Pdvsa en crisis: Canibalizan refinerías Amuay y Cardón para reparar El Palito

La reparación que adelanta Pdvsa para poner en funcionamiento la refinería El Palito es una “aberración” que deja al desnudo la escasez de recursos en metálico y al mismo tiempo de capital humano preparado en la industria petrolera. “Canibalizar la refinería de Amuay y Cardón y otras es una de las peores soluciones al problema”, dijo a Sumarium el dirigente petrolero del Sistema Refinador Paraguaná, Iván Freites.

Considera que la “gran solución” se relaciona con los nuevos gerentes y técnicos que, el presidente de la Federación de Trabajadores de la Industria Petrolera de Venezuela (Futpv), Wills Rangel, colocó a propósito de la recién nombrada Comisión Presidencial para la Defensa, Restructuración y Reorganización de la Industria Petrolera “Alí Rodríguez Araque”.

“Los trabajadores ascendidos no tienen capacidad técnica para acometer un plan de recuperación de las refinerías. Canibalizar unas refinerías para acondicionar otras es muestra clara de que no hay dinero para traer los equipos y de un profundo desconocimiento de lo que es y cómo opera una refinería”, dijo el dirigente.

Eso no se puede hacer, denunció Freites. Es técnicamente un desatino. “Las refinerías son estructuras únicas, diferentes la una de la otra. Tienen capacidades diferentes, dietas diferentes, procesos diferentes. Eso es como llevar un taladro del Zulia a la Faja del Orinoco. Quien sabe de refinación y de petróleo, sabe que es una locura”, precisó.

¿Solucionará la refacción de El Palito la crisis de combustible?

La operación para poner en marcha una refinería que tiene cerca de dos años paralizada no luce fácil, y menos bajo un esquema de canibalización. Para el dirigente gremial lo que queda claro es que se trata de una medida desesperada que expone la crisis de Pdvsa en su verdadera dimensión: falta de flujo de caja para hacer frente a la compra de equipos y materiales. Y Recursos Humanos sin experiencia.

La idea de los nóveles gerentes y técnicos es lograr la entrada de la Unidad de Craqueo Catalítico (FCC por sus siglas en inglés) para ayuda a mitigar la escasez de combustible de 91 octanos y de diésel en Venezuela. Pero para el energista y analista del sector, Nelson Hernández, esta iniciativa no resuelve el problema de fondo, ni a tiempo.

Y en el ínterin, mientras ocurre esa entrada ¿qué sucede? ¿Qué hace un país con reservas casi en cero de combustible en un momento como este? La guerra contra el coronavirus requiere de servicios básicos y fundamentales, entre esos el combustible, que está siendo severamente racionado, impidiendo la movilidad de todo el país, alega el analista.

Hernández suma a su preocupación que, según información extraoficial, se estima que la operación podría llevarse hasta 90 días. Y si se toma como inicio el 25 de marzo de 2020, se estaría hablando de que el FCC entraría en operación a principios de julio 2020.

De acuerdo con cifras manejadas por Hernández. Antes de la llegada del Covid-19 la demanda de gasolina se ubicaba en 80.000 barriles por día, en momentos ya de grave escasez del combustible. Pero hoy, la ecuación: recesión económica, crisis sanitaria previa y coronavirus, redujo en días el consumo de gasolina entre un rango de 40.000 a 60.000 barriles por día.

“Esto implica que, para superar la escasez actual, se necesita tener al menos una autonomía de 7 días (420.000 bpd) con un consumo diario igual o mayor a 60.000 bpd para mantener el inventario e ir acumulando”, destacó el analista.

Lejos quedó el consumo interno de productos refinados que sumaron 703.000 bpd en 2013, cuando solo de gasolina se quemaban 300.000 bpd.

Una dieta complicada

La otra interrogante que surge ante la idea de activar la refinería El Palito, que en junio próximo cumple 60 años, es la procedencia del crudo. El ingenio refinador cuenta con una capacidad nominal para correr 140.000 bpd y procesar crudos medianos de 22 grados API.

Hernández razona que si la dieta de El Palito es de crudos livianos y medianos qué campo los proporcionará. La producción, dice, está en el orden de los 550.000 a 600.000 bpd pero en su mayoría se trata de petróleo pesado y extrapesado. Mientras que la poca producción de livianos está siendo utilizada en la producción de crudo sintético de la Faja Petrolífera del Orinoco.

“En el escenario de entrada, en julio, si todo sale bien con la unidad de FCC (y posterior a esta entrada) el gobierno deberá buscar internacionalmente gasolina y diésel. Tiene sin embargo las siguientes restricciones: No hay divisas para importar. El crédito internacional se perdió. Las sanciones dificultaran la importación y el trueque que se venía utilizando para obviar las sanciones también se perdió”, dice Nelson Hernández.

Notiespartano/Sumarium

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