10 mitos sobre la masturbación

Masturbarse es una acción más común de lo que imaginamos. Según los datos del estudio Barómetro del Autoplacer 2019, realizado por la empresa japonesa de productos sexuales Tenga sobre una muestra de 10.000 personas de diferentes países (entre ellos España), el 93 % de los españoles afirma haberse masturbado alguna vez.

Este informe sitúa nuestro país como el número uno en este hábito, por encima de ingleses (91%), alemanes (89%), estadounidenses (84%) y franceses (82%). Sin embargo, a pesar de ser una actividad muy extendida todavía siguen existiendo mitos a su alrededor, muchos de ellos negativos. En esta información te enumeramos los diez más populares.

Masturbarse influye negativamente en la infertilidad

No hay evidencia científica que señale que masturbarse afecte negativamente a la fertilidad”, asegura Jesús E. Rodríguez, director del Instituto Sexológico Murciano. De hecho, como aclara Ana Blázquez Ares, sexóloga del Proyecto Metamorfosis, “una de las funciones del sexo es la supervivencia como especie, por lo tanto, no tiene ningún sentido la creencia de que cuanto más nos masturbamos más posibilidades de infertilidad tenemos”.  

Cuando un hombre está intentando ser padre “lo recomendable es que no abandone la masturbación y lo óptimo es que lo haga cada dos o tres días para renovar el esperma y aumentar las posibilidades de tener hijos”, anima Ruth González Ousset, sexóloga y profesora de la Universidad Autónoma de Madrid.

Esta renovación fluida, “es positiva para su organismo ya que la eyaculación aumenta los niveles de la hormona cortisol, que ayuda a mejorar y regular el sistema inmunológico”, añade Blázquez. Por otro lado, “en los hombres, la expulsión adecuada y fluida de semen hace que las vías y los conductos se mantengan limpios lo que mantenga a raya las posibles infecciones bacterianas”.

Así, conseguir con éxito ser padres no dependerá “de la frecuencia sino de la calidad previa que tienen los hombres”, indica Rodríguez. “Si este esperma es de calidad conservará la motilidad y las concentraciones normales de espermatozoides incluso eyaculando a diario”.

Lo que sí hay que tener en cuenta es el momento de la eyaculación. “Si el hombre se masturba y eyacula antes de tener una relación sexual con alguien, dejando poco tiempo entre ésta y el encuentro sexual, puede que cuando el hombre mantenga relaciones sólo se excite y disfrute, pero sin ganas de eyacular”, describe Blázquez. Es lo único que hay que tener en cuenta. Si el hombre, aun así, eyacula “la calidad de los espermatozoides será la misma”.  

Mejora la “potencia sexual”

Falso. “Casi todo lo que dice que mejora la potencia sexual de los hombres es un mito”, sentencia Rodríguez. “Para las personas crédulas, masturbarse a diario puede producir un aumento de confianza y un efecto placebo, pero poco más, ya que el concepto de potencia sexual no existe en literatura científica o en el ámbito de los profesionales sanitarios”.

Blázquez es de la misma opinión. “Si con el término potencia sexual nos referimos a estar adecuadamente preparados y sanos para nuestra vida sexual, la masturbación sí ayudará, ya que, tanto en hombres como en mujeres, fortalece el suelo pélvico, lo que repercute en la salud general de ambos”.

Además, en el caso de los hombres, “previene la disfunción eréctil y en el de las mujeres, la incontinencia urinaria, por lo que ayuda a mejorar la calidad de vida en todos los aspectos”, agrega.

Según González Ousset, “la masturbación ayuda a que tanto hombres como mujeres se encuentren mejor y que tengan un conocimiento más amplio de su cuerpo”.

Tiene repercusiones en la piel

Verdadero. Masturbarse sí tiene repercusiones en la piel, pero positivas. “Cuando nos masturbamos nuestro cuerpo se relaja, los vasos sanguíneos se dilatan y, por lo tanto, el riego sanguíneo aumenta, mejorando la piel y su oxigenación”, informa Blázquez.

Cuando practicamos sexo, en compañía o en solitario, “segregamos endorfinas y oxitocina lo que mejora el estado de ánimo y el aspecto físico y psíquico”, añade González Ousset.

Masturbarse puede disminuir el placer sexual con la pareja

La forma de masturbarse influye en la respuesta eyaculatoria y orgásmica y en la sensibilidad de la persona que lo practica. “Cuando lo hacemos nuestro cuerpo está más sensible y receptivo”, afirma Blázquez. Según la experta, “muchos hombres, tras haber tenido una eyaculación, están más sensitivos en la zona del glande y necesitan un tiempo para volver a ser tocados”.

En el caso de las mujeres, continúa, “tras el orgasmo, necesitan el mismo tiempo para no tocar el clítoris porque tanta excitación les genera una sensibilidad que puede llegar a ser molesta si se sigue estimulando dicha zona”.

Sobre si mejora o no las relaciones en pareja, Rodríguez indica que “en el caso de la mujer, masturbarse puede ser clave a la hora de tener dificultades para alcanzar el orgasmo con la pareja”. Según el experto, “aquellas mujeres que utilizan a menudo vibradores con frecuencias altas de estimulación tendrán muchas dificultades para alcanzar el orgasmo durante la penetración, a pesar de que se rocen con mucha intensidad con sus parejas”.

Además, añade, “aquellas mujeres que se masturban con las manos de forma directa van a tener más dificultad que las que lo hacen rozándose contra alguna superficie a la hora de alcanzar el orgasmo durante el coito”.

Esta mayor sensibilidad en la zona puede parecer negativa para las relaciones sexuales en pareja pero no lo es tanto. En opinión de González Ousset, “la masturbación permite conocer mejor nuestro cuerpo y saber dónde tocar para provocar más placer y eso ayuda a mejorar y potenciar las relaciones sexuales”.

Cuanto más lo hagas más ganas tendrás de seguir haciéndolo

“La masturbación es como el deporte. Cuanto más lo haces, más ganas tienes de seguir haciéndolo”, opina González Ousset. Para ella, es clave tener una rutina sexual a solas o con nuestra pareja para tener una mejor salud física y mental.

De la misma opinión es Rodríguez: “La masturbación es una actividad que debería mantenerse activa a lo largo de todo el ciclo vital, independientemente de que tengamos pareja o no. Dejar de hacerlo implica una conducta sexual clave para la salud sexual”.

Esto no quiere decir que masturbarse a todas horas sea bueno y sano. “La virtud está en el punto medio ya que hacerlo compulsivamente puede ser tan problemático como no hacerlo”, indica el experto. “Si la masturbación termina siendo compulsiva será necesario analizar si hay un problema de fondo que hay que abordar”, recomienda Blázquez.

Los orgasmos son mejores

Los orgasmos con la masturbación no son ni mejores ni peores, sino diferentes. “Todo dependerá del momento, la situación, la confianza y la comunicación que tengamos con la pareja o con nosotros mismos”, dice Blázquez.

La principal diferencia es que en la masturbación “la fantasía y la estimulación están totalmente controlados por nosotros mismos y eso nos asegura buenas experiencias, aunque el sexo con otra persona puede llegar a producir dosis de placer indescriptibles y orgasmos muy intensos”. Son dos formas diferentes de ver y entender el sexo.

Ayuda a la relajación

Para los expertos consultados está claro y es más que evidente que la masturbación ayuda a la relajación y mejora el estado de ánimo. “La respuesta neuroquímica asociada a un orgasmo provoca efectos muy similares a un ansiolítico y un antidepresivo”, resalta Rodríguez.

Cuando la masturbación es satisfactoria “nuestro cerebro libera sustancias neuroquímicas como la serotonina y la oxitocina, que están relacionadas con sentimientos de relajación y felicidad, y la dopamina, también conocido como el neurotransmisor del placer”, describe Blázquez.

Reduce las infecciones del tracto urinario

Todos los expertos coinciden en que no hay evidencia científica que señale que la masturbación reduce la infecciones urinarias. Lo que sí es cierto es que, en el caso de la mujer, con la masturbación “las paredes vaginales se mueven y se expulsan fluidos y mucosidades. Además, el cuello del útero se abre y se moviliza. Todo ello puede ayudar a prevenir y eliminar bacterias que se pueden alojar en la zona y que pueden provocar infecciones”, detalla Blázquez.

En los hombres, añade, “una adecuada y continua expulsión del semen a través de las vías y conductos también hace que no se acumulen bacterias”.

Reduce el dolor menstrual

Sobre los dolores menstruales, Rodríguez señala que, “aunque los orgasmos pueden tener un efecto analgésico, la realidad es que las mujeres con dolor menstrual medio o intenso suelen referir un aumento de dichas molestias ante la estimulación de la zona genital y erógenas durante la masturbación”.

Por su parte, Blázquez mantiene que el “efecto analgésico de la oxitocina y la serotonina ayudan a afrontar los dolores menstruales”. Es más, según ella “en muchas mujeres aumenta el deseo sexual en esta fase del ciclo”.

Reduce el riesgo de cáncer de próstata

Este beneficio es, tal vez, el más importante de todos los que tiene la masturbación para los hombres. Según el director del Instituto Murciano de Sexología, “recientes revisiones científicas publicadas en los últimos años señalan que eyacular entre 2 y 4 veces a la semana está relacionado con un menor riesgo de sufrir cáncer de próstata”.

En este sentido, González Ousset anima a los hombres a que “se estimulen la próstata con masajes específicos para reducir el riesgo de padecer esta enfermedad”.   

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