La cuarentena perpetua, por Gustavo Linares Benzo

Cada día Maduro parece más fuerte. Año y medio desde la irrupción en la política nacional de un fenómeno de masas como hacía años no se veía, Juan Guaidó, quien de desconocido total pasó a ser el líder más popular, sin contrincante alguno si elecciones hubieran. Año y medio de la mayor ofensiva diplomática y económica emprendida por Estados Unidos en el hemisferio, secundados por todas las democracias del mundo. Casi un año de sanciones económicas gringas sobre una Venezuela que nunca había estado más débil económicamente, el esterero fue lo que quedó de la retrechería del Eterno.

Pero el dominio efectivo del territorio sigue en manos de Maduro y de unos militares que aparentemente le son obedientes. En realidad, salvo el poder, nada más le queda. Para muestra el botón de la gasolina. La postración chavista es tal que el gobierno celebró la llegada de unos bidones, los que producía el país en días antes de los hunos criollos. Y si no siguen llegando y no prenden alguna refinería, seguiremos en un país petrolero sin gasolina.

En consecuencia, sin dinero. Sin dinero petrolero, que siempre era el principal, pero tampoco el poco o mucho que producía la economía no petrolera, pues desde que Maduro llegó el PIB ha caído a una cuarta parte de lo que era. Prueba: somos un pueblo que puede pasar días sin hacer nada, haciendo cola, ahora para gasolina, ganando sueldos de mentira, viviendo de unas remesas o de adobar unas cajas de cartón. El gobierno, pues, ni puede vivir del petróleo, ni puede vivir de los impuestos. Se impone un cambio brutal.

Ante sí, Maduro o Raúl o Tarek tienen dos caminos: China o Corea del Norte. Cualquier cosa más o menos libre está descartada ab initio. El camino a Corea lo tenemos muy adelantado, una cuarentena perpetua, un pueblo convertido en rebaño famélico, nada de elecciones y policías robustos y sanos para reprimirlo.

El camino a China está lejos, básicamente porque parece que a los chinos no les importamos un comino. Más lejos aún si Raúl decide, pues la prosperidad es difícil de controlar, hay que ser chino para eso. Y requiere de cierta libertad, y de eso nada, como nos enseñó el Comandante (Comandante al fin, ¿no?).

Asdrúbal Baptista lo dijo hace 20 años, al menos: Venezuela será otra sin petróleo, pues el Estado dependerá de la sociedad y no la sociedad del Estado. Salvo que se abandone el modelo liberal y el Estado, un pobre Estado, sea todo lo que quede.

GustavoLinaresBenzo/EU

 

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