¡Coche y Margarita están hundidas en el abandono!, por Morel Rodríguez Ávila

Es dura, triste y reprobable la situación de abandono en que hoy vive el pueblo neoespartano. Como nunca, nuestras islas muestran tal estado de deterioro en su geografía urbana que lo coloca de manera destacable en el mapa del más craso subdesarrollo.

La  que antes fuese tierra de gracia, privilegiado escenario en donde se generaba progreso y se desenvolvía una sana convivencia, es ahora territorio en el que se han aposentado toda clase de males que la han ido afectando gravemente.

Una conjunción de errores donde dominan la conflictividad social, el perjuicio económico y la irreflexiva actuación, carente de sensibilidad y de responsabilidad, de quienes integran el liderazgo político oficialista y el opositor, es lo que predomina porque, a diario, antes que avanzar resolviendo la aguda problemática, los gobernantes locales y regionales, tanto como los que aqui representan al nacional, por inexperiencia y desidia, sus actos son en su mayoría evidencias de lastimoso retroceso.

Ese abandono tiene que llamarnos a la reflexión más descarnada, porque sus dimensiones, como problema, viene socavando, y muy rápido, los cimientos de nuestra insularidad que es, sin duda alguna, la mayor defensa que podamos tener para el crecimiento.

La actual es una situación que ha convertido a Nueva Esparta, que antes era una tacita de plata -porque desde nuestro gobierno en ella la convertimos-, a ser hoy en día un destartalado pocillo de peltre, tal cual lo recuerdan la inmensa mayoría de sus mayores en todos los pueblos, que antes eran hermosos y sus pobladores felices.

          Reflexionar sobre lo qué nos ha sucedido en estos años resulta obligación para reafirmar la intención colectiva del insular de regresarle a su tierra la perdida condición de Perla del Caribe, que se le envidiaba, tanto por su paisaje como por la riqueza misma que la constituye su habitante, su disposición al trabajo, sus tradiciones.

Ahora, la realidad asusta, asombra y duele. Hay miseria, hay hambre y crece la delincuencia, sin que se sienta, se perciba y se compruebe actividad favorable alguna a darle efectiva solución a la problemática que aumenta a diario considerablemente Por el contrario, reina la decidía de manera abierta y clara: los servicios públicos no funcionan. Muchos pueblos pasan hasta cuarenta días sin recibir agua potable y, para mayor tortura, el servicio de camiones-cisterna es cada día más escaso y sus, costos cada día sobrepasan las nubes, La luz eléctrica se va a cada rato y  nada que cualquier buena idea, como solución al oscuro problema, le ilumine el cerebro a los responsables de tanta oscurana.

De Margarita  Coche, donde en sus tiempos de democracia, cuando la responsabilidad, la gerencia. y afortunadas decisiones, sustentaban la paz, tranquilidad y desarrollo, en estos tiempos de irresponsabilidad, de demostrada incapacidad y retroceso en sus gobernantes, ahora sólo queda el recuerdo.

La crisis que afecta a la nación tiene en Nueva Esparta su más impactante reflejo. La condición de insularidad agiganta los problemas que le ocasionan daños severos, sin que exista, por parte de las autoridades una actitud que les muestre disposición de mejoramiento. Todo lo contrario, con su pésimo desempeño la están hundiendo.

Los que siempre hemos trabajado por su engrandecimiento, tarea comprobada en todos y por todos los sectores de su sociedad civil, no cejaremos en denunciar lo malo buscando que lo bueno regrese; parita y Coche retorne cuanto antes lo que antes era una afortunada realidad: la mayor y mejor calidad de vida que existía en esa Venezuela entonces democrática.

@MorelRodriguezA

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