Aumentan divisiones en Brasil por respuesta al coronavirus

BRASILIA, 31 mar (Reuters) – El ministro de Economía de Brasil dijo el martes que el país debe lograr un equilibrio entre las políticas de aislamiento social y la protección de la economía, horas después de que el presidente Jair Bolsonaro afirmó que el hambre es una amenaza tan grande como el coronavirus.

Los comentarios de Paulo Guedes pusieron de manifiesto las divisiones en la cúpula que han caracterizado la respuesta de Brasil a la pandemia y llegan en un momento en que el mismo jefe de gabinete de Bolsonaro respaldó políticas de distanciamiento social criticadas por el mandatario.

Guedes también intentó defender el «presupuesto de guerra» del gobierno en respuesta a los efectos económicos de la crisis y cargó contra los críticos que han calificado como errado su continuo foco en la austeridad, asegurando que el gasto total hasta la fecha es de unos 800.000 millones de reales (154.000 millones de dólares) y podría subir más.

La preocupación por el impacto de la pandemia y una mayor huida de los activos riesgosos está afectando al real y a las acciones brasileñas. Estas últimas han perdido más de la mitad de su valor en términos de dólares en los tres primeros meses del año.

Bolsonaro, un populista de extrema derecha, está cada vez más aislado en su creencia de que mantener en marcha la economía es más importante que las medidas estrictas de cuarentena que defienden los gobernadores estatales, las autoridades sanitarias e, incluso, su ministro de Salud, Luiz Henrique Mandetta.

El martes pareció que Mandetta contradecía de nuevo a Bolsonaro, al reiterar su visión de que el distanciamiento social máximo es vital para frenar la propagación del virus.

«Los que tienen menos de 40 años apenas tienen posibilidades de morir, así que no hay razón para impedir que trabajen. Después de todo, si el virus mata en algunos casos, el hambre también mata», dijo Bolsonaro a periodistas y seguidores al exterior de la residencia presidencial en Brasilia.

El acto estuvo marcado por escenas desagradables cuando los partidarios de Bolsonaro acosaron a los reporteros.

Tras una pregunta sobre Mandetta, un seguidor de Bolsonaro gritó que los periodistas están «poniendo a la gente contra el presidente».

Bolsonaro respondió animando a que su partidario hablara y pidiendo a los periodistas que se callaran. «Él es el que va a hablar, no ustedes», dijo el mandatario.

Cuando los reporteros salieron del lugar, Bolsonaro pareció burlarse de ellos, preguntándoles si «van a abandonar a la gente». Varios minutos después, Bolsonaro reanudó su conversación con los medios.

Los sondeos indican que la popularidad de Bolsonaro está cayendo por su manejo del brote, al que ha denominado en repetidas ocasiones como una «pequeña gripe». La mayoría de las noches, los brasileños golpean desde sus hogares ollas y sartenes en protesta, gritando a menudo «¡Fuera Bolsonaro!».

Notiespartano/Reuters

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