Miedo al sexo: causas y soluciones

Los encuentros íntimos en una pareja son una importante fuente de refuerzo que permite que la relación se mantenga unida. No obstante, hay personas que encuentran en esos momentos uno de los  miedos más grandes a los que debe enfrentarse, ya sea por el pánico al ridículo, no estar a la altura de las circunstancias, los posibles dolores que se pueden presentar durante el coito u otras variantes. Este temor a las relaciones sexuales afecta tanto a hombres como mujeres en diferentes aspectos y es mucho más común de lo que parece.

Actualmente, existen múltiples tipos de miedos, fobias y ascos en la sociedad, causados por la idea de control exagerada que se tiene, el perfeccionismo, la higiene excesiva, entre otros. Todo esto contribuye a la aparición constante de más y nuevos casos de pánico al sexo, lo que  se ve reflejado cada día en la evitación de la práctica, como principal mecanismo, crisis de ansiedad ante la situación, hasta puede dar lugar a la somatización y aparición de enfermedades de difícil diagnóstico.

Pero, ¿cómo saber si se tiene miedo al sexo?

Como señala Pedro Villegas, médico de familia y sexólogo en el Hospital Nisa Aljarafe (Sevilla),  hoy en día existe una tendencia hacía “el autodiagnóstico mediante la búsqueda de información -más bien desinformación según el experto- en Internet y tras ello una mayor inclinación a la autoterapia o el intento de autopsicotratarse.” Sin embargo, desde la sexología este temor se puede dividir en varios tipos. Por un lado, la fobia real a la sexualidad o a cualquiera de los elementos que la engloba, como el embarazo, la conducta coital o los genitales propios o del otro. También tiene lugar el carácter fóbico que presenta una forma más estable en el comportamiento, al regular de forma automática la crisis de angustia. Y por otro lado, el asco.

Villegas destaca que tanto éste último como las fobias tienen en común que se pueden convertir en trastornos si se convierten en miedo irracional. “Es racional sentir asco si toco o saboreo algo repugnante, pero no lo es si dejo de tener una relación porque tengo algo de vello en mis genitales o me obligo y obligo a mi pareja a ducharse siempre antes y después de la relación”, ejemplifica el experto.

Una vez diagnosticado este miedo, se deben conocer cuáles son las causas de su aparición. El origen se puede deber a varios motivos, como el trauma ocasionado por una violación o abuso, la angustia de una mujer a quedarse embarazada por el propio miedo de su madre o personalizar los problemas sexuales de otros en uno mismo.

No obstante, en la actualidad una de las causas principales deriva de la búsqueda de la perfección en la vida sexual. Los medios, el consumo temprano de la pornografía, la sobreinformación, están generando verdaderos cuadros de pánico ante las relaciones sexuales. “Actualmente, hay hombres que, a causa de ver pornografía con muy poca edad y la idea irracional de que eso es lo que hay que hacer y con esa potencia y puesta en escena, se abruman y se sienten incapaces de llevarlo a la práctica. Cuando tienen su primera experiencia y comprueban lo lejos que se encuentran de ese modelo, irracional, entran en un bucle de evitación”, ejemplifica Villegas.

Asimismo, la excesiva propaganda de productos higiénicos y sus resultados está generando ascos y fobias nuevas. “Hoy ha aparecido el concepto de vulva perfecta, vendida por los cirujanos plásticos. Entiendo que cuando hay una malformación alguien desee hacerla desaparecer, pero convertir una vulva normal, grande, pequeña, con más o menos labios menores, en objeto de rechazo personal es una barbaridad iatrogénica”, incide Villegas.

 

Posibles soluciones

A pesar de que sean varios los motivos por los que el miedo al sexo puede estar presente en la vida sexual de cualquier persona, las medidas existentes para solucionarlo también son variadas. El primer paso es identificar el problema, una vez que se ha logrado se debe acudir de inmediato a un especialista  en la materia. 

El experto señala que “no se debe esperar demasiado en pedir ayuda profesional”, a lo que añade que “muchos intentan buscar ayuda externa, enfrentar con valor su miedo, para ello acuden a prostíbulos, se casan para obligarse, o se autointroducen objetos en sus órganos sexuales.” Por el contrario, hay que ser conscientes y realistas a la hora de identificar el problema y acudir al especialista en sexología o al psiquiatra. Villegas incurre en que “jamás se debe acudir a la búsqueda de información detallada, ni al autotratamiento.”

Además, para que este temor desparezca con éxito es necesaria la ayuda y el apoyo de la pareja. Ésta juega un papel muy importante. “El comportamiento que debe adoptar la pareja es el de entender que el otro tiene un problema y que no tiene que por qué ser ella o él el culpable o el causante. La ayuda ideal que puede ofrecer es primero en el convencimiento y después colaborar con él o ella en la terapia”, explica el médico de familia y sexólogo.

Una vez superado este temor, el siguiente paso es conseguir la máxima seguridad en el ámbito sexual, para ello hay que “eliminar los conceptos de sexo perfecto, el concepto de sexo tántrico o el de romanticismo de Disney, los cuales han hecho tanto daño como el pornográfico”, incide Villegas. Todos han creado un miedo e inseguridad o frustraciones al alejar las expectativas de la realidad. “En el sexo, como todo en la vida, la seguridad se conquista con la práctica”, afirma el experto. 

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