Andrés Velásquez: «Tendremos unas parlamentarias arregladas»

Demasiado sombrío aprecia Andrés Velásquez el actual momento político del país, asegurando que «no se ve claro una solución a la dolorosa crisis que viven los venezolanos», como consecuencia de la pandemia, el colapso económico y de los servicios básicos…”

El ex gobernador del estado Bolívar, quien no olvida que fue despojado por el fraude electoral de octubre del 2017, es mucho más contundente, cuando señala que «Venezuela no es más que un país rehén de una corporación criminal».

En amplia entrevista con el portal La Gran Aldea, el máximo dirigente de la Causa R, se permitió describir a Venezuela, como » una nación sumida en la miseria y el hambre», significando que «no hay palabras para describir el aplastamiento, la trituración, al que han sido sometidos los venezolanos (…)»

-Un cataclismo sin justificación, exaltó, causado por quienes dispusieron de gigantescos recursos petroleros, desaparecidos en la cañería del pillaje», dijo por más señas.

Sobre la actual dirigencia política venezolana dijo que lamentablemente, «no ha demostrado grandeza de espíritu», observando estar cargada «de mezquindades, unas veces unida, y otras no; y que pocas veces asume una sola línea estratégica».

Elecciones amarradas

Asumiendo su firme compromiso con la lucha por liberación de Venezuela, donde la desmoralización no tiene cabida, Velásquez se permitió asomar tres escenarios para centrar y enrumbar lucha política opositora. En tal sentido plantea:

1) Elecciones parlamentarias; 2) Gobierno de emergencia propuesto por «el presidente interino Juan Guaidó»; y 3) La tregua humanitaria que algunos proponen.

Sin ambages admite que «todo indica que habrá unas elecciones parlamentarias, bajo las condiciones que Maduro determine. Esta precisión es clave, porque la segunda parte de la frase es la negación de la primera: Con las condiciones de la dictadura, eso no puede llamarse elecciones». (…)

Desde su particular perspectiva observa, que «esa es la carta que Maduro se va a jugar, unas elecciones con sus “reglas”, que le garanticen ganarle el juego a Guaidó y a la actual AN, sustentado en el hecho de que los comicios están pautados en la Constitución. Por supuesto, Maduro va a tratar de seducir a sectores que hoy acompañan al líder Juan Guaidó para que le validen su estrategia, lo cual bastaría para darle un respiro a la dictadura, puesto que equivaldría normalizarle su situación de ilegitimidad».

Sobre el Gobierno de Emergencia, dijo que- «solo tendría sentido si se conforma sin Maduro». Recordó, que «es la salida que surgió de la reunión de Barbados, promovida por el reino de Noruega, que hoy por hoy tiene apoyo de los sectores de oposición dentro del país y de los países aliados de la AN. Pero lo más importante es que esta opción, pacífica, es compartida por la inmensa mayoría del pueblo venezolano».

Convino asimismo, que «pudiera ser una salida política para encaminarnos a una salida definitiva, que nos conduzca a unas elecciones presidenciales con la debida garantía de respeto al voto y del derecho a elegir».

No obstante sentenció, que “la rabia es la única emoción capaz de hacer reaccionar a una población hoy oprimida y controlada por el miedo; y que ese 85% de rechazo se pueda convertir en un elemento movilizador”.

Sin perder de vista la complejidad de la propuesta, por la fuerza que se requiere para producir este escenario sin el concurso del chavismo, subrayó que- «un Gobierno de Emergencia, desde luego, sin Maduro, solo es concebible si encuentra correspondencia en las filas del régimen; particularmente, en el partido militar, que es lo que da piso a la dictadura. Y hablo de “partido militar”, porque eso hace tiempo que dejó de ser una institución.

-«Si las reservas institucionales que allí puedan quedar no reaccionan y no presionan para respaldar un planteamiento como este, sería una quimera».

Tregua Humanitaria


En torno a esta premisa, dijo que para llegar a ella, «tenemos que volver al obstáculo: Mientras Maduro permanezca en el poder, tampoco se puede negociar una tregua en Venezuela: Maduro no está interesado en soluciones a la catástrofe, sino, por el contrario, sacar ventaja de ella. A Maduro y su círculo lo único que les interesa es que le levanten las sanciones para disfrutar sus fortunas y pasearse por el mundo, tener acceso al financiamiento internacional, que les reconozcan su usurpación y, por ende, sus elecciones fraudulentas del 20 de mayo de 2018».

-Dicho de otra manera, explicó, no hay juego o solución política mientras no haya la necesaria interlocución con el chavismo» (…)

-¿Entónces qué hacer ? Se le preguntó, a lo que respondió:

-Debemos resistir, afinar el objetivo estratégico y en torno él concentrar todas las fuerzas democráticas nacionales y a nuestros aliados internacionales. En esa ruta, es preciso fortalecer la unidad estratégica, arreciando en el esfuerzo para que el descontento popular contra Maduro se canalice en una rabia activa, consciente, organizada. Rabia, no desesperanza.

«El descontento no genera nada y el miedo paraliza», expresó en una de las frases lapidarias de su bien hilvando enfoque político de la actualidad venezolana, dado este jueves a La Gran Aldea.

Finalmente quiso dejarle un mensaje a los políticos más importantes de la oposición.

-A Henrique Capriles y Leopoldo López, que tengan presente que el objetivo estratégico es desalojar la dictadura y restablecer la democracia, hacer valer la Constitución en el país. Y para ello es indispensable el apoyo a la AN, encarnada en su presidente Juan Guaidó. Un apoyo con desprendimiento, sin mezquindad, como el que se logró alrededor de Wolfgang Larrazábal para sacar a Pérez Jiménez.

Añadió, que «a Guaidó volvería a decirle que la dirección política de la lucha de liberación no puede estar en manos de un reducido círculo de tres o cuatro partidos, que debe establecerse una dirección política más inclusiva».

Notiespartano/EU

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