¡Volveremos!, por Morel Rodríguez Ávila

Lamentablemente nuestra tierra insular sufre toda clase de calamidades debido a la pésima gestión de un gobierno que sólo ha servido para implementar una serie de políticas absurdas que, todas, sin excepción alguna han perjudicado al país y al pueblo.

Ya son muchas las medidas que han hundido cada vez más la economía, por ejemplo, con graves consecuencias en lo social y hondas complicaciones en el orden político nacionalmente hablando, pero que han incidido provincia adentro en todas las regiones.

La crisis se palpa en cualquier parte. Hay hambre, hay miseria, hay pobreza, que el gobierno pretenden acallar con una bolsa de comida que, de paso, no le llega a todo el mundo y que al pobre de verdad le cuesta adquirir.

Insólito, de verdad, verdad que esto ocurra en pleno siglo XXI, e increíble que acontezca en una nación como la nuestra dotada de tantas riquezas naturales que envidian las naciones más poderosas de la tierra.

Un país donde no funciona ninguno de los servicios públicos; donde las niñas y los niños ya no van a las escuelas porque no tienen qué comer; de tanto enfermo que fallece por falta de medicamentos: pueblos enteros que pasan hasta más de cuarenta días sin recibir agua potable, a pesar de tener, como Margarita y Coche tienen, un acueducto submarino que en democracia funcionaba y en revolución no funciona; sin el adecuado suministro de gas doméstico; de continuos apagones y de tanto miedo por la acción terrible y diaria de la delincuencia.

Pareciera que quienes detentan el poder no tienen una idea clara de lo que es saber gobernar ni de cuáles son sus obligaciones, porque no sienten padecer al pueblo, ni escuchan el llanto de las madres por no tener cómo alimentar sus hijos. ¿Qué es lo que está pasando con estos mandatarios insensibles, que prefieren amurallarse en las tabernas a consumir licor y buenos alimentos mientras afuera el pueblo pasa toda clase de sacrificios?

Yo reitero mi compromiso de seguir luchando por encontrarle al pueblo una mayor y mejor calidad de vida, y cambiar lo que deba cambiarse para que, en democracia, nuestra tierra insular regrese a lo que ayer fue: un emporio de futuro. Bien vale en estos tiempos recordar lo dicho por Rómulo Betancourt. ¡Volveremos!

@MorelRodriguezA

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