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En medio está el país, por José Angel Borrego

Sí señor. En medio de este berenjenal está un país que tiende a amilanarse porque no ve respuestas a su problema. Lo decíamos en días pasados. 75 % de los venezolanos piensa que la crisis no vislumbra soluciones. Eso no es pesimismo sino percepción realista ante un dominó trancado con el doble-seis ahorcado en manos de quien es víctima inocente del embrollo-país. Dudamos que exista mejor lectura  Conocimos los análisis de dos de las más destacadas encuestadoras del país.

Coinciden en cuanto a cifras y en ambas se registra la capitulación ante el adversario personalizado en el gobierno de Maduro quien logra a duras penas 2 % de afectos pero los tornillos no se aflojan ni con tinner. Hasta Diosdado hace presión solapada. Fintas variopintas que habrían demolido a Cassius Clay no hacen mella en la anatomía de Nicolás. Y en medio de todo, repetimos, está el país. Un país que ve los caminos tapiados. Un país que observa a otras naciones, cercanas unas y alejadas otras, que protagonizan manifestaciones cívicas criminalmente reprimidas. Un país estupefacto porque en esas otras naciones se protesta, entre otras razones, porque salarios que son de apenas 80 dólares mensuales y más, mientras en Venezuela, desde hace menos de un mes, el aumento lo “elevó” a 12 dólares: ¿cómo se vive con $ 0,40/día?

Mandela salió de la cárcel cuando los Boers comprobaron que no podían resistir más la presión popular, matizada ésta con la misma medicina del gobierno contra los negros: plomo y candela. Mandela decidió convocar a sus represores a un cogobierno y explicó a los suyos que sin los catiritos no podría gobernar así como estos no pudieron hacerlo sin los negritos.

Mandela escuchó propuestas de sus enemigos naturales que no querían que Sudáfrica se hundiera ni retrocediera en el estatus puntal de su economía. Igual debe hacerse en Venezuela. No es obstaculizando cómo se avanza. Es factible hacer oposición tenaz e inteligente y compulsar al gobierno a trabajar productivamente. Alguien debe presentarle a Maduro (y con ello no lo exonera de cargos) proyectos que se concreten e ideas posibles de realizar aun cuando generen dividendos políticos para el oficialismo. El país no es bobo y sabrá conceder los créditos a quien los merece. Pero igual, en este momento, sabe que la oposición no aporta nada distinto a discursos repetitivos, cansones e improductivos.

Propuestas realizables sin financiamiento externo, con apalancamiento interno, que son posibles, deben serle señaladas a Maduro junto al respectivo know-how para que las desarrolle. Maduro no sabe cómo armar el lego dada su ineptitud, pero en la oposición SÍ hay expertos con capacidad para acoplar las piezas. ¿O es preferible continuar un estancamiento sin soluciones a la vista?  No lo creemos…ni el país tampoco.

JoséAngelBorrego

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