La bebida que tomaban los aztecas para mejorar sus relaciones sexuales

Cuestiones que hoy siguen escandalizado a parte de nuestra sociedad, como el reciente auge de los succionadores de clítoris, probablemente no resultarían tan incómodas a civilizaciones que existieron hace miles de años.
La lujuria, el amor, el placer y la sexualidad guardaron un papel significativo en la vida cotidiana de los pueblos mesoamericanos y no fue hasta la llegada del judaísmo, y posteriormente el cristianismo, que todos estos conceptos empezaron a asociarse con el pecado. Solo la cultura azteca ya veneraba a tres dioses distintos relacionados con la sexualidad: la diosa de la lujuria y de los amores ilícitos(Tlazoltéot), el patrón de los homosexuales y los prostitutos (Xochipilli) y la diosa de la belleza y el placer amoroso (Xoxhiquétzal).

No es pues de extrañar que esta civilización vinculara el sexo a otros aspectos de la vida cotidiana, como a los rituales o incluso a la alimentación. El emperador azteca Moctezuma debe parte de su popularidad a un brebaje que, según contaban los cronistas de la época, le servía para mejorar sus relaciones sexuales con las mujeres. La bebida en cuestión se preparaba a base de cacao , un producto que debido a su valor llegó a convertirse en una de las monedas de cambio de la época.

Civilizaciones anteriores a los aztecas ya lo consideraban un alimento de culto. Michael Coe, historiador y antropólogo de Yale y co-autor de La verdadera historia del chocolate , sugirió que el primer hombre de la historia en probar el chocolate fue probablemente un olmeca que vivió hace unos 3000 años en las selvas pantanosas del sureste de México. Según dicha teoría esta cultura del periodo preclásico de Mesoamérica (que data de más de 1000 a.C.) se habría servido de un proceso muy elaborado – incluiría la fermentación, el secado la torrefacción y la trituración – para poder consumir el cacao en forma de chocolate. Posteriormente los conocimientos sobre los usos del fruto del cacaotero fueron asumidos por el gran pueblo heredero de la civilización olmeca: los mayas.

No es pues de extrañar que esta civilización vinculara el sexo a otros aspectos de la vida cotidiana, como a los rituales o incluso a la alimentación. El emperador azteca Moctezuma debe parte de su popularidad a un brebaje que, según contaban los cronistas de la época, le servía para mejorar sus relaciones sexuales con las mujeres. La bebida en cuestión se preparaba a base de cacao , un producto que debido a su valor llegó a convertirse en una de las monedas de cambio de la época.

Civilizaciones anteriores a los aztecas ya lo consideraban un alimento de culto. Michael Coe, historiador y antropólogo de Yale y co-autor de La verdadera historia del chocolate , sugirió que el primer hombre de la historia en probar el chocolate fue probablemente un olmeca que vivió hace unos 3000 años en las selvas pantanosas del sureste de México. Según dicha teoría esta cultura del periodo preclásico de Mesoamérica (que data de más de 1000 a.C.) se habría servido de un proceso muy elaborado – incluiría la fermentación, el secado la torrefacción y la trituración – para poder consumir el cacao en forma de chocolate. Posteriormente los conocimientos sobre los usos del fruto del cacaotero fueron asumidos por el gran pueblo heredero de la civilización olmeca: los mayas.

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