecuencia de la escasez de gasolina, agua, luz, gas doméstico y otros servicios básicos para la población.

Durante los últimos días, de acuerdo con las cifras que maneja el Colegio Nacional de Periodistas y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa, han sido agredidos más de 40 profesionales de la información por parte de funcionarios del régimen de Nicolás Maduro.

Entre las últimas agresiones se cuentan por lo menos ocho detenciones arbitrarias, siete casos de hostigamiento, cinco de intimidación, cinco robos de equipos de trabajo y dos robos de documentos personales.

Una de las más recientes fue la detención arbitraria de la periodista Carol Romero, de FM Center, cuando cubría un enfrentamiento entre funcionarios de la Guardia Nacional y un grupo de ciudadanos en Caracas provocado por las irregularidades en el suministro de gasolina.

Carol Romero resultó agredida por los efectivos de la Guardia Nacional, reseñada como si fuera una peligrosa delincuente y presentada en los tribunales esposada, donde le dieron libertad condicional por cumplir con su trabajo de mantener informada a la sociedad.

Ayer, la represión contra el periodismo volvió a clavar sus dientes contra otros dos comunicadores sociales en El Tigre, estado Anzoátegui, uno del diario El Tigrense y otro de la radio Fe y Alegría, cuando efectivos del Destacamento 81 de la Guardia Nacional trataron de arrebatarles sus instrumentos de trabajo, teléfonos celulares y otras pertenencias personales, en el momento en que cubrían una protesta ciudadana en el sector Pueblo Nuevo Norte de esa ciudad ubicada al sur del Oriente venezolano.

Los periodistas, fieles testigos de la realidad que vive el pueblo venezolano, desarrollan un rol principal para que el lector, el televidente o el radioescucha, la sociedad en general, pueda captar de cuerpo entero la magnitud de la tragedia que hay en el país, y eso no lo pueden tolerar los tiranos responsables de esta desgracia.

Por eso utilizan a sus serviles cómplices, civiles y militares, para tratar de acallar a los profesionales de la comunicación.

Ellos están conscientes que el amplio y fecundo campo del ejercicio de la función periodística es más peligroso que una bala, un misil o una bomba.

Saben que la prensa libre se presenta como una de las formas más bellas, más sutiles y más completas de provocar una reacción popular que produzca el cambio político que tanto exige y necesita Venezuela.

OmarGonzález

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