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La ratificación del Presidente Guaidó, por Morel Rodríguez Ávila

Decisión inteligente, que  merece el aplauso fuerte y prolongado de toda la oposición, evidencia de unidad interna y de cuánta responsabilidad existe entre el liderazgo que coordina el movimiento democrático que busca, constitucionalmente, la mejor salida a la grave situación política, económica y social que vive la república.

Apoyar la reelección de Guaidó como Presidente de la Asamblea Nacional, asunto fundamental, clave y decisorio, que se traduce en fortalecer su permanencia al frente del único organismo democrático que en el país funciona, porque fue elegido por votación popular y no por el dedo de Maduro, igualmente demuestra capacidad de raciocinio y, sobre todo, de desprendimiento porque, además de necesario, es un acto que también tabla de la solidaridad, la que se impone ante un hecho tan transcendental para el país.

Los partidos políticos que signaron el acuerdo de alternabilidad en la Presidencia del Parlamento, terminaron entendiendo que ratificar a Guaidó al frente de la AN es lo conveniente en esta hora en que se requiere mucha voluntad y mucha unión. Gestos como el que los jefes de esos partidos han protagonizado, que sus respectivas militancias acatarán con prontitud y respaldo, los marcan como responsables y más preocupados por los intereses nacionales que por los suyos partidistas, grupales o personales. Esta clase de actos conforta, fortalece.

La gravedad de lo que a Venezuela le ocurre en todo sentido merece una decisión de tal naturaleza; una decisión que manifiesta la seriedad con que los líderes de esas organizaciones, muy jóvenes unas, muy mayores otras, están dirigiendo el accionar que busca la salida del régimen que viene destrozando desde 1998 a nuestro país.

Examinándose por cualquier lado, siempre provocará la debida atención y merecerá el reconocimiento colectivo, porque no todos los días se produce, en el mundillo de la política, una puesta de acuerdo entre todos como la ocurrida. Interesante, además, que los firmantes igualmente hayan coincidido en que la figura de Guaidó es la que mejor ocupa, actualmente en el panorama nacional e internacional, los primeros lugares y haya sido, asimismo, el dirigente capaz de unir y de dirigir a la oposición en la lucha emprendida contra el régimen comunista que preside Maduro.

Su lenguaje, preciso y sin desperdicio, porque va directo al grano, sin rodeos, es el necesario. Al pan, pan y al vino, vino: Cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres. Tres verdades, tres compromisos, tres retos que Guaidó ha planteado y afirma habrá de cumplir. En ese camino aparece, entonces, la firma del acuerdo de ratificar su presidencia, tanto de la Asamblea como de la República, en carácter de interino.

Ojalá este pacto no lo obstaculice algún dirigente con excusas baladíes, con las cuales pudiera disimular su reconcomio, buscando sus quince minutos de gloria al oponerse de este modo a lo que es ya decisión inquebrantable de las fuerzas políticas que hacen vida en el lado democrático, mayoría indiscutible en el país.

De nuestra parte, felicitamos a la dirigencia  que la planteó, la asumió, la firmó y se comprometió a alcanzarla.

@MorelRodríguezA

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