Falta de gasolina incurre en la salud y alimentación

La escasez de gasolina coincidió con la crisis de salud mundial y hoy día todas las regiones del país padecen para surtir de combustible, hecho que incurre en los sectores productivos del país y complica la transportación de alimentos al interior del país y por ende la falta de éstos en los anaqueles.

“Sin gasolina, no puede haber comida, y, sin comida, no puede haber salud”, ilustra Armando Chacín, presidente de la Federación Nacional de Ganaderos, conocida como Fedenaga, considerado el gremio más importante del sector en el país.

Fedenaga solicita al gobierno de Maduro una cuota semanal de 180 cisternas con aproximadamente 30.000 litros de combustible para abastecer  de al menos 70 litros de gasolina a los productores para que puedan trabajar en su fincas, fundos y haciendas. 

Las cifras de Fedenaga reflejan, sin embargo, la ausencia del combustible y la desatención a un sector considerado como prioritario por el ejecutivo en disputa.

La semana del 4 de abril fue la de mayor éxito del plan: solo se cumplió con 20,45 por ciento de la cuota de combustible para los ganaderos en toda Venezuela.

En el resto, hasta el 2 de mayo, los jefes militares y los alcaldes cercanos al madurismo entregaron entre 2,52 y 14,28 por ciento de la cantidad de litros totales que le piden.

Es hasta el 9 de mayo, según los gráficos que hallamos.

“Empiezan a mermar las reservas que teníamos y cada día tenemos menos posibilidades de atender las unidades de producción”, advierte Chacín.

Los ganaderos, precisa, redujeron a uno por semana los viajes desde sus hogares hasta sus unidades de producción para economizar el gasto de combustible.

Cada vez, cargan con comidas, medicinas, repuestos, mecánicos, soldadores y electricistas para resolver cualquier necesidad existente en sus predios.

“Aquí no hay ningún sector privilegiado. No entendemos por qué hay más gasolina en el mercado negro que en los sectores que fuimos llamados ‘de emergencia’”, reprocha.

En Machiques, municipio productor del occidente venezolano, un litro de gasolina revendida cuesta entre dos y tres dólares. Y les cuesta trabajo pagarlos, dice Chacín.

Chacín, quien trabaja con tierras y ganado en el estado Zulia, junto a 12.000 ganaderos, resalta que la crisis del sector ya existía en todo Venezuela antes de la COVID-19.

Cita como ejemplo a las empresas transformadoras de la leche. Producían a 30 por ciento de su capacidad instalada antes de la pandemia. Luego, solo 12 por ciento.

“No tienen capacidad de ir a las unidades de producción. No hay combustible para (trasladar) las materias primas”, lamenta.

De seguir la crisis, Fedenaga anticipa que los ciudadanos tendrán que viajar cada vez más a los poblados rurales para conseguir alimentos como la carne y la leche.

Notiespartano/Voa Noticias

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