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El lenguaje de los sabios, por Manuel Avila

“Por fin te leo algo cierto en la política” me dijo un genio de la política en día recientes que me hizo reflexionar sobre el lenguaje de los sabios de los que sin saber de nada llegan al poder a dar clases de liderazgo y de patanería. Pero eso es lo que hay unos tipos con complejos de genios que ahora quieren imponer sus ideas descoloridas por encima de la verdad de la gente. No es por estar cerca de la gente como se conoce el pensamiento de seres que terminan siendo secretos bien guardados para los arrieros del camino. La vaina es que no tienen ni diputados, ni alcaldes, ni concejales, ni nada que se parezca a un liderazgo, pues “una sola golondrina no hace verano” reza el adagio popular y quien no tenga tropa no puede cantar como las guáralas las instrucciones que debe seguir una sociedad que  no ve gobierno por ninguna parte.

Esa creencia se ser semidioses de la política pasa por no entender que mientras más poder, menos sintonía se tiene con la gente llana de los pueblos, pues muchos confundidos personajes de la fábula política insular sostienen que se las saben todas y una más. De todas maneras la gobernanza en Nueva Esparta ha sido un fracaso en los dos últimos años porque esa bicefalía de gobierno compartido solo ha desencadenado en la orfandad política de una región atrapada en las fauces de la bestia. De nada vale tener el poder y no ejercerlo, reza el adagio popular en tierras donde nadie hace nada y donde a  Dante se le vino encima la tragedia de la región como “Protector”  que ya sabía que le sería cuesta arriba gobernar una región que no solo de cajas claps puede vivir.

Ningún gobierno se ha ocupado de los servicios públicos en la región porque continuamos con los problemas de agua que se sustentan en un ciclo de más de 30 días y en el salto atrás de recurrir a la entrega de camiones cisternas que solo palean el servicio a la gente. Es que esa creencia que llevando el agua cada 30 días se está haciendo patria es parte de los errores de una sociedad de los militantes del odio y la decepción.

A los sabios de la política eso no les importa porque con los apagones se pierden todos los esfuerzos por consolidar un método de combate a la oscuridad que abomba el paso del tiempo y condena a la sociedad a la peor tragedia de los últimos tiempos. Esos fracasos no lo ven los gobernantes que atrapados por la nada marchan hacia un desfiladero sin fondo.

Le dejaron a Dante los hospitales y ambulatorios para su transformación y sacaron muy mal sus cuentas porque con 22 ministros en el devenir del tiempo y la sequía de no saber  organizar espacios no quedan dudas que vendrán grandes acontecimientos en el plano de las ideas. En esa guerra entró Dante Rivas a buscar el tesoro de Tutankamen y el Gobernador de Nueva Esparta a batallar con él hasta dejar exangüe a los pobladores de la región. Total ninguno de los dos resuelve nada porque en ese toma y dame que si me dan la plata o no, si llegan los dineros a no, se pierde la posibilidad de mantener viva a una sociedad atrapada en las locuras de la desgobernanza.

De esa manera  no he escuchado nada cierto en boca de Alfredo Díaz Gobernador que me convenza del porque la región vive sumida en la desesperanza y la quiebra de sus instituciones. Nada cierto he oído de bocas del Gobernador sobre los servicios en la región, de la inseguridad que se cuela por las ventanas o por debajo de las puertas para asesinar a los ciudadanos honestos de esta tierra de paz. Nadie hace nada por controlar los accidentes de tránsito que ocurren en la isla por el exceso de velocidad, por la oscuridad reinante en las calles de la región, de los hospitales colapsados por la quiebra del aparato de la salud y menos los cuerpos de seguridad levantan su voz para señalar que no pueden combatir el delito porque no tienen armas para dar la pelea a la delincuencia organizada. Por eso la misma gente sostiene que este es un estado sin gobierno que transita la ruta de la soledad en medio de una crisis que se lleva en los hombros a los ciudadanos de una región enferma y sin mando.

Creer que se tiene el mando sin tenerlo es parte de la tragedia de los gobernantes atrapados entre la nada y el caos, pues ya no tendrá Dante excusa alguna para justificar su permanencia en el poder por dos años sin hacer nada por los ciudadanos de esta tierra. Esa es la lucha que hay que dar para recuperar los espacios de la gobernabilidad, pues es evidente que cada día que pasa en Margarita se ven mayores dimensiones en un estado sin dolientes.

No hay unidad en este estado ni para la gobernabilidad, ni entre los partidos políticos que solo apuestan a las ambiciones de los hombres de la cúpula como en la capital, pues es evidente que nadie se pone de acuerdo en lo relativo a salvar a Nueva Esparta. Así siguen pasando los días en medio de tantas calamidades que parecen no afectar a  nadie y solo de excusas se llena un ambiente golpeado de la Nueva Esparta sin dolientes.

Al final el lenguaje de los sabios mantiene  a la gente ocupada en tareas alejadas de la verdad de los pueblos donde dos tipos juegan a su permanencia en el poder y solo eso. Ese no es el rumbo de los sabios que perdieron el camino  y no entran de nuevo en la rada de acción de la verdad con cara de ciudadanos. Pero la peor tragedia es que todos los partidos hablan de líderes sin saber que un líder es otra cosa, otra vaina y que esa palabra prostituida por la misma revolución al llamar líderes de calle a cuatro locos que solo dan órdenes para recoger las bolsas, para entregar las bombonas de gas o para realizar cualquier reunión para no decir nada.

Esa es la confusión de los nuevos “líderes de la política” que quieren arrear a su corte y no consiguen a quien dar órdenes porque su tiempo se acabó muy pronto y es que creer que se es líder solo por repartir dinero o soñar con el poder cada día es parte de las ilusiones de quienes nada tienen que mostrar como obra. Por eso la angustia de Dante que no ha podido carburar en estos años y los otros seudo líderes que nada están dejando como obras de gobierno. Aquí hay que hacer obras para las comunidades o pasarán sin pena, ni gloria por una región que tiene la fotografía de los que solo rumian leyendas y nada le dejan al pueblo.

Encíclica/ManuelAvila

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