Libia: casi un centenar de milicianos muertos en el peor combate del año

Cerca de un centenar de milicianos -de ambos grupos rivales- murieron este viernes (27.03.2020) en el combate más sangriento del año en Libia, librado pese a la «tregua humanitaria» aceptada por los grupos contendientes a instancia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para luchar contra la pandemia del coronavirus.

En Libia, hay una guerra civil que se ha intensificado luego del fallido proceso de paz impuesto por la ONU en 2015. Las fuerzas beligerantes son el Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA) y el Ejército Nacional Libio (LNA).

Los últimos enfrentamientos entre estos bandos estallaron poco después del amanecer de este viernes cuando aviones de combate bajo el control del mariscal Jalifa Hafter -tutor del gobierno no reconocido en el este y hombre fuerte de Libia- atacaron un convoy militar afín al GNA sostenido por la ONU en Trípoli, cuando al parecer abandonaba Misrata rumbo al frente de batalla.

Fuentes de Seguridad del LNA, la fuerza afín a Hafter, explicaron que las unidades aéreas lanzaron un total de tres ataques «coordinados y precisos» contra la supuesta columna bélica porque consideraba que ésta «se dirigía hacia Al Heisha y el valle de Zamzam para atacarnos».

El bombardeo se produjo en las proximidades de Abu Qurayn, una aldea abandonada, estratégicamente situada en la gran autopista que recorre toda la costa libia y que se halla a medio camino entre la ciudad de Sirte y Misrata, principal y casi único aliado local del GNA.    

«Los combates se iniciaron en respuesta a los repetidos ataques de las fuerzas de Haftar y su falta de respeto por todos los convenios internacionales. Nuestras fuerzas respondieron y destruyeron dos blindados emiratos, cinco vehículos militares y un depósito de municiones de las fuerzas enemigas, que se retiraron», informaron fuentes de Seguridad en Trípoli.

Guerra de mercenarios

El GNA recibe ayuda económica y militar de Qatar, Turquía e Italia, además de la poderosa ciudad-estado de Misrata, y apenas si domina la capital y algunas poblaciones del oeste con la complicidad de milicias salafistas y distintos señores de la guerra. Por su parte, el LNA -que controla la mayor parte de las reservas de petróleo en Libia y casi todo el territorio nacional- cuenta con el respaldo económico y militar de Rusia, Arabia Saudí, Egipto y Emiratos Árabes Unidos, países que le proporcionan mercenarios, armas y superioridad aérea, así como con el refrendo político de Francia y de Estados Unidos.

La guerra en Libia se ha convertido en una batalla de mercenarios, privatizada, en la que han muerto alrededor de 1.700 personas -más de 300 civiles-, 15.000 más han resultado heridas y más de 130.000 ciudadanos se han visto obligados a abandonar sus hogares y convertirse en desplazados internos. Esta semana, el Observatorio sirio de Derechos Humanos reveló que 151 mercenarios sirios reclutados por Turquía han muerto en los últimos tres meses de combates en Libia. Muchos de esos mercenarios han viajado directamente desde Turquía a Misrata y Trípoli en vuelos privados directos, pero numerosos más lo han hecho también a través de Túnez, país que anunció un refuerzo de su porosa frontera.

Notiespartano/DW.com/The Guardian/EFE

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