Otra puñalada al pueblo, por Morel Rodríguez Ávila

Mientras el cartón de huevos quizás en una semana llegue a costar los 300 mil bolívares, dada la hiperinflación, por un lado, la decidía oficialista por el otro al no tomar las debidas previsiones para evitar la especulación, y los comerciantes anden por la libre, la situación de crisis en que viven los venezolanos llegará a extremos más que peligrosos.

Una simple operación de suma, que la hace un jefe de familia tanto en el rancho, en la casita, en el apartamento. o cuidado, también en la quinta, lo desanima, lo desarma y también lo enfurece: 

Si el salario mínimo Maduro lo aumentó a 250 mil bolívares mensuales, pues sencillamente no podrá adquirir ese cartón de huevos y, con el bono de alimentación, que ascendió a 200 mil bolívares menos, pues ¿cómo paga, entonces, el gas, el transporte, el alquiler, los pañales, la leche, las medicinas?

Ese es un solo ejemplo, porque si hablamos de harina pan, arroz y de pasta, claro, sin incluir la lata de sardinas, menos la mantequilla o la mayonesa, tendrán que empeñarse.

Visto así, vale la pregunta: ¿Quién le recomienda a Maduro la adopción de una medida de tan profundo daño al pueblo? Los economistas responsables, que sí saben de la materia, lo vienen advirtiendo, pero Maduro y los suyos, a quienes pareciera no importarles el daño que producen, cada cierto tiempo le clavan la puñalada.

Ese vergonzante 50% de aumento es una gigantesca burla. ¿Creerá Maduro que, en los tiempos actuales, de tanta corrupción y especulación, el pueblo podrá vivir con 6,7, dólares oficiales como salario mínimo en un país cuya dolarización transnacional es la que manda y ordena?

Será que a Maduro no le importa que en el mundo Venezuela, que él ha dicho está siendo repotenciada por su gobierno. tenga el salario más bajo del mundo y por supuesto de Latinoamérica. Cuba, con dictadura y todo, el salario mínimo es de 14 dólares, Nicaragua, en camino a dictadura, 167 dólares y, por si fuera poco, Haití 67 dólares.

Si acaso Maduro no lo dice por vergüenza o miedo, se le recuerda que el ciudadano de a pie se ve obligado a comprar al precio del dólar paralelo que, hoy lunes 13 de enero, amaneció en 82 mil bolívares por unidad, entonces el salario mínimo representa 3,08 dólares mensuales, y que la ONU califica la pobreza extrema en aquellos ciudadanos que ganan entre uno y dos dólares diarios.

¿Será que de verdad no entiende que, si aumenta, naturalmente todo comerciante, desde el gran supermercado a la más humilde vendedora de empanadas aumenta los precios en una seguidilla insoportable?

Naturalmente el comerciante que, debe reponer su inventario, no tiene la culpa de que la economía tenga tantos desequilibrios que el movimiento de precios sea constante y hacia arriba.

Pero, el gobierno sí la tiene porque, reitero, no diseña ni ejecuta políticas públicas que logren sacar a Venezuela de la gran crisis en que la ha sumido. Principalmente en el actual periodo de esta revolución que anunció llegar para transformar, innovar y lo que hizo fue trastocar, el desarrollo iniciado por la cuarta república y que ahora para salir del desastre se necesitan inversiones anuales superiores a los 25 mil millones de dólares durante 6 o 7 años, especialmente en la industria petrolera, sin tomar en cuenta la inversión necesaria en servicios públicos, que en la actualidad significan el dolor de cabeza permanente de todos los trabajadores.

@MorelRodríguezA

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