Lacava no es el tipo, por José Angel Borrego

Rafael Lacava, como diría Kico, es un buen tipo. Un muchacho que asume cosas de Estado a juego y para complemento se le vincula repetidamente con acciones nada honorables. De tal forma que los carabobeños, en especial la clase alta de Valencia, conoce al sujeto y sabe que no es el tipo idóneo para convocar a un diálogo que tenga propósitos distintos a su propia exaltación.

El diálogo es imprescindible pero no como pretende Maduro ni como propone Lacava. Algunos amigos a quienes sugerí ideas podrían estar reflexionando en este momento por “lacavada” del gobernador carabobeño. Si no toman conciencia del asunto, como diría Neruda, “Confieso…” pero en mi caso, que me he equivocado de sujetos, verbo y predicado.

El liderazgo cupular, tal vez por la cota tan elevada que presume, no capta señales de niveles (para ellos) inferiores. El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. ¿A qué animal atribuir a quien lo haga tan repetidamente?: Al político venezolano. Se trata de una fauna extraña que subsiste a expensas de un mínimo prestigio logrado con zancadillas. Henry Ramos, por ejemplo, lo hizo aupando primero la expulsión de Carlos Andrés Pérez un 20 de mayo precisamente para luego quitarle la alfombra a Luis Alfaro Ucero, otro de los esbirros contra Pérez y apropiarse de la franquicia blanca apoyado por acólitos romos. Julio Borges, exiliado pero arrogante, fue producto de la declinación de Copei a los ímpetus que lo masificaron. Leopoldo escindió a Borges porque este no respetó la democracia interna aunque luego el fundador de VP se haya hecho amo de ese partido. Y Manuel Rosales no entendió que desde provincia no es posible dominar a Caracas ni al país. Sobre otros partidos hay poco que comentar. Alcornoque puro urredizándose irremisiblemente por ausencias de liderazgo. Tal vez Copei, una vez cesado el régimen pueda enrumbarse si gente seria lo asume. Y el MAS podría lograr un retorno honroso aun sin Teodoro. Ambos tendrían que convencerse de sus erráticas brújulas.

¿Es necesario un diálogo entre el gobierno y el no-gobierno en las actuales circunstancias? Sí es necesario. No como lo plantea Maduro. ¿Qué mantequilla..!, pero tampoco como lo avizora el 4G, auto-ungido hoy en la voz del país no oficialista. Ese país reclama un diálogo que genere productos inmediatos. De cháchara está hasta más allá de cualquier límite. Se precisa algo concreto y tangible. Hechos y no pura verborrea que es lo que ha recibido en los últimos 21 años. Con quienes conversamos al respecto dudan de la eficacia de la idea pero no cesan de darse tumbos con la misma pared y siguen airosos y sonrientes en especial ante las cámaras. Se impone un diálogo que se inicie hoy y permita que mañana, 24 horas más tarde a lo sumo se anuncien bondades que arropen al conglomerado venezolano. Eso es posible y lo hemos demostrado a más de un interlocutor, no válido dado el resultado. Pero mientras no se articule otra opción de diálogo permaneceremos como estamos, cada día en retroceso y confiando sólo que allá arriba hay un Dios que para abajo ve.

2020/JoséAngelBorrego

Compruebe también

¡Hay que recuperar la brújula!, por Morel Rodríguez Ávila

Hay que recuperar la brújula Sin duda, porque está extraviada. Pero, ojo, aquella de la paz, la legalidad