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La “marca” en política, por José Angel Borrego

Dos escasos ejemplos de “marca” atribuibles líderes políticos son Andrés Velásquez y Morel Rodríguez, ambos de provincia con proyección nacional.

Crear una “marca” en el país político venezolano es harto complejo por diversas razones derivadas casi todas por la renuencia de navegar dentro de estándares comunicacionales profesionales. Algo así como preferir la automedicación antes que visitar al galeno. Tal vez la persona conjure la enfermedad, generalmente viral, pero también es posible que virus y bacterias se hagan resistentes y la enfermedad se complique.

Por otra parte no todo político, aun manejándose bajo prescripciones perfectas es sujeto seguro de convertirse en “marca”. Para lograrlo el político debe ser carismático como condición casi sine qua non. En caso contrario necesita reforzar argumentos (trabajo) que compensen deficiencias de simpatía. Y en ambos casos debe someterse a una terapia sobre lo comunicacional-político hasta que su solo nombre sea sinónimo de liderazgo y su presencia saludada con afecto, respeto, reconocimiento y confianza. Para ello se han creado políticas comunicacionales que se basan en estrategias, esquemas y tácticas que el político debe conocer, entender, practicar y dominar.

No pocas veces un país, un estado o un municipio pierden un líder con “marca” que facilite sus vivencias porque se desestima la importancia que contiene saber comunicarse y el peso del comunicador-consultor. Relega que la política sea operativa-comunicacional y  que lo electoral es comunicacional-operativo. El político necesita comunicarse como único argumento para penetración y posicionarse y que requiere del profesional idóneo que no es otro que un comunicador especialista. Lo demás son sucedáneos y gastos.

Tras un paneo mental no recordamos otros ejemplo de ”marca” que Andrés Velásquez y Morel Rodríguez, exgobernadores de Bolívar y Nueva Esparta respectivamente que mantienen al jorno sus franquicias personales y jamás han perdido el carisma que los contacta con la sociedad civil porque trabajan diariamente las pautas recogidas en su extensa foja comunicacional sobre la que aploman su experiencia. Ambos han sido despojados por el CNE de elecciones ganadas. Tres Andrés y una Morel, pero no se rinden.

En el país hubo “marcas” y muchas, pero han desaparecido. Unos fallecidos y otros como diría Rómulo Betancourt, “cadáveres insepultos” que se refocilan en el espejo de la reina bruja de Blancanieves. (Despunta por allí Laidys Gómez. Quién sabe.)

JoséAngelBorrego

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