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El drama de los partidos, por José Angel Borrego

En días pasados escuchábamos a Luis Aquiles Moreno, sub-secretario nacional de AD y mano derecha de Henry Ramos Allup exhortar a la repetición de este último en su alto cargo adeco por razones que esgrimió con argumentos adecos desde luego. No obstante, Luis Aquiles, quien me refiere Otto Padrón es un magnífico pensador del cotarro blanco pareciera desconocer la realidad de su partido en atinencia a su aforo.

Leopoldo López, desde su protectorado post-prisión, pareciera más imbuido en cómo no permitir mayor fulgurosidad en la carrera de Guaidó que en reorganizar a VP de cara a un futuro que podría ser conminante. Al menos no se observa que el partido de López haga vida intensa en la Sociedad Civil y menos aún se le note inteligente en la reacción contra medidas gubernamentales opresoras,

Un Nuevo Tiempo va escurriéndose aceleradamente sin que Manuel Rosales y el equipo que lo acompaña intente renovar sus huestes ni siquiera en el Zulia. Dirigentes de UNT como Alfonso Marquina y varios otros desertaron de este partido y aunque existió una propuesta dirigida a Enrique Márquez, se dice que éste, renegado por no haber siso el ungido para presidir la AN, se les echó al hombro y apenas vegeta burocráticamente.

Julio Borges, huido él y huidos sus generales perseguidos todos por Maduro dada la conducta represiva del gobierno; al no haber diseñado una ingeniería alternativa para sustento político, no cuenta con equipos regionales que impidan se desmorone la tienda aurinegra como se palpa sin necesitar lupa para ello. En Anzoátegui un diputado hasta antier adeco, asumió las riendas de PJ con la mirada colocada en la gobernación, pero pese al esfuerzo que se dice afronta, no transmite emoción a sus electores.

Digamos que hasta allí una breve radiografía del país político opositor: G4.

Quedan otros partidos, otrora importantes, hoy microorganismos reluctantes.

Causa R sufrió una decantación de sus fuerzas y solo quedó de ese partido el factor denso que no ha ensamblado una política que le permita recuperar el calor humano que más de una vez le prodigó Venezuela a líderes como Alfredo Maneiro, Andrés Velásquez, Alfredo Ramos, Américo De Grazia y muchos otros. Andrés dispone de fortaleza moral para ello pero difumina su liderazgo sin capitalizarlo negándose mejores opciones para CR.

¿Otros? Copei, el MAS, el MEP, PCV y varios etcéteras se han tornado irreversibles en cuanto a su reinserción en el coro altisonante para el futuro del país. El caso de Copei es digno de estudios psico-sociológicos profundos. De haber sido la más sólida opción de alternabilidad democrática vive ahora de coletazos incoherentes que le profiere su atomizada dirigencia, pivoteada al azar y carente de todo liderazgo.

Así las cosas ¿cómo salimos del maremagno? ¿Amanecerá?

Reflexiones/JoséAngelBorrego

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