Más nunca, por Manuel Avila

Consideran descalificados a los representantes de Nueva Esparta en la Asamblea Nación. Nada hicieron por Nueva Esparta los diputados electos por los insulares en la Asamblea Nacional y menos fueron a los municipios que representaron. Por tanto, cuando vuelvan los procesos electorales no contarán con el voto de los ciudadanos. Esas son las cosas que al que en ningún momento asumieron alguna posición que le diera validez para ganarse la confianza de los neoespartanos.

 Esa decisión de los partidos políticos de continuar imponiendo candidatos por encima de las decisiones de un pueblo ha obligado en los últimos períodos a los ciudadanos a votar por candidatos impuestos a dedo. No han tomado en cuenta encuestas, ni simpatías, ni liderazgos, sino que son las cúpulas de los partidos que integran los cuatro compadres las que han decidido las candidaturas impuestas.

Más nunca los partidos políticos que forman coaliciones fraudulentas podrán imponer criterios soterrados que nada valen para los ciudadanos de las regiones y es conveniente que en todos lo estados del país erradiquen de una sola vez las imposiciones partidistas que le hacen tanto daño a las regiones. Eso es lo que prevalece todavía en comunidades donde la política ha pasado por encima de los liderazgos sembrados en el alma colectiva.

En el seno de los mismos partidos los militantes desprecian las decisiones atolondradas que tienen varios períodos montando en los espacios de poder a figuras repetidas de la política neoespartana. Lastimosamente la sociedad civil que asume posiciones contrarias a las imposiciones partidistas no ha tenido velas en este capítulo de la política insular, pues es evidente que las conchupancias y cuadres tras vestidores ha sido la constante en una sociedad de fracasos legislativos.

Nadie ha visto a los diputados foráneos, ni a los mismos que hacen vida en Margarita sacar las banderas de la defensa de lo nuestro y sus voces se secaron en medio de la oscurana revolucionaria. Toda esa planificación levantada a pulso por especialistas de la política ha dejado sus diseños al descubierto y condenan a los que ya fueron legisladores sin importarle los derechos del pueblo.

Creer que los tiempos no han cambiado es parte de las loqueras de una sociedad política que se eleva como esos símbolos que parten a lo desconocido a buscar repetir curules que le quedaron grandes ante los venezolanos. Los tiempos de voces encendidas en la Asamblea Nacional como Jóvito Villalba, Raimundo Verde Rojas es parte de una historia de oro de los oradores insulares.

Por eso desde hace rato los muñecos de cera de esta vieja escuela entendieron que ya no basta convencer a los ciudadanos de una patria porque durante 22 años se negaron a buscar salidas democráticas que permitieran fortalecer candidaturas encerradas en la tesis de no hacer nada,

Las fuentes comunicacionales no recogen alguna declaración que les brinda la gente para conocer a fondo las debilidades humanas, pues es evidente que no están cumpliendo las tareas fundamentales del ser democrático. Es el momento de abrir las compuertas de lo espiritual para dar enseñanzas a los que vienen en el anca del caballo menospreciando a valores insulares cargados de nuestra esencia y que solo forman parte de los espejitos de colores que le vendemos a nuestro pueblo.

Lo triste del asunto es que por la inercia social muchos bachaqueros y camaleones han terminado hundidos en el fango por abusar en las cúpulas políticas que desdicen mucho de la verdad nacional. Esa tesis de los círculos cerrados se quedó en el camino cuando la gente se apartó de las organizaciones que solo se limitaron a utilizar cuadros cerrados para imponer candidatos que no pudieron siquiera mostrar alguna intervención en la AN que justificara alguna idea que salve a la humanidad.

Por eso cuando se escuchan los ecos de los mudos personajes que ya cansados de no hacer nada, todavía anuncian lanzamientos aislados de candidaturas fallidas, solo nos queda lanzar carcajadas de risa para burlarnos de  esas aberraciones electorales. Por eso es que la conchupancia política ha muerto en este siglo y ha dejado sin argumentos a quienes aún fracasando sostienen que deben volver a ocupar una curul en la AN.

Los diputados irrepetibles se pavonean por las calles de Margarita y no les da vergüenza mostrar a las comunidades respuestas vacías ante una sociedad que ha visto la inoperancia de los enemigos de la democracia. Por eso los partidos políticos han fracasado y se han condenado a ellos mismos porque los diputados no entreguen cuentas y que no peguen ni un grito en el hemiciclo legislativo es un reflejo de la inoperancia, del vacío y de la fracasada gestión de los incapaces que representan a Nueva Esparta en la AN. Sin dudas esta es la realidad y deshonran a Nueva Esparta los que nunca dieron la cara por la región y desde ya preparan sus capuchas para aspirar de nuevo.

Basta de la vagancia legislativa y que partidos sin votos pretendan mandar bacalaos a desandar por los caminos tortuosos de la política solo para contribuir a la malformación de gendarmes de la nada legislativa. Eso es lo que no puede ocurrir más nunca y solo de la locura partidista saldrán las mismas propuestas que han sepultado el acto de elegir porque la conchupancia es parte de una materia aprobada por los venezolanos.

Más nunca volverán los fracasados diputados que nada hicieron en la AN y que forman parte de una historia reprobada por una sociedad cansada de ver caraduras de la política tratando de jugar a la ventaja partidista por encima de todas las cosas, pues es evidente que la conchupancia solo es un error de la historia que deberá ser enmendado por los sanadores de la vergüenza política.

Encíclica/ManuelAvila

Compruebe también

¡Hay que recuperar la brújula!, por Morel Rodríguez Ávila

Hay que recuperar la brújula Sin duda, porque está extraviada. Pero, ojo, aquella de la paz, la legalidad