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Todo sobre la caries

Mujer se lava los dientes frente al espejo.

La caries es una enfermedad multifactorial, en la cual se produce la destrucción de tejidos duros del diente por ataque ácido y desmineralización. Tiene lugar una interacción en el diente de ciertos microorganismos con los carbohidratos de la dieta, colonizando la superficie y produciendo ácidos que deterioran la estructura con el tiempo. Así lo explica a CuídatePlus Luis Daniel Pellicer Castillo, profesor del Departamento de Ciencias de la Salud de la Universidad Europea Miguel de Cervantes (UEMC).

Por su parte, Paola Beltri, presidenta de la Sociedad Española de Odontopediatría (SEOP), añade que “la caries dental es, actualmente, la enfermedad crónica más frecuente en la infancia con una elevada prevalencia en preescolares españoles. Esta enfermedad infecciosa está considerada, actualmente, como una disbiosis causada por el consumo de azúcares; es decir, se considera que es una enfermedad azúcar-dependiente”.

Durante los últimos 30 años existen registros que reflejan una mejora en la salud oral española. Las lesiones se reducen y son de menor tamaño, pero aun así el porcentaje de población afectada sigue siendo alto. El profesor de la Universidad Europea Miguel de Cervantes pone el siguiente ejemplo: entre los tres y doce años la prevalencia de la enfermedad aumenta de un 17 a un 55 por ciento de los escolares. Conforme se van cumpliendo años, esta prevalencia continúa elevándose, causando problemas especialmente a mayor edad.

La presidenta de la SEOP menciona que, en el último estudio realizado en España a nivel nacional en preescolares, se obtuvo que el 16 por ciento de los niños de 3 años, el 22 por ciento de los de 4 años y el 25 por ciento de los de 5 años tienen caries en sus dientes de leche.

Causas de la caries dental

La caries dental se genera por una combinación bacteriana compleja, asociada en forma de biofilm, que se adhiere al diente, y es altamente trasmisible. “Estos microorganismos, requieren de hidratos de carbono como fuente de energía, y producen ácidos de molécula pequeña que por difusión penetran en los cristales del esmalte. Poco a poco, si no es detenida, esta lesión cavita la superficie destruyendo la pared que se mantiene intacta”, señala Pellicer.

Beltri concreta diciendo que para que se produzca una lesión de caries se necesitan bacterias, azúcar, tiempo y diente. Las bacterias actúan sobre los azúcares de la dieta produciendo ácidos que desmineralizan el diente y si esta desmineralización avanza, aparecerá una cavidad. Pero también es cierto que “si consumimos azúcares, pero tenemos una buena higiene, disminuimos el riesgo de caries”.

Hay personas con más riesgo de sufrir caries que otras

Según ambos expertos, es cierto que existen personas con una mayor susceptibilidad, por ello se aconseja realizar un examen oral y determinar el riesgo de caries individual. Se pueden diferenciar tres áreas en los pacientes que afectan al desarrollo de las caries:

  1. La dieta, tanto su patrón, frecuencia y tipo de comidas. No menos importante son las comidas entre horas y la toma de medicamentos.
  2. La prevención del paciente, uso de flúor y otros antisépticos.
  3. Lesiones presentes e higiene oral, placa y flujo salival.

Cómo afecta la alimentación

La acidificación del medio oral supone un riesgo para las estructuras dentales, existiendo varios alimentos que la producen de una manera especialmente dañina.

Tal y como explica Pellicer, “los hidratos de carbono, al ser empleados por el metabolismo bacteriano liberan ácidos que producen una disminución del pH. Aquellos alimentos con azúcares refinados, que resultan más fácilmente metabolizables y pegajosos, tienen un mayor potencial cariogénica. También se está poniendo en evidencia que almidones de distintos orígenes (trigo y maíz, especialmente), que han sufrido diversos procesos industriales, pueden dar lugar a la acidificación del medio oral, por su rápida hidrólisis y fermentación”.

Las bebidas con un pH ácido, tales como bebidas refrescantes y algunos zumos, cuando se consumen con frecuencia, generan erosiones.

La frecuencia en la toma de estos productos afecta más que la cantidad, porque aumenta el número de veces que el esmalte sufre los ataques ácidos. Es especialmente delicado el consumo entre horas y antes de dormir, momentos en los que el flujo salival se reduce, nuestro neutralizador natural de la acidez”, dice el profesor.

Las frutas no se consideran tan cariogénicas, dado que sus ácidos y azúcares naturales se encuentran en el interior de la estructura celular de la planta y pueden no liberarse completamente en la boca durante la ingesta. Con respecto a los lácteos, el azúcar natural presente en la leche (la lactosa) no es tan cariogénico como otros azúcares.

Como consenso internacional, se dan unas recomendaciones dietéticas para reducir el riesgo de caries:

  • Identificar el azúcar de mesa como alimento potencialmente cariogénico y los alimentos donde se encuentra presente: refrescos, pasteles, galletas, cereales azucarados, las mermeladas, las frutas en almíbar y la miel. Saber que los azúcares añadidos deben proporcionar diariamente menos del 10 por ciento de la energía total de la dieta y en los niños pequeños esto equivale a alrededor de 30 gramos diarios.
  • Reducir la cantidad y sobre todo la frecuencia de consumo de estos alimentos.
  • Antes de acostarse evitar el consumo de los citados alimentos.

Signos a los que hay que prestar atención

Beltri concluye que cuando la persona tiene síntomas provocados por una lesión de caries significa que el proceso ha avanzado mucho. La primera capa del diente, que es el esmalte, no tiene sensibilidad. Cuando la lesión avanza y llega a la dentina podemos tener sensibilidad al frío, calor o con la ingestión de alimentos azucarados. Cuando aparece dolor ya nos encontramos con una situación más complicada.

Al respecto, Pellicer aconseja que los pacientes deberían prestar atención a los siguientes signos en cualquiera de sus dientes:

  • Aumento de sensibilidad o aparición de dolor.
  • Cambios de color.
  • Apertura o destrucción de la estructura dental.

Siendo los signos más alarmantes, y que deberían ser atendidos por especialista de manera urgente, estos otros:

  • Dolor.
  • Sangrado.
  • Mal aliento, mal olor o mal sabor de boca.
  • Abscesos dentales o infecciones.
  • Rotura del diente.

Consejos para la prevención de la caries

“La prevención de la caries, aparte de las indicaciones en la alimentación, se basa en un correcto cepillado y un uso adecuado del flúor. En concreto, el flúor evita la desmineralización del tejido dental cuando baja el pH saliva, y favorece la remineralización si el pH es neutro”, especifica el profesor de la UEMC.

La medida que produce un mayor impacto en la prevención de la caries y gingivitis es un cepillado rutinario, como aseo personal, como mínimo dos veces al día (una mayor frecuencia aumenta la prevención) con una pasta dental fluorada. El cepillado debe realizarse durante al menos dos minutos, destinando suficiente tiempo a cada espacio dental. Pellicer comenta que “en adultos conviene dejar la pasta dental en contacto con el diente evitando el enjuague con agua tras finalizar el cepillado, o como máximo una sola vez con 10 ml de agua si los restos de pasta resultan incómodos. En niños esta práctica aumenta la ingesta de flúor, y conviene valorar los riesgos de manera individual”.

Por último, se recomienda utilizar diariamente el hilo interdental, especialmente en pacientes de alto riesgo, tras el cepillado dental.

La presidenta de la SEOP destaca que los consejos para prevenir la caries deben empezar desde el nacimiento. “Es importante evitar que los niños se contaminen precozmente de las bacterias de la caries. Para ello, es clave que los padres y cuidadores tengan una boca sana, no compartir la cuchara con el bebé, no soplar la comida y no dar besos en la boca. En resumen, no compartir bacterias”.

En segundo lugar, añade la experta, es necesaria la higiene desde la erupción del primer dientecon pasta fluorada adaptada a cada edad. En tercer lugar, hay que limitar el consumo de alimentos azucarados y evitarlos entre horas. Visitar al odontopediatra antes del primer cumpleaños.

Para prevenir la caries en la infancia es importante instaurar buenos hábitos. Entre los 2 y los 7 años, el niño se puede iniciar con el cepillo eléctrico, al haber demostrado mejores resultados en la reducción de placa y de gingivitis que el manual.

Con respecto a la utilización de pastas fluoradas en niños, Pellicer subraya que se recomienda  iniciar el cepillado con la erupción dental y utilizar una cantidad pequeña de pasta dental en el cepillo. La cantidad varía según la edad, sirviendo a modo de guía:

  • Un grano de arroz hasta los 3 años (0,12 gramos).
  • Un guisante desde los 3 a los 6 años (0,25 gramos).

¿La caries en la primera infancia requiere un abordaje más exhaustivo?

“El tratamiento de la caries tiene unas connotaciones específicas cuando hablamos del paciente infantil -cuenta Beltri-. En primer lugar, el manejo del comportamiento, ya que el niño puede no venir voluntariamente. Los tratamientos en el paciente infantil requieren unas técnicas especiales para manejar la conducta, las dosis de los medicamentos, la cantidad de flúor y el tiempo en el sillón. Todo es distinto, aunque los materiales que utilicemos para tratar las lesiones de caries sean los mismos”.

El elemento más importante cuando hablamos de caries en el paciente infantil es la prevención, teniendo una mayor relevancia que en el adulto. De hecho, el principal indicador de riesgo para caries en el adulto es la caries en dentición temporal.

La odontopediatra describe que el término ‘caries de biberón’ lo utilizaban para referirse a aquellos niños que presentaban caries importantes a edades tempranas, que afectaban sobre todo a los dientes del grupo anterior y superior y que se asociaban a la toma frecuente y, sobre todo, nocturna de líquidos azucarados con el biberón.

Los términos que utilizan actualmente son caries de la primera infancia (CPI) y caries severa de la primera infancia. La primera hace referencia  a la presencia de lesiones de caries en dientes temporales en niños menores de 6 años y la segunda, en niños menores de 3 años.

Sobre la caries de la primera infancia Pellicer indica que esta afección se produce habitualmente por el empleo de biberones con alimentos que tienen carbohidratos, como son la leche (materna o artificial) y los zumos.

“La mejor prevención es un hábito de higiene oral diario. Para ello los padres necesitan información de cómo y cuándo empezar, acudiendo a un especialista que les instruya para que puedan cuidar la higiene bucal de sus hijos hasta que tengan suficiente habilidad para hacerlo ellos (generalmente a partir de los 7 años)”, recomienda el profesor de la UEMC.

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